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Lunes, 05 Octubre 2009 19:57

SN 46,55 Sangarava Sutta – Discurso con Sangarava

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El Buda usa vivaces símiles con el agua, para explicar al braman Sangarava los obstáculos mentales de la meditación.

[Leer en pali]

En Savatthi. En esta ocasión, el braman Sangavara se acercó al Bienaventurado e intercambió con él cordiales saludos. Una vez concluidas estas cordiales palabras de bienvenida, se sentó a un lado y dijo al Bienaventurado:

“Maestro Gotama, ¿cuál es la causa y cuál la razón por la cual, a veces, aquellos himnos que han sido recitados por largo tiempo no vuelven a la mente, sin hablar de los que no han sido recitados? ¿Cuál es la causa y cuál la razón, por la cual, a veces, hasta aquellos himnos que no han sido recitados por largo tiempo vuelven a la mente, sin hablar de los que han sido recitados?”

“Braman, cuando uno mora con la mente obsesionada por las pasiones sensuales, abrumado por las pasiones sensuales y no entiende cuál es el verdadero escape de las pasiones sensuales surgidas, entonces uno no conoce ni ve lo que es su propio bien, el bien del otro ni el bien de ambos. Es por eso que aquellos himnos que han sido recitados por largo tiempo no vuelven a la mente, sin hablar de los que no han sido recitados.

“Imagina, braman, a un cuenco de agua mezclada con laca, cúrcuma, colorante azul o colorante carmesí. Si un hombre con buena vista estuviese examinando su reflejo facial en ella, no podría ni conocer ni ver cómo el mismo realmente es. Así también, braman, cuando uno mora con la mente obsesionada por las pasiones sensuales, abrumado por las pasiones sensuales y no entiende cuál es el verdadero escape de las pasiones sensuales surgidas, entonces uno no conoce ni ve lo que es su propio bien, el bien del otro ni el bien de ambos. Es por eso que aquellos himnos que han sido recitados por largo tiempo no vuelven a la mente, sin hablar de los que no han sido recitados.

“Además, braman, cuando uno mora con la mente obsesionada por la animadversión, abrumado por la animadversión y no entiende cuál es el verdadero escape de la animadversión surgida, entonces uno no conoce ni ve lo que es su propio bien, el bien del otro ni el bien de ambos. Es por eso que aquellos himnos que han sido recitados por largo tiempo no vuelven a la mente, sin hablar de los que no han sido recitados.

“Imagina, braman, a un cuenco de agua caliente puesto sobre fuego, hirviendo y burbujeando. Si un hombre con buena vista estuviese examinando su reflejo facial en ella, no podría ni conocer ni ver cómo el mismo realmente es. Así también, braman, cuando uno mora con la mente obsesionada por la animadversión, abrumado por la animadversión y no entiende cuál es el verdadero escape de la animadversión surgida, entonces uno no conoce ni ve lo que es su propio bien, el bien del otro ni el bien de ambos. Es por eso que aquellos himnos que han sido recitados por largo tiempo no vuelven a la mente, sin hablar de los que no han sido recitados.

“Además, braman, cuando uno mora con la mente obsesionada por la pereza y sopor, abrumado por la pereza y sopor y no entiende cuál es el verdadero escape de la pereza y sopor surgidos, entonces uno no conoce ni ve lo que es su propio bien, el bien del otro ni el bien de ambos. Es por eso que aquellos himnos que han sido recitados por largo tiempo no vuelven a la mente, sin hablar de los que no han sido recitados.

“Imagina, braman, a un cuenco de agua cubierta con algas y plantas. Si un hombre con buena vista estuviese examinando su reflejo facial en ella, no podría ni conocer ni ver cómo el mismo realmente es. Así también, braman, cuando uno mora con la mente obsesionada por la pereza y sopor, abrumado por la pereza y sopor y no entiende cuál es el verdadero escape de la pereza y sopor surgidos, entonces uno no conoce ni ve lo que es su propio bien, el bien del otro ni el bien de ambos. Es por eso que aquellos himnos que han sido recitados por largo tiempo no vuelven a la mente, sin hablar de los que no han sido recitados.

“Además, braman, cuando uno mora con la mente obsesionada por la inquietud e intranquilidad, abrumado por la inquietud e intranquilidad y no entiende cuál es el verdadero escape de la inquietud e intranquilidad surgidas, entonces uno no conoce ni ve lo que es su propio bien, el bien del otro ni el bien de ambos. Es por eso que aquellos himnos que han sido recitados por largo tiempo no vuelven a la mente, sin hablar de los que no han sido recitados.

“Imagina, braman, a un cuenco de agua agitada por el viento, ondulada, remolida y agitada por las olas. Si un hombre con buena vista estuviese examinando su reflejo facial en ella, no podría ni conocer ni ver cómo el mismo realmente es. Así también, braman, cuando uno mora con la mente obsesionada por la inquietud e intranquilidad, abrumado por la inquietud e intranquilidad y no entiende cuál es el verdadero escape de la inquietud e intranquilidad surgidas, entonces uno no conoce ni ve lo que es su propio bien, el bien del otro ni el bien de ambos. Es por eso que aquellos himnos que han sido recitados por largo tiempo no vuelven a la mente, sin hablar de los que no han sido recitados.

“Además, braman, cuando uno mora con la mente obsesionada por la duda, abrumado por la duda y no entiende cuál es el verdadero escape de la duda surgida, entonces uno no conoce ni ve lo que es su propio bien, el bien del otro ni el bien de ambos. Es por eso que aquellos himnos que han sido recitados por largo tiempo no vuelven a la mente, sin hablar de los que no han sido recitados.

“Imagina, braman, a un cuenco de agua turbia, sucia, fangosa y puesta en oscuridad. Si un hombre con buena vista estuviese examinando su reflejo facial en ella, no podría ni conocer ni ver cómo el mismo realmente es. Así también, braman, cuando uno mora con la mente obsesionada por la duda y no entiende cuál es el verdadero escape de la duda surgida, entonces uno no conoce ni ve lo que es su propio bien, el bien del otro ni el bien de ambos. Es por eso que aquellos himnos que han sido recitados por largo tiempo no vuelven a la mente, sin hablar de los que no han sido recitados.

“Ésta es la causa y la razón, braman, por la cual, a veces, aquellos himnos que han sido recitados por largo tiempo no vuelven a la mente, sin hablar de los que no han sido recitados.

“Braman, cuando uno mora con la mente no obsesionada por las pasiones sensuales, no abrumado por las pasiones sensuales y entiende cuál es el verdadero escape de las pasiones sensuales surgidas, entonces uno conoce y ve lo que es su propio bien, el bien del otro y el bien de ambos. Es por eso que hasta aquellos himnos que no han sido recitados por largo tiempo vuelven a la mente, sin hablar de los que han sido recitados.

“Imagina, braman, a un cuenco de agua no mezclada con laca, cúrcuma, colorante azul ni colorante carmesí. Si un hombre con buena vista estuviese examinando su reflejo facial en ella, podría conocer y ver cómo el mismo realmente es. Así también, braman, cuando uno mora con la mente no obsesionada por las pasiones sensuales, no abrumado por las pasiones sensuales y entiende cuál es el verdadero escape de las pasiones sensuales surgidas, entonces uno conoce y ve lo que es su propio bien, el bien del otro y el bien de ambos. Es por eso que hasta aquellos himnos que no han sido recitados por largo tiempo vuelven a la mente, sin hablar de los que han sido recitados.

“Además, braman, cuando uno mora con la mente no obsesionada por la animadversión, no abrumado por la animadversión y entiende cuál es el verdadero escape de la animadversión surgida, entonces uno conoce y ve lo que es su propio bien, el bien del otro y el bien de ambos. Es por eso que hasta aquellos himnos que no han sido recitados por largo tiempo vuelven a la mente, sin hablar de los que han sido recitados.

“Imagina, braman, a un cuenco de agua que no es caliente, que no está puesto sobre fuego, por eso no hierve ni burbujea. Si un hombre con buena vista estuviese examinando su reflejo facial en ella, podría conocer y ver cómo el mismo realmente es. Así también, braman, cuando uno mora con la mente no obsesionada por la animadversión, no abrumado por la animadversión y entiende cuál es el verdadero escape de la animadversión surgida, entonces uno conoce y ve lo que es su propio bien, el bien del otro y el bien de ambos. Es por eso que hasta aquellos himnos que no han sido recitados por largo tiempo vuelven a la mente, sin hablar de los que han sido recitados.

“Además, braman, cuando uno mora con la mente no obsesionada por la pereza y sopor, no abrumado por la pereza y sopor y entiende cuál es el verdadero escape de la pereza y sopor surgidos, entonces uno conoce y ve lo que es su propio bien, el bien del otro y el bien de ambos. Es por eso que hasta aquellos himnos que no han sido recitados por largo tiempo vuelven a la mente, sin hablar de los que han sido recitados.

“Imagina, braman, a un cuenco de agua que no está cubierta ni con algas ni con plantas. Si un hombre con buena vista estuviese examinando su reflejo facial en ella, podría conocer y ver cómo el mismo realmente es. Así también, braman, cuando uno mora con la mente no obsesionada por la pereza y sopor, no abrumado por la pereza y sopor y entiende cuál es el verdadero escape de la pereza y sopor surgidos, entonces uno conoce y ve lo que es su propio bien, el bien del otro y el bien de ambos. Es por eso que hasta aquellos himnos que han sido recitados por largo tiempo vuelven a la mente, sin hablar de los que han sido recitados.

“Además, braman, cuando uno mora con la mente no obsesionada por la inquietud e intranquilidad, no abrumado por la inquietud e intranquilidad y entiende cuál es el verdadero escape de la inquietud e intranquilidad surgidas, entonces uno conoce y ve lo que es su propio bien, el bien del otro y el bien de ambos. Es por eso que hasta aquellos himnos que no han sido recitados por largo tiempo vuelven a la mente, sin hablar de los que han sido recitados.

“Imagina, braman, a un cuenco de agua no agitada por el viento, no ondulada, ni remolida ni agitada por las olas. Si un hombre con buena vista estuviese examinando su reflejo facial en ella, podría conocer y ver cómo el mismo realmente es. Así también, braman, cuando uno mora con la mente no obsesionada por la inquietud e intranquilidad, no abrumado por la inquietud e intranquilidad y entiende cuál es el verdadero escape de la inquietud e intranquilidad surgidas, entonces uno conoce y ve lo que es su propio bien, el bien del otro ni el bien de ambos. Es por eso que hasta aquellos himnos que han sido recitados por largo tiempo vuelven a la mente, sin hablar de los que han sido recitados.

“Además, braman, cuando uno mora con la mente no obsesionada por la duda, no abrumado por la duda y entiende cuál es el verdadero escape de la duda surgida, entonces uno conoce y ve lo que es su propio bien, el bien del otro y el bien de ambos. Es por eso que hasta aquellos himnos que no han sido recitados por largo tiempo vuelven a la mente, sin hablar de los que han sido recitados.

“Imagina, braman, a un cuenco de agua clara, serena, limpia y puesta en la luz. Si un hombre con buena vista estuviese examinando su reflejo facial en ella, podría conocer y ver cómo el mismo realmente es. Así también, braman, cuando uno mora con la mente no obsesionada por la duda y entiende cuál es el verdadero escape de la duda surgida, entonces uno conoce y ve lo que es su propio bien, el bien del otro y el bien de ambos. Es por eso que hasta aquellos himnos que han sido recitados por largo tiempo vuelven a la mente, sin hablar de los que han sido recitados.

“Ésta es la causa y la razón, braman, por la cual, a veces, hasta aquellos himnos que no han sido recitados por largo tiempo vuelven a la mente, sin hablar de los que han sido recitados.

“Estos siete factores de iluminación, braman, no constituyen obstrucciones, obstáculos ni corrupciones en la mente; cuando uno los cultiva y desarrolla, lo llevan a la realización del fruto del verdadero conocimiento y liberación. ¿Cuáles siete? Atención consciente como factor de iluminación no constituye una obstrucción, un obstáculo ni una corrupción en la mente; cuando uno lo cultiva y desarrolla, lo lleva a la realización del fruto del verdadero conocimiento y liberación. Análisis de los fenómenos como factor de Iluminación... Energía como factor de iluminación... Arrobamiento como factor de iluminación... Tranquilidad como factor de iluminación... Concentración como factor de iluminación... Ecuanimidad como factor de iluminación no constituye una obstrucción, un obstáculo ni una corrupción en la mente; cuando uno lo cultiva y desarrolla, lo lleva a la realización del fruto del verdadero conocimiento y liberación.”

Cuando esto fue dicho, el braman Sangarava dijo al Bienaventurado: “ ¡Magnífico, maestro Gotama! ¡Excelente, maestro Gotama! El Dhamma ha sido esclarecido de diferentes maneras por el maestro Gotama. Es como si algo torcido se hubo enderezado, como si algo escondido se hubo revelado, como si a alguien que estaba perdido se hubo mostrado el camino, como si a alguien que estaba en tinieblas con ojos sanos se hubo encendido una lámpara. Yo voy por refugio al maestro Gotama, al Dhamma y al Sangha de los monjes. Desde este día en adelante, que el maestro Gotama se recuerde de mí como a uno de sus seguidores laicos, que ha ido por refugio de por vida”.


 

FUENTES:

“Sangaravasutta” en The World Tipitaka Edition http://studies.worldtipitaka.org/tipitaka/14S5/2/2.6/2.6.5 (13/05/2008)

Bhikkhu Bodhi (2000) “Sangarava” en The Connected Discourses of the Buda: A Translation of the Samyutta Nikaya. Boston, Wisdom Publications. Págs. 1611-1615.


Traducido y editado por Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2009.

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