Domingo, 26 Octubre 2008 16:26

AN 6,19 Maranasati Sutta - Discurso sobre la atención consciente puesta en la muerte

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La muerte puede llegar en cualquiero momento: ¿Estás preparado?

La muerte puede llegar en cualquiero momento: ¿Estás preparado?

He escuchado que, en una ocasión, el Bienaventurado estaba en Nadika, en el Salón del Ladrillo donde se dirigió a los monjes, diciendo: “Monjes”.

“Sí, venerable señor”, respondieron los monjes. Y el Bienaventurado dijo:

“Monjes, la atención consciente puesta en la muerte, cuando se la desarrolla y perfecciona, es muy fructífera y beneficiosa. Se fusiona con la inmortalidad y la inmortalidad es su consumación. De modo que, debéis practicar la atención consciente puesta en la muerte”.

Cuando esto fue dicho, cierto monje se dirigió al Bienaventurado y dijo: “Venerable señor, yo practico ya la atención consciente puesta en la muerte”.

“Y de qué manera practicas tú la atención consciente puesta en la muerte?”

“Yo pienso: ‘Oh, si yo viviese un día y una noche, atendiendo las palabras del Bienaventurado, podría conseguir la realización de la gran meta.’ Así yo practico la atención consciente puesta en la muerte”.

Entonces, otro monje se dirigió al Bienaventurado y dijo: “Venerable señor, yo también practico ya la atención consciente puesta en la muerte”.

“Y de qué manera practicas tú la atención consciente puesta en la muerte?”

“Yo pienso: ‘Oh, si yo viviese un día, atendiendo las palabras del Bienaventurado, podría conseguir la realización de la gran meta.’ Así yo practico la atención consciente puesta en la muerte”.

Luego, otro monje se dirigió al Bienaventurado y dijo: “Venerable señor, yo también practico ya la atención consciente puesta en la muerte”.

“Y de qué manera practicas tú la atención consciente puesta en la muerte?”

“Yo pienso: ‘Oh, si yo viviese por el intervalo que dura consumir una comida, atendiendo las palabras del Bienaventurado, podría conseguir la realización de la gran meta.’ Así yo practico la atención consciente puesta en la muerte”.

Después, otro monje se dirigió al Bienaventurado y dijo: “Venerable señor, yo también practico ya la atención consciente puesta en la muerte”.

“Y de qué manera practicas tú la atención consciente puesta en la muerte?”

“Yo pienso: ‘Oh, si yo viviese por el intervalo que dura tragar y masticar cuatro bocados de comida, atendiendo las palabras del Bienaventurado, podría conseguir la realización de la gran meta.’ Así yo practico la atención consciente puesta en la muerte”.

Entonces, otro monje se dirigió al Bienaventurado y dijo: “Venerable señor, yo también practico ya la atención consciente puesta en la muerte”.

“Y de qué manera practicas tú la atención consciente puesta en la muerte?”

“Yo pienso: ‘Oh, si yo viviese por el intervalo que dura tragar y masticar un sólo bocado de comida, atendiendo las palabras del Bienaventurado, podría conseguir la realización de la gran meta.’ Así yo practico la atención consciente puesta en la muerte”.

Luego, otro monje se dirigió al Bienaventurado y dijo: “Venerable señor, yo también practico ya la atención consciente puesta en la muerte”.

“Y de qué manera practicas tú la atención consciente puesta en la muerte?”

“Yo pienso: ‘Oh, si yo viviese por el intervalo que dura una inhalación del aire después de la exhalación o una exhalación después de la inhalación, atendiendo las palabras del Bienaventurado, podría conseguir la realización de la gran meta.’ Así yo practico la atención consciente puesta en la muerte”.

Cuando esto fue dicho, el Bienaventurado se dirigió a los monjes con estas palabras: “Cualquiera de practica la atención consciente puesta en la muerte pensando: ‘Oh, si yo viviese un día y una noche... Oh, si yo viviese un día... Oh, si yo viviese por el intervalo que dura consumir una comida... Oh, si yo viviese por el intervalo que dura tragar y masticar cuatro bocados de comida, podría conseguir la realización de la gran meta’ –practica descuidadamente y el desarrollo de la atención consciente puesta en la muerte, sólo muy lentamente le servirá para poner fin a las impurezas.

“Pero aquel que practica la atención consciente puesta en la muerte pensando: ‘Oh, si yo viviese por el intervalo que dura tragar y masticar un sólo bocado de comida... Oh, si yo viviese por el intervalo que dura una inhalación del aire después de la exhalación o una exhalación después de la inhalación, podría conseguir la realización de la gran meta’ –practica atentamente y el desarrollo de la atención consciente puesta en la muerte, plenamente le servirá para poner fin a las impurezas.

Así que, monjes, debéis practicar de esta manera: ‘Vamos a morar en la atención. Vamos a desarrollar la atención consciente plenamente, para poner fin a las impurezas.’ De esta forma debéis practicar”

Esto es lo que el Bienaventurado dijo, y los monjes, agradecidos, se deleitaron en las palabras del Bienaventurado.


FUENTES:

HARE, E.M. (2001) “Mindfulness of death” en The Book of The Gradual Sayings (Anguttara Nikaya) or More-Numbered Suttas. Vol. III (The Book of the Fives and Sixes). Oxford, Pali Text Society. Págs. 217-219.

“Pathamamaranassatisuttam” en Chattha Sangayana. CD-Rom, Versión 3.

THANISSARO BHIKKHU [en línea] Maranassati Sutta: Mindfulness of Death (1). (18/06/2006)


Traducido y editado por Isidatta para el Bosque Theravada © 2008

Edición de Bosque Theravada © 2008

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