Bosque Theravada

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Mostrando artículos por etiqueta: Óctuple Sendero

En este capítulo la superioridad de la práctica del Noble Óctuple Sendero está reafirmada a través de diferentes símiles.

Estos cinco breves suttas se repiten los pasos del Noble Óctuple Sendero agregando dos condiciones necesarias para que el mismo sea posible de practicar, que son: la aparición del Tathagata y su Disciplina.

En estos suttas, el que recorre el Noble Óctuple Sendero es comparado con el río que se dirige inevitablemente al océano: de la misma manera, aquél se dirige al Nibbana. Los diferentes suttas subrayan algunos detalles de la práctica.

Las condiciones que presagiaban el correcto desarrollo del Noble Óctuple Sendero en el capítulo anterior, ahora son dhammas beneficiosos para el surgimiento del Sendero: la buena amistad, la realización en la virtud, en el deseo, en sí mismo, en el punto de vista, en la diligencia y en la atención cuidadosa.

El Noble Óctuple Sendero encierra la vida ascética, el estado de brahmán y la vida santa con sus respectivos frutos y metas.

En estos dos suttas se recapitula que el Óctuple Noble Sendero, en su sentido más amplio, constituye la vida santa. Se repite en qué consiste su meta final y se indica quién es su verdadero seguidor.

Este capítulo repite las mismas condiciones relacionadas con el Noble Óctuple Sendero de los capítulos anteriores, señalando que las mismas son “una cosa” (ekadhamma) “mediante la cual el Noble Óctuple Sendero aún no surgido, surge, y el Noble Ócuple Sendero ya surgido, llega a su pleno y efectivo desarrollo”.

Estos suttas señalan algunas de las condiciones que presagian el correcto desarrollo del Noble Óctuple Sendero, que son: la buena amistad, la realización en la virtud, en el deseo, en sí mismo, en el punto de vista, en la diligencia y en la atención cuidadosa. Estas condiciones se combinan con dos tipos de frutos que produce la realización del Sendero.

Comprender plenamente la insatisfacción mediante el Óctuple Noble Sendero es el propósito de la vida santa.

Al igual que es imposible invertir el curso de un río, para alguien que tomó el sendero es imposible dar vuelta atrás.

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