Jueves, 09 Octubre 2008 19:25

AN 4,111 Kesi Sutta - Discurso con Kesi

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El Buda explica a Kesi, quien es un domador de caballos, cómo enseña el Dhamma. Esta brillante exposición, digna de ser estudiada de cerca por cualquier maestro, revela los diferentes niveles en los cuales opera una enseñanza efectiva: el Buda habla en términos que pueden ser comprendidos por el oyente (un domador de caballos), usa símiles que producen grandes efectos y hábilmente responde a la pregunta real que queda detrás de los cuestionamientos del estuidante ("Por favor, ¿podrías ser mi maestro?") [Thanissaro].


[Leer en pali]

[111] En esta ocasión, Kesi, el domador de caballos se fue junto al Bienaventurado y, al llegar, lo saludó respetuosamente y se sentó a un lado. Cuando ya estaba sentado ahí, el Bienaventurado se dirigió a él con estas palabras: “Tú, Kesi, eres un hombre que se dedica a entrenar, un entrenador de caballos que han de ser domados. ¿Y cómo, Kesi, tú entrenas a los caballos que han de ser domados?”

“Venerable señor, [a veces] entreno a los caballos que han de ser domados con gentileza, [a veces] con dureza y [otras veces] de ambas formas: con gentileza y con dureza.”

“Pero supón, Kesi, que algún caballo no quiera someterse ni al entrenamiento gentil, ni al entrenamiento duro, ni al entrenamiento de ambas formas: gentil y duro. ¿Qué harías, entonces, Kesi?”

“Venerable señor, si un caballo que ha de ser domado, no se somete ni al entrenamiento gentil, ni al entrenamiento duro, ni al entrenamiento de ambas formas: gentil y duro, entonces, venerable señor, lo destruiría. ¿Por qué? [Porque pensaría:] ‘No sea que esto se convierta en deshonra para mi linaje de domadores’. Sin embargo, venerable señor, el Bienaventurado es un insuperable entrenador de los hombres que han de ser domados. Por favor, explique el Bienaventurado cómo entrena a los hombres que han de ser domados.”

“Kesi, [a veces] entreno a los hombres que han de ser domados con gentileza, [a veces] con dureza y [otras veces] de ambas formas: con gentileza y con dureza.

“Cuando uso la gentileza [digo:] ‘Así es el buen comportamiento corporal. Éste es el resultado del buen comportamiento corporal. Así es el buen comportamiento verbal. Éste es el resultado del buen comportamiento verbal. Así es el buen comportamiento mental. Éste es el resultado del buen comportamiento mental. Así son los devas, así son los humanos.’

“Cuando uso la dureza [digo:] ‘Así es el mal comportamiento corporal. Éste es el resultado del mal comportamiento corporal. Así es el mal comportamiento verbal. Éste es el resultado del mal comportamiento verbal. Así es el mal comportamiento mental. Éste es el resultado del mal comportamiento mental. Así el útero del animal, así es el plano de los espíritus hambrientos.’

“Cuando uso la gentileza y la dureza [digo:] ‘Así es el buen comportamiento corporal. Éste es el resultado del buen comportamiento corporal. Así es el mal comportamiento corporal. Éste es el resultado del mal comportamiento corporal. Así es el buen comportamiento verbal. Éste es el resultado del buen comportamiento verbal. Así es el mal comportamiento verbal. Éste es el resultado del mal comportamiento verbal. Así es el buen comportamiento mental. Éste es el resultado del buen comportamiento mental. Así es el mal comportamiento mental. Éste es el resultado del mal comportamiento mental. Así son los devas, así son los humanos. Así el útero del animal, así es el plano de los espíritus hambrientos.’”

“Pero, venerable señor, cuando algún hombre que ha de ser domado no quiere someterse ni al entrenamiento gentil, ni al entrenamiento duro, ni al entrenamiento de ambas formas: gentil y duro, ¿qué hace, entonces, el Bienaventurado?”

“Si un hombre que ha de ser domado, no se somete ni al entrenamiento gentil, ni al entrenamiento duro, ni al entrenamiento de ambas formas: gentil y duro, entonces, Kesi, lo destruyo.”

“¡Pero, no es propio para el Bienaventurado atentar en contra de la vida! Y aún así, el Bienaventurado dijo: ‘Lo destruyo, Kesi’”.

“Esto es cierto, Kesi, que no es propio para que el Bienaventurado atente en contra de la vida. Pero, cuando un hombre que ha de ser domado, no se somete ni al entrenamiento gentil, ni al entrenamiento duro, ni al entrenamiento de ambas formas: gentil y duro, entonces, Kesi, el Tathagata no lo considera como una persona digna de ser enseñada y amonestada. Sus instruidos compañeros de la vida santa, tampoco lo consideran como una persona digna de ser enseñada y amonestada. Este es el significado de ser totalmente destruido por este Dhamma y Disciplina: cuando el Tathagata no lo considera como una persona digna de ser enseñada y amonestada y cuando sus instruidos compañeros de la vida santa, tampoco lo consideran como una persona digna de ser enseñada y amonestada.”

“¡Ciertamente, venerable señor, de esta manera uno estaría totalmente destruido por este Dhamma y Disciplina: cuando el Tathagata no lo considera como una persona digna de ser enseñada y amonestada y cuando sus instruidos compañeros de la vida santa, tampoco lo consideran como una persona digna de ser enseñada y amonestada!

“¡Excelente, señor! ¡Realmente, magnífico! El Bienaventurado ha expuesto el Dhamma de diferentes maneras. Es como si alguien enderezara lo que estaba torcido, como si revelara, lo que estaba oculto, como si mostrara el camino a alguien que estaba perdido o si encendiera una lámpara en medio de la oscuridad, para que alguien dotado de buena vista pudiera percibir las formas. De esta manera, yo, venerable señor, voy a tomar el refugio en el Bienaventurado, en el Dhamma y en el Sangha. Qué el Bienaventurado me considere, de aquí en adelante, como uno de sus seguidores laicos.”

 


FUENTES:

“Kesisuttam” en Chattha Sangayana. CD-Rom, Versión 3.

HARE, E.M. (2001) “Kesi” en The Book of The Gradual Sayings (Anguttara Nikaya) or More-Numbered Suttas. Vol. II: The Book of the Fours. Oxford, Pali Text Society. Págs. 116-118.

THANISSARO BHIKKHU [en línea] Kesi Sutta: To Kesi the Horsetrainer. (18/06/2006)


Traducido por Anton P. Baron

Editado por Anton P. Baron

Publicación del Bosque Theravada, 2008.

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