Martes, 08 Septiembre 2009 16:34

Khn 2,1-2 Sannipatanujanana – Porción sobre la causa de la convocatoria de la asamblea

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El rey Bimbisara de Magadha observa cómo las reuniones relacionados con las fases del calendario lunar ayudan a los líderes de otros credos a ganar la fe de los adherentes. Entonces, sugiere al Buda que haga algo parecido, originándose de esta manera la regla sobre la convocatoria del día de la observancia (Uposatha).

 


[Leer en pali]

[1] En una ocasión, el Bienaventurado, el Buda, estaba morando en la montaña Pico de Buitre cerca de Rajagaha. En aquel tiempo, los ascetas errantes pertenecientes a otros credos, se reunían juntos los días catorce, quince y ocho de la media luna, para hablar sobre el dhamma. Y la gente también se iba junto a ellos para escuchar el dhamma. De esta manera, los ascetas errantes pertenecientes a otros credos ganaban el afecto, la gente ponía fe en ellos y los ascetas pertenecientes a otros credos ganaban sus adherentes.

Entonces, en la mente del rey Seniya Bimbisara de Magadha surgió este razonamiento, mientras estaba meditando recluido: “Ahora bien, los ascetas errantes pertenecientes a otros credos, habiéndose reunido juntos los días catorce, quince y ocho de la media luna, hablan sobre el dhamma. También la gente se va junto a ellos para escuchar el dhamma. De esta manera, los ascetas errantes pertenecientes a otros credos ganan el afecto, la gente pone fe en ellos y los ascetas pertenecientes a otros credos  ganan sus adherentes. ¿Qué tal si el Maestro también convoca a la gente juntos, los días catorce, quince y ocho de la media luna?”.

Entonces el rey Seniya Bimbisara de Magadha se acercó al Bienaventurado y, habiéndose acercado, intercambió con el Bienaventurado cordiales saludos y se sentó a un lado. Una vez sentado a una distancia respetuosa, el rey Seniya Bimbisara de Magadha habló así al Bienaventurado: “Venerable Señor, mientras estaba sentado recluido en la meditación surgió en mí este razonamiento: 'Los ascetas errantes pertenecientes a otros credos, se reúnen juntos los días catorce, quince y ocho de la media luna y hablan sobre el dhamma. También la gente se va junto a ellos para escuchar el dhamma. De esta manera, los ascetas errantes pertenecientes a otros credos ganan el afecto, la gente pone fe en ellos y los ascetas pertenecientes a otros credos ganan sus adherentes. ¿Qué tal si el Maestro también convoca a la gente juntos, los días catorce, quince y ocho de la media luna?'”.

Entonces, el Bienaventurado se regocijo, se alegró, se elevó espiritualmente y se deleitó de las palabras del dhamma del rey Seniya Bimbisara de Maghada. Luego, el rey Seniya Bimbisara de Maghada, habiéndose también regocijado, alegrado, elevado espiritualmente y deleitado el las palabras del dhamma del Bienaventurado, se levantó de su asiento y, al intercambiar las habituales ceremonias de despedida, se fue, manteniendo siempre al Bienaventurado a su derecha. Entonces, el Bienaventurado, en esta ocasión, en conexión con este hecho, habiendo ofrecido una plática motivadora, se dirigió a los monjes, diciendo:

“Os permito, monjes, reuniros juntos en asamblea el día catorce, quince y ocho de la media luna”.

[2] Ahora bien, en este tiempo los monjes pensaban: “está permitido reunirse juntos en asamblea el día catorce, quince y ocho de la media luna” y, entonces, se reunían juntos en asamblea, sentados y permaneciendo en silencio. Y aquella gente que venía para escuchar el dhamma, miraba a los monjes, los criticaba y difundía ésto acerca de ellos: “¿Cómo estos ascetas, hijos de los sakyas, habiéndose reunido juntos en asamblea los días catorce, quince y ocho de la media luna, se sientan en silencio como unos cerdos mudos? No deberían ellos hablar del dhamma cuando haya una asamblea como ésta?”.

Y los monjes, al escuchar que aquella gente que venía para escuchar el dhamma, miraban a los monjes, los criticaban y difundían ésto acerca de ellos, se fueron junto al Bienaventurado para contarle lo sucedido. Entonces, el Bienaventurado, en esta ocasión y en conexión con lo sucedido, habiendo ofrecido una plática motivadora, se dirigió a los monjes, diciendo:

“Os permito, monjes, reuniros juntos en asamblea el día catorce, quince y ocho de la media luna para hablar del dhamma”.

 


FUENTES:

“Sannipatanujanana” en The World Tipitaka Edition http://studies.worldtipitaka.org/tipitaka/3V/2/2.1 (13/05/2008)

Horner, I.B. (2000) The Book of the Discipline: Vinaya-Pitaka. Vol. IV: Mahavagga. Oxford, Pali Text Society. Págs. 130-131.


Traducción y edición: Anton P. Baron.

Publicación de Bosque Theravada, 2009-2010.

 

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