Lunes, 23 Febrero 2009 13:55

SN 35,247 Chappanakopama Sutta - Discurso con el símil de los seis animales

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El Buda explica cómo el entrenamiento de la propia mente se parece a mantener a varios animales atados firmemente a un poste.

[Leer en pali]

“Monjes, suponed que un hombre herido y lleno de llagas entra a un bosque de espinas y juncos, y una de estas espinas perfora su pie, de tal manera que empeoran aún más las llagas de su cuerpo. Y, siendo así, por esta causa siente aún más dolor y más desdicha. Monjes, de la misma manera algunos monjes de aquí, yendo a la aldea o al bosque, se encuentran con personas que los reprochan así: ‘Este venerable señor, actuando de esta manera, comportándose de esta forma, es como una espina impura para esta aldea’. Entonces, habiendo comprendido que estas personas son como espinas, uno debería entender lo que es la restricción y lo que es la falta de restricción.

“¿Y qué es, monjes, la falta de restricción? Este es el caso del monje que, habiendo visto las formas con los ojos se obsesiona con las formas placenteras y repele las formas repulsivas. Él mora sin establecer la atención consciente en el cuerpo, con la mente limitada y sin entender cómo es la verdadera liberación de la mente, liberación a través de la sabiduría, en la cual aquellos malos e insaludables estados mentales cesan por completo. Habiendo escuchado los sonidos con los oídos… Habiendo olido los olores con la nariz… Habiendo degustado los sabores con la lengua… Habiendo sentido las sensaciones táctiles con el cuerpo… Habiendo conocido las construcciones mentales con la mente, se obsesiona con las construcciones mentales placenteras y repele las construcciones mentales repulsivas. Él mora sin establecer la atención consciente en el cuerpo, con la mente limitada y sin entender cómo es la verdadera liberación de la mente, liberación a través de la sabiduría, en la cual aquellos malos e insaludables estados mentales cesan por completo.

“Suponed, monjes, que un hombre captura seis animales de diferentes especies y provenientes de diferentes ambientes, y los ata con una fuerte soga. Capturó una serpiente, un cocodrilo, un pájaro, un perro, un chacal y un mono. Y a cada uno de ellos los ata con una fuerte soga. Habiendo hecho esto, junta las sogas de cada animal y hace con ellas un nudo en el medio, dejándolos libres.

“Entonces, estos seis animales de diferentes especies y provenientes de diferentes ambientes, empezaran a empujar, cada uno hacia su propio dominio y su propio ambiente. La serpiente empujará pensando: ‘Voy a ir hacia el hormiguero’. El cocodrilo empujará hacia otro lado pensando: ‘Voy a entrar en al agua’. El pájaro empujará pensando: ‘Voy a volar en el aire’. El perro empujará pensando: ‘Voy a entrar en el pueblo’. El chacal empujará pensando: ‘Voy a entrar en el cementerio’. El mono empujará pensando: ‘Voy a entrar al bosque’. Entonces, estos seis animales pronto estarían exhaustos y agotados, de modo que tendrían que someterse al dominio de aquel de ellos que fuera el más fuerte.

“De la misma manera, monjes, cuando el monje no practica ni desarrolla la atención consciente en el cuerpo, sus ojos lo empujan a desear la formas agradables y repeler las formas desagradables; sus oídos lo empujan a desear los sonidos agradables y repeler los sonidos desagradables; la nariz lo empuja a desear los aromas agradables y repeler los olores desagradables; la lengua lo empuja a desear los sabores agradables y repeler los sabores desagradables; el cuerpo lo empuja a desear las sensaciones táctiles agradables y repeler las sensaciones táctiles desagradables; la mente lo empuja a desear las construcciones mentales agradables y repeler las construcciones mentales desagradables. Esto es, monjes, la falta de restricción.

“¿Y qué es, monjes, la restricción? Este es el caso del monje que, habiendo visto las formas con los ojos no se obsesiona con las formas placenteras ni repele las formas repulsivas. Él mora, habiendo establecido la atención consciente en el cuerpo, con la mente ilimitada, entendiendo cómo es la verdadera liberación de la mente, liberación a través de la sabiduría, en la cual aquellos malos e insaludables estados mentales cesan por completo. Habiendo escuchado los sonidos con los oídos… Habiendo olido los olores con la nariz… Habiendo degustado los sabores con la lengua… Habiendo sentido las sensaciones táctiles con el cuerpo… Habiendo conocido las construcciones mentales con la mente, no se obsesiona con las construcciones mentales placenteras ni repele las construcciones mentales repulsivas. Él mora, habiendo establecido la atención consciente en el cuerpo, con la mente ilimitada, entendiendo cómo es la verdadera liberación de la mente, liberación a través de la sabiduría, en la cual aquellos malos e insaludables estados mentales cesan por completo.

“Suponed, monjes, que un hombre capturó seis animales de diferentes especies y provenientes de diferentes ambientes, y los ata con una fuerte soga. Capturó una serpiente, un cocodrilo, un pájaro, un perro, un chacal y un mono. Y a cada uno de ellos los ata con una fuerte soga. Habiendo hecho esto, junta las sogas de cada animal y las ata a un fuerte poste o pilar.

“Entonces, estos seis animales de diferentes especies, provenientes de diferentes ambientes, empezarán a empujar cada uno hacia su propio dominio y a su propio ambiente. La serpiente empujará pensando: ‘Voy a ir hacia el hormiguero’. El cocodrilo empujará hacia otro lado pensando: ‘Voy a entrar en al agua’. El pájaro empujará pensando: ‘Voy a volar en el aire’. El perro empujará pensando: ‘Voy a entrar en el pueblo’. El chacal empujará pensando: ‘Voy a entrar en el cementerio’. El mono empujará pensando: ‘Voy a entrar al bosque’. Entonces, estos seis animales pronto estarían exhaustos y agotados, de modo que tendrían que sentarse ahí, no pudiendo alejarse de aquel pilar.

“De la misma manera, monjes, cuando el monje practica y desarrolla la atención consciente en el cuerpo, sus ojos no lo empujan a desear la formas agradables ni a repeler las formas desagradables; sus oídos no lo empujan a desear los sonidos agradables ni a repeler los sonidos desagradables; la nariz no lo empuja a desear los aromas agradables ni a repeler los olores desagradables; la lengua no lo empuja a desear los sabores agradables ni a repeler los sabores desagradables; el cuerpo no lo empuja a desear las sensaciones táctiles agradables ni a repeler las sensaciones táctiles desagradables; la mente no lo empuja a desear las construcciones mentales agradables ni a repeler las construcciones mentales desagradables. Esto es, monjes, la restricción.

“Monjes, con la figura del ‘fuerte poste o pilar’ se designa aquí la atención consciente del cuerpo. De modo que, monjes, deberíais entrenaros de esta manera: ‘Vamos a practicar y desarrollar la atención consciente en el cuerpo, vamos a hacer de ella nuestro vehículo, vamos a establecernos en ella, vamos a ejercitarnos en ella y vamos a perfeccionarla completamente’. De esta manera, deberíais entrenaros, monjes, a vosotros mismos”.


FUENTES:

Bhikkhu Bodhi (2000) “The Simile of the Sic Animals”, en The Connected Discourses of the Buda: A Translation of the Samyutta Nikaya. Boston, Wisdom Publications. Pág. 1255-1257.

“Chappanakopamasuttam”, en Chattha Sangayana , CD-Rom, versión 3.

Thanissaro Bhikkhu [en línea] "Chappana Sutta - The Six Animals", http://www.accesstoinsight.org/tipitaka/sn/sn35/sn35.206.than.html (18/06/2006).


Traducción: Anton P. Baron

Edición: Anton P. Baron y Federico Angulo

Publicación de Bosque Theravada, 2009, 2019.  

 

 

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