Sábado, 04 Octubre 2008 10:30

V. La función de la toma de refugio

Valora este artículo
(2 votos)

La toma de refugio es la puerta de entrada a la enseñanza del Buda. En el contexto  de la enseñanza funciona como la vía de acceso a todas las prácticas del Buda­  Dharma. Para dedicarse a las prácticas en su contexto apropiado hemos de entrar  en ellas a través de la puerta de la toma de refugio, al igual que para ir a un  restaurante y tomar la comida tenemos que entrar por la puerta. Si  permaneciésemos fuera del restaurante y leyésemos el menú colocado sobre la  ventana, tal vez nos iremos con un conocimiento completo del menú pero no con el  hambre satisfecha. Del mismo modo, por el mero estudio y admiración de la  enseñanza del Buda no entraremos en su práctica. Incluso si extrajésemos ciertos  elementos de práctica para nuestro uso personal sin tomar refugio en primer lugar,  nuestros esfuerzos no podrían considerarse como la práctica real de la enseñanza  del Buda. Tan sólo serán prácticas derivadas de la enseñanza, o de prácticas en  armonía con la enseñanza, pero mientras continúen sin conjuntarse con la actitud  mental de la toma de refugio en la Triple Joya no se habrán convertido aún en la  práctica de la enseñanza del Buda.

Para subrayar el significado de la toma de refugio consideraremos el contraste  entre dos tipos de personas. Una de ellas observa los principios éticos implícitos en  los cinco preceptos (pañchasila). No se compromete formalmente con los preceptos  en el contexto de la práctica ética del Buda­Dharma, sino que espontáneamente se  acopla a los principios de conducta prescritos debido a su sentido innato de lo  correcto y lo equivocado, es decir, los sigue como formando parte de una ética  natural. Además, supongamos que practica meditación algunas horas la día, pero  no lo hace dentro del contexto del Dharma, sino simplemente como un medio para  disfrutar de paz mental inmediata. Supongamos también que dicha persona ha  encontrado la enseñanza del Buda, la aprecia y la respeta, pero no se siente lo  suficientemente convencido como para reconocer su veracidad o no se siente  impulsado a tomar refugio.

Por otro lado, supongamos que hay otra persona cuyas circunstancias le impiden la  observancia perfecta de los preceptos y que no puede encontrar tiempo libre para  practicar meditación. Pero a pesar de que carezca de estas realizaciones, desde lo  más profundo de su corazón, con toda sinceridad, comprensión y dedicación de  propósito ha tomado refugio en la Triple Joya. Al comparar estas dos personas, nos  preguntaremos qué actitud mental es de mayor valor espiritual a largo plazo, la de  la persona que sin tomar refugio observa los principios éticos incluidos en los  cinco preceptos y que practica meditación varias horas al día, o la de la otra  persona que no puede cumplir estas prácticas pero ha tomado refugio sinceramente  en el Buda, el Dharma y la Sangha. Si bien no se encuentra ninguna declaración  explícita sobre este caso en los sutras y comentarios, sin embargo existen  suficientes indicios para sostener una inteligente suposición. Sobre esta base,  diremos que la actitud mental de la segunda persona, que ha tomado refugio con  clara comprensión y sinceridad de corazón, es la de mayor valor espiritual a largo  plazo. La razón para tal juicio es la siguiente.

Como resultado de sus prácticas éticas y meditativas, la primera persona disfrutará  de paz y felicidad en su vida actual y acumulará mérito que le conducirá a un renacimiento favorable en el futuro. Sin embargo, cuando el mérito alcance su  maduración, se agotará y perderá su fuerza sin causar un desarrollo espiritual  ulterior. Cuando el renacimiento afortunado resultante de los méritos llegue a su  fin, le seguirá un renacimiento en otro plano, determinado por el karma acumulado,  y dicha persona continuará girando en el ciclo de la existencia. Su práctica virtuosa  no contribuirá directamente a trascender la rueda del samsara.

Por otro lado, la persona que ha tomado refugio sinceramente en la Triple Joya,  aún sin ser capaz de prácticas elevadas, ha puesto los cimientos para el progreso  espiritual en vidas futuras simplemente gracias a su sincera toma de refugio. Desde  luego, dicha persona deberá recoger los resultados de su karma y no podrá escapar  de ellos por haber tomado refugio, pero a pesar de todo, el acto mental de tomar  refugio, si es verdaderamente el centro de su vida interior, se convierte en un  poderoso karma positivo en sí mismo. Funcionará como un vínculo que le  conectará con la dispensación del Buda en vidas futuras, ayudándole por tanto en  sus posibilidades de progreso ulterior. Y si no puede alcanzar la liberación dentro  de la dispensación del presente Buda, con toda probabilidad le vinculará a las  dispensaciones de Budas futuros, hasta que finalmente alcance el fruto. Dado que  todo esto sucede mediante la germinación del acto mental de tomar refugio,  podremos comprender que la toma de refugio es muy esencial.

En este sentido, la importancia de tomar refugio podrá ser calibrada mediante un  símil textual donde se compara la fe con una semilla. Dado que la fe es la fuerza  motivadora que subyace al acto de refugio, la analogía puede ser transferida al acto  de refugio como tal. Anteriormente dijimos que el acto mental de tomar refugio  activa tres facultades cardinales: comprensión, voluntad y emoción. Dichas  facultades ya se hallan presentes incluso en el sencillo y básico acto de tomar  refugio, están contenidas como semillas con el potencial de desarrollarse en las  flores y frutos de la vida espiritual del Buda­Dharma. La comprensión que conduce  a la persona a tomar refugio --la comprensión del peligro y medrosidad de la  existencia samsárica­ es la semilla para la facultad de la sabiduría que resultará  finalmente en la penetración directa de las Cuatro Nobles Verdades. El elemento  de volición es la semilla para la voluntad de renuncia --la fuerza rectora que  impulsa a la persona a renunciar a la avidez, al hedonismo y a los apegos egoístas  con el propósito de ir en búsqueda de la liberación. Así mismo, funciona como la  semilla para practicar el recto esfuerzo, el sexto factor del Noble Sendero Óctuple,  por el cual nos esforzamos en abandonar los estados mentales perjudiciales y  cultivar los estados saludables. La devoción y veneración a la Triple Joya se  convierten en la semilla que germinará en la "confianza inquebrantable''  (aveccappasada), la seguridad de un noble discípulo cuya confianza en el Buda, el  Dharma y la Sangha nunca podrá ser sacudido por ninguna fuerza externa. De este  modo, el simple acto de tomar refugio sirve como la triple semilla para el  desarrollo de las facultades superiores de recta comprensión, recto esfuerzo y  confianza inquebrantable. Gracias a este ejemplo podemos comprender de nuevo  que la toma de refugio es muy esencial.

Visto 2752 veces Modificado por última vez en Jueves, 06 Mayo 2010 23:35