Lunes, 12 Abril 2010 12:20

MN 75 (10M.3.5,207-222) Magandiya Sutta – Discurso con Magandiya

Valora este artículo
(2 votos)

El Buda encuentra a un filósofo hedonista de nombre Magandiya y enfatiza los peligros de los placeres sensuales y el beneficio del reununciamiento a ellos.

[Leer en pali]

La numeración entre corchetes [] corresponden a la versión de Ñanamoli-Bodhi, mientras que la de las llaves {} al sistema de World Tipitaka Edition.

[1] {207} Esto he escuchado. En una ocasión, el Bienaventurado estaba morando en el país de los Kuru, donde había una de sus ciudades de nombre Kammasadhamma, en la extención del pasto de la cámara del fuego perteneciente al brahmín del clan Bharadvaja.

[2] Entonces, de mañana temprano, el Bienaventurado se vistió y, tomando su cuenco y el hábito exterior, entró a Kammasadhamma en búsqueda de limosnas. Cuando hubo recorrido Kammasadhamma en búsqueda de limosnas y hubo retornado de su habitual ronda, después de haberse alimentado, entró a una cierta arboleda para pasar ahí el resto del día. Habiendo entrado a la arboleda, se sentó debajo del árbol para pasar ahí el resto del día.

[3] Entonces, un asceta mendicante de nombre Magandiya, mientras caminaba y hacía recorrido para ejercitarse, entró a la cámara del fuego perteneciente al brahmín del clan Bharadvaja. Estando ahí, visualizó la extensión del pasto que estaba preparada y preguntó al brahmín: “¿Para quién ha sido preparada esta extensión del pasto en la cámara del fuego del maestro Bharadvaja? Parece como si se preparara un lecho para algún asceta.”

[4] “Maestro Magandiya, he aquí el asceta Gotama abandonó el hogar del clan de los Sakyans. Y muy buenas referencias circulan acerca del maestro Gotama: ‘Que el Bienaventurado es consumado, plenamente iluminado, perfecto en el verdadero conocimiento y conducta, sublime, conocedor de los mundos, incomparable guía de los que han de ser amaestrados, el maestro de los dioses y seres humanos, iluminado, bendito’. Este lecho ha sido preparado para el maestro Gotama”.

[5] “Realmente, maestro Bharadvaja, se enferma la vista cuando vemos el lecho del destructor de crecimiento, el maestro Gotama.” [1]

Sé cuidadoso de lo que dices, Magandiya, sé cuidadoso de lo que dices. Muchos nobles instruidos, instruidos brahmines, instruidos hombres hogareños e instruidos ascetas, tienen plena confianza en el maestro Gotama y han sido amaestrados por él en el noble y verdadero camino, en el Dhamma que es saludable.”

“Maestro Bharadvaja, aún si nosotros hubiésemos visto al maestro Gotama cara a cara, le diríamos de frente: ‘el asceta Gotama es el destructor del crecimiento’. ¿Y por qué así? Porque eso está registrado en nuestras escrituras.”

“Si el maestro Magandiya no tiene objeción, ¿podría yo decirlo al maestro Gotama?”

“Qué el maestro Bharadvaja esté a gusto. Cuéntele lo que exactamente he dicho.”

[6] {208} Mientras tanto, con el oído divino, el cual es purificado y sobrepasa el humano, el Bienaventurado escuchó la conversación entre el brahmín del clan Bharadvaja y el asceta mendicante Magandiya. Entonces, cuando se hizo de tarde, el Bienaventurado se levantó de su meditación, fue a la cámara de fuego del brahmín y se sentó en la extensión del pasto que estaba preparada para él. Entonces, el brahmín del clan Bharadvaja se fue junto al Bienaventurado e intercambió con él cordiales saludos. Cuando estas corteses y amigables palabras de bienvenida terminaron, se sentó a un lado. Y el Bienaventurado le preguntó: “Bharadvaja, ¿has tenido alguna conversación con el asceta mendigante Magandiya acerca de esta extensión de pasto?”

Cuando esto fue dicho, el brahmín se atemorizó y con el pelo de punta respondió: “justamente, nosotros queríamos hablar de esto al maestro Gotama, pero el maestro Gotama se nos anticipó”.

[7] Pero este diálogo entre el Bienaventurado y el brahmín del clan Bharadvaja, terminó inconcluso, porque el asceta mendigante Magandiya, mientras estuvo caminando y recorriendo para ejercitarse, llegó a la cámara del fuego y se acercó al Bienaventurado. Luego intercambió con el Bienaventurado cordiales saludos y, cuando estas corteses y amigables palabras de bienvenida terminaron, se sentó a un lado. Y el Bienaventurado le dijo:

[8] {209} “Magandiya, el ojo se deleita en las formas, toma deleite en las formas y se regocija en las formas; eso ha de ser domesticado por el Tathagata, resguardado, protegido y restringido, y él enseña el Dhamma con el fin de restringirlo. ¿En relación a qué has dicho: ‘el asceta Gotama es el destructor del crecimiento’?”

“Fue referente a esto, maestro Gotama, que he dicho: ‘el asceta Gotama es el destructor del crecimiento’ ¿Y por qué dije esto? Porque eso está registrado en nuestras escrituras.”

“El oído se deleita en las formas…

“La nariz se deleita en los olores…

“La lengua se deleita en los sabores…

“El cuerpo se deleita en las cosas tangibles…

“La mente se deleita en los objetos mentales, toma deleite en los objetos mentales y se regocija en los objetos mentales; eso ha de ser domesticado por el Tathagata, resguardado, protegido y restringido, y él enseña el Dhamma con el fin de restringirlo. ¿En relación a qué has dicho: ‘el asceta Gotama es el destructor del crecimiento’?”

“Fue referente a esto, maestro Gotama, que he dicho: ‘el asceta Gotama es el destructor del crecimiento’ ¿Y por qué dije esto? Porque eso está registrado en nuestras escrituras.”

[9]{210} “¿Qué opinas sobre esto, Magandiya, podría alguien haber disfrutado anteriormente a gusto de las formas cognoscibles por el ojo, deseables, agradables, atractivas, conectadas con el deseo sensorial y estimuladoras de lascivia; posteriormente, habiendo entendido cómo es su verdadero origen, desaparición, gratificación, peligro y escape de las formas, podría abandonar la avidez por las formas, disipar la fiebre por las formas y morar sin sed, con una mente interiormente apacible? ¿Qué le dirías, en este caso a él, Magandiya?”

“Nada, maestro Gotama”.

“¿Qué opinas sobre esto, Magandiya, podría alguien haber disfrutado anteriormente a gusto de los sonidos cognoscibles por el oído…

“…de los olores cognoscibles por la nariz…

“…de los sabores cognoscibles por la lengua…

“…de las cosas tangibles cognoscibles por el cuerpo…

“¿Qué opinas sobre esto, Magandiya, podría alguien haber disfrutado anteriormente a gusto de los objetos mentales cognoscibles por la mente, deseables, agradables, atractivos, conectados con el deseo sensorial y estimuladores de lascivia; posteriormente, habiendo entendido cómo es su verdadero origen, desaparición, gratificación, peligro y escape de los objetos mentales, podría abandonar la avidez por los objetos mentales, disipar la fiebre por los objetos mentales y morar sin sed, con una mente interiormente apacible? ¿Qué le dirías, en este caso a él, Magandiya?”

“Nada, maestro Gotama”.

[10] {211} “Magandiya, anteriormente cuando vivía la vida hogareña, me he regocijado a mi mismo a gusto, equipado y dotado de las cinco cuerdas de los placeres sensuales: de las formas cognoscibles por el ojo, deseables, agradables, atractivas, conectadas con el deseo sensorial y estimuladoras de lascivia. De los sonidos cognoscibles por el oído… de los olores cognoscibles por la nariz… de los sabores cognoscibles por la lengua… de las cosas tangibles cognoscibles por el cuerpo, deseables, agradables, atractivas, conectadas con el deseo sensorial y estimuladoras de lascivia. He tenido tres palacios: uno, para la época de las lluvias, otro para el invierno y un tercero para el verano. He vivido en el palacio de las lluvias por cuatro meses de la época de las lluvias, disfrutando con los músicos, ninguno de los cuales era del sexo masculino, y nunca he descendido a un palacio más bajo.

“Posteriormente, habiendo entendido cómo es su verdadero origen, desaparición, gratificación, peligro y escape de los objetos mentales, he abandonado la avidez por los placeres sensuales, he disipado la fiebre por los placeres sensuales y he morado sin sed, con una mente interiormente apacible. Y he visto a otros seres que no eran libres de la codicia por los placeres sensuales, siendo devorados por la avidez por los placeres sensuales, ardientes por la fiebre de los placeres sensuales, consentidos en los placeres sensuales, pero no les tuve envidia ni tampoco me deleitaba en esto. ¿Por qué así? Porque he aquí, Magandiya, existe un deleite separado de los placeres sensuales, separado de los perjudiciales estados, que sobrepasa hasta la beatitud de los dioses. Desde que encontré el deleite en esto, no tuve más envidia de lo que era inferior ni me deleitaba en aquello.

[11] {212} “Imagina, Magandiya, a un hombre hogareño o al hijo del hombre hogareño que fuera rico, con muchas riquezas y posesiones, que siendo equipado y dotado por las cinco cuerdas de los placeres sensuales, pudiera regocijarse a sí mismo con las formas cognoscibles por el ojo… con los sonidos cognoscibles por el oído… con los olores cognoscibles por la nariz… con los sabores cognoscibles por la lengua… con las cosas tangibles cognoscibles por el cuerpo, deseables, agradables, atractivas, conectadas con el deseo sensorial y estimuladoras de lascivia. Habiéndose conducido bien a través de su cuerpo, habla y mente, al disolverse este cuerpo después de la muerte, podría reapareces dentro de un destino feliz, en el mundo celestial, dentro del séquito divino de los Treinta y Tres; y allá, rodeado por el grupo de las ninfas de la Arboleda Nananda, podría regocijarse a sí mismo, siendo equipado y dotado por las cinco cuerdas de los placeres sensuales. ¿Qué opinas, Magandiya, podría este joven dios, rodeado por el grupo de las ninfas de la Arboleda Nananda, regocijándose a sí mismo, siendo equipado y dotado por las cinco cuerdas de los placeres sensuales, envidiar al hombre hogareño o al hijo del hombre hogareño por las cinco cuerdas de los placeres sensuales humanos o podría ser tentado por los placeres sensuales humanos?”

“No, maestro Gotama. ¿Y por qué no? Porque los placeres sensuales celestiales son más exquisitos y sublimes que los placeres sensuales humanos.”

[12] De la misma manera, Magadiya, anteriormente cuando vivía la vida hogareña, me he regocijado a mi mismo a gusto, equipado y dotado de las cinco cuerdas de los placeres sensuales: de las formas cognoscibles por el ojo, deseables, agradables, atractivas, conectadas con el deseo sensorial y estimuladoras de lascivia. De los sonidos cognoscibles por el oído… de los olores cognoscibles por la nariz… de los sabores cognoscibles por la lengua… de las cosas tangibles cognoscibles por el cuerpo, deseables, agradables, atractivas, conectadas con el deseo sensorial y estimuladoras de lascivia. Posteriormente, habiendo entendido cómo es su verdadero origen, desaparición, gratificación, peligro y escape de los objetos mentales, he abandonado la avidez por los placeres sensuales, he disipado la fiebre por los placeres sensuales y he morado sin sed, con una mente interiormente apacible. Y he visto a otros seres que no eran libres de la codicia por los placeres sensuales, siendo devorados por la avidez por los placeres sensusales, ardientes por la fiebre de los placeres sensuales, consentidos en los placeres sensuales, pero no les tuve envidia ni tampoco me deleitaba en esto. ¿Por qué así? Porque he aquí, Magandiya, existe el deleite separado de los placeres sensuales, separado de los perjudiciales estados, que sobrepasa hasta la beatitud de los dioses. Desde que encontré el deleite en esto, no tuve más envidia de lo que era inferior ni me deleitaba en aquello.

[13] {213} “Imagina, Magandiya, a un leproso cubierto de llagas y lleno de ampollas en sus miembros, siendo devorado por los gusanos, rascándose las costras de las aberturas de las heridas con las uñas, tratando de cicatrizar, estando encima del carbón ardiente. Entonces sus amigos y compañeros, parientes cercanos y lejanos, podrían traerle el médico para que lo tratara. El médico, podría preparar la medicina para él y, gracias a ella, el hombre podría curarse de su lepra y llegar a estar bien y contento, independiente, maestro de sí mismo, capaz de irse adonde le plazca. Entonces, él podría encontrar a otro leproso cubierto de llagas y lleno de ampollas en sus miembros, siendo devorado por los gusanos, rascándose las costras de las aberturas de las heridas con las uñas, tratando de cicatrizar, estando encima del carbón ardiente. ¿Qué opina, Magandiya, podría este hombre sentir envidia de aquel leproso por su carbón ardiente o por su uso de medicinas?”

“No, maestro Gotama. ¿Y por qué no? Porque cuando existe la enfermedad, existe la necesidad de medicina, pero cuando no existe ya la enfermedad, tampoco hay necesidad de medicina”.

[14] De la misma manera, Magadiya, anteriormente cuando vivía la vida hogareña, me he regocijado a mi mismo a gusto, equipado y dotado de las cinco cuerdas de los placeres sensuales: de las formas cognoscibles por el ojo, deseables, agradables, atractivas, conectadas con el deseo sensorial y estimuladoras de lascivia. De los sonidos cognoscibles por el oído… de los olores cognoscibles por la nariz… de los sabores cognoscibles por la lengua… de las cosas tangibles cognoscibles por el cuerpo, deseables, agradables, atractivas, conectadas con el deseo sensorial y estimuladoras de lascivia. Posteriormente, habiendo entendido cómo es su verdadero origen, desaparición, gratificación, peligro y escape de los objetos mentales, he abandonado la avidez por los placeres sensuales, he disipado la fiebre por los placeres sensuales y he morado sin sed, con una mente interiormente apacible. Y he visto a otros seres que no eran libres de la codicia por los placeres sensuales, siendo devorados por la avidez por los placeres sensuales, ardientes por la fiebre de los placeres sensuales, consentidos en los placeres sensuales, pero no les tuve envidia ni tampoco me deleitaba en esto. ¿Por qué así? Porque he aquí, Magandiya, existe el deleite separado de los placeres sensuales, separado de los perjudiciales estados, que sobrepasa hasta la beatitud de los dioses. Desde que encontré el deleite en esto, no tuve más envidia de lo que era inferior ni me deleitaba en aquello.

[15] {214} “Imagina, Magandiya, a un leproso cubierto de llagas y lleno de ampollas en sus miembros, siendo devorado por los gusanos, rascándose las costras de las aberturas de las heridas con las uñas, tratando de cicatrizar, estando encima del carbón ardiente. Entonces sus amigos y compañeros, parientes cercanos y lejanos, podrían traerle a un médico para que lo tratara. El médico, podría preparar la medicina para él y, gracias a ella, el hombre podría curarse de su lepra y llegar a estar bien y contento, independiente, maestro de sí mismo, capaz de irse adonde le plazca. Entonces, dos hombres fuertes podrían agarrarle de ambos brazos y arrastrarlo hacia el carbón ardiente. ¿Qué opinas, Magandiya, estaría este hombre retorciéndose a uno y otro lado?”

“Sí, maestro Gotama. ¿Y por qué sí? Porque realmente es doloroso tocar el fuego, caliente y abrasador.”

“¿Y qué opinas, Magandiya, es solamente ahora que es doloroso tocar el fuego, que es caliente y abrasador o ya previamente era doloroso tocar el fuego, que ya antes era caliente y abrasador?”

“Maestro Gotama, es tanto ahora que es doloroso tocar el fuego, que es caliente y abrasador, como también ya previamente era doloroso tocar el fuego, que ya antes era caliente y abrasador. Para cuando este hombre era leproso cubierto de llagas y lleno de ampollas en sus miembros, siendo devorado por los gusanos, rascándose las costras de las aberturas de las heridas con las uñas, sus facultades fueron dañadas; por eso, aunque el fuego realmente es doloroso al ser tocado, él ha adquirido una percepción equivocada sobre él, percibiéndolo como algo placentero”.

[16] “Así también, Magandiya, en el pasado los placeres sensuales eran dolorosos, calientes y abrasadores; en el futuro los placeres sensuales serán dolorosos, calientes y abrasadores; y ahora, en el momento presente, los placeres sensuales son dolorosos, calientes y abrasadores. Pero aquellos seres que no son libres del deseo descontrolado por los placeres sensuales, que son devorados por la avidez de los placeres sensuales, que están quemados por la fiebre de los deseos sensuales, tienen sus facultades dañadas; por eso, aunque los placeres sensuales son realmente dolorosos, al ser experimentados, ellos han adquirido una percepción equivocada sobre ellos, percibiéndolos como algo placentero”.

[17] {215} “Imagina, Magandiya, a un leproso cubierto de llagas y lleno de ampollas en sus miembros, siendo devorado por los gusanos, rascándose las costras de las aberturas de las heridas con las uñas, tratando de cicatrizar, estando encima del carbón ardiente, que mientras más se rasca las costras y más trata de cicatrizar su cuerpo, se vuelve peor, más maloliente y las aberturas de sus heridas llegan a ser más infectadas, pero aún así, él podría encontrar cierta medida de satisfacción y regocijo rasgando las costras de sus heridas. Así también, Magandiya, aquellos seres que no son libres del deseo descontrolado por los placeres sensuales, que son devorados por la avidez de los placeres sensuales, que están quemados por la fiebre de los deseos sensuales, todavía se empeñan en los placeres sensuales. Y mientras más se empeñan en los placeres sensuales, mayor es su avidez por los placeres sensuales y más les quema la fiebre por los placeres sensuales, pero aún así ellos encuentran cierta medida de satisfacción y regocijo en la dependencia de las cinco cuerdas de los placeres sensuales.

[18] “¿Qué opinas, Magandiya, has visto alguna vez o has escuchado del rey alguno o ministro del rey, regocijándose a sí mismo, equipado y empeñado con las cinco cuerdas de los placeres sensuales quien, sin haber abandonado la avidez por los placeres sensuales, sin haberse liberado de la fiebre de los placeres sensuales, fuera capaz de morar libre de la sed, con una mente internamente apacible, o es capaz o será capaz de morar de esta manera?”

“No, maestro Gotama”.

“Bien, Magandiya, pues yo tampoco nunca he visto ni he escuchado del rey alguno o ministro del rey, regocijándose a sí mismo, equipado y empeñado con las cinco cuerdas de los placeres sensuales quien, sin haber abandonado la avidez por los placeres sensuales, sin haberse liberado de la fiebre de los placeres sensuales, fuera capaz de morar libre de la sed, con una mente internamente apacible, ni es capaz ni será capaz de morar de esta manera. Por el contrario, Magandiya, aquellos ascetas o brahmines que han morado, moran o van a morar libres de la sed, con una mente internamente apacible, todos lo hacen posible después de haber entendido cómo realmente es el origen, la desaparición, la gratificación, el peligro y el escape de los placeres sensuales y es recién después de haber abandonado la avidez por los placeres sensuales, después de haberse liberado de la fiebre de los placeres sensuales, que eran capaces, o son capaces o serán capaces de morar libres de la sed, con una mente internamente apacible.”

[19] Llegado a ese punto, el Bienaventurado pronunció esta solemne exclamación:

La más grande de todas las ganancias es la salud,

Nibbana es la máxima beatitud,

El óctuple sendero es el mejor de los caminos,

Que lleva a la seguridad de lo inmortal.

{216} Cuando esto fue dicho, el asceta mendigante Magandiya dijo al Bienaventurado: “Esto es maravilloso, maestro Gotama, es maravillosa la manera, en la cual esto ha sido expresado por el maestro Gotama:

‘La más grande de todas las ganancias es la salud,

Nibbana es la máxima beatitud’

Nosotros también lo hemos escuchado decir por los anteriores ascetas mendigantes en la tradición de los maestros y estamos de acuerdo, maestro Gotama”.

“Pero, ¿cuándo, Magandiya, has escuchado decir por los anteriores ascetas mendigantes en la tradición de los maestros, qué es esta salud y qué es este Nibbana?”

Cuando esto fue dicho, el asceta mendigante Magandiya frotó sus manos por sus extremidades y dijo: “Esta es la salud, maestro Gotama y este es el Nibbana, por los cuales ahora estoy sano y feliz y nada me aflige”.

[20] {217} “Imagina, Magandiya, a un hombre ciego de nacimiento que no puede ver formas oscuras ni claras, no puede ver formas azules, amarillas, rojas ni rosadas, no puede ver lo igual ni lo desigual, no puede ver las estrellas, el sol ni la luna. Él podría escuchar a un hombre con buena vista diciendo: ‘realmente, señores, es bueno este vestido blanco, hermoso, impecable y limpio’, y podría entonces ir en busca de aquel vestido blanco. Pero aquel hombre podría engañarlo con una sucia y mugrienta prenda de esta manera: ‘buen hombre, aquí tienes el vestido blanco para ti, hermoso, impecable y limpio’. Y el otro la aceptaría y se la pondría, y siendo satisfecho hasta diría estas alegres palabras: ‘realmente, señores, es bueno este vestido blanco, hermoso, impecable y limpio.’ ¿Qué opinas, Magandiya, cuando este hombre ciego de nacimiento aceptó la sucia y mugrienta prenda y se la puso, y siendo satisfecho hasta dijo estas alegres palabras: ‘realmente, señores, es bueno este vestido blanco, hermoso, impecable y limpio’, él lo hizo conociendo y viendo o por la fe en el hombre de la buena vista?”

“Venerable señor, él lo hizo desconociendo y sin ver, sólo por la fe en el hombre de la buena vista”.

­[21] “De la misma manera, Magandiya, los ascetas mendigantes de las otras religiones son ciegos y carentes de visión. Ellos no conocen la salud ni ven el Nibbana y, a pesar de todo, componen sus versos así:

‘La más grande de todas las ganancias es la salud,

Nibbana es la máxima beatitud.’

Estos versos han sido proclamados con anterioridad por el Realizado, plenamente Iluminado, así:

‘La más grande de todas las ganancias es la salud,

Nibbana es la máxima beatitud,

El óctuple sendero es el mejor de los caminos,

Que lleva a la seguridad de lo inmortal.’

{218} “Ahora, esto gradualmente ha llegado a estar presente entre la gente común y corriente. Y a pesar de que este cuerpo, Magandiya, es dolencia, tumor, dardo, calamidad y aflicción, con referencia a este cuerpo dijiste: ‘Esta es la salud, maestro Gotama, y este es el Nibbana’. Por lo cual, no tienes la noble visión, Magandiya, a través de la cual podrías conocer la salud y ver el Nibbana”.

[22] “Yo tengo confianza en el maestro Gotama de esta forma: ‘el maestro Gotama es capaz de enseñarme el Dhamma de tal manera que pueda conocer la salud y ver el Nibbana.’”

{219} “Imagina, Magandiya, a un hombre ciego de nacimiento que no puede ver formas oscuras ni claras, no puede ver formas azules, amarillas, rojas ni rosadas, no puede ver lo igual ni lo desigual, no puede ver las estrellas, el sol ni la luna. Entonces sus amigos y compañeros, parientes cercanos y lejanos, podrían traerle a un médico para que lo tratara. El médico, podría preparar la medicina para él, pero aún así su vista podría no surgir ni purificarse. ¿Qué opinas Magandiya, podría aquel médico provocar decepción y desilusión?”

“Sí, maestro Gotama”.

“De la misma manera, Magandiya, si yo te enseñara el Dhamma de esta manera: ‘esto es lo que es la salud y esto es lo que es el Nibbana’, aún así podrías no conocer la salud ni ver el Nibbana, entonces estarías decepcionado y desilusionado de mí”.

[23] “Yo tengo confianza en el maestro Gotama de esta forma: ‘el maestro Gotama es capaz de enseñarme el Dhamma de tal manera que pueda conocer la salud y ver el Nibbana.’”

{220} “Imagina, Magandiya, a un hombre ciego de nacimiento que no puede ver formas oscuras ni claras, no puede ver formas azules, amarillas, rojas ni rosadas, no puede ver lo igual ni lo desigual, no puede ver las estrellas, el sol ni la luna. Él podría escuchar a un hombre con buena vista diciendo: ‘realmente, señores, es bueno este vestido blanco, hermoso, impecable y limpio’, y podría entonces ir en busca de aquel vestido blanco. Pero este hombre podría engañarlo con una sucia y mugrienta prenda de esta manera: ‘buen hombre, aquí tienes el vestido blanco para ti, hermoso, impecable y limpio’. Y el otro la aceptaría y se la pondría. Entonces sus amigos y compañeros, parientes cercanos y lejanos, podrían traerle a un médico para que lo tratara. El médico, podría preparar la medicina para él –eméticos y purgativos, ungüentos y pomadas, el tratamiento nasal- y gracias a esta medicina, en aquel hombre podría surgir la visión y podría purificarse. Al mismo tiempo en que surgiera en él la visión, su deseo e inclinación por esa sucia y mugrosa prenda estaría abandonado. Entonces, él se encendería indignado y enemistado en contra de aquel hombre y hasta podría pensar en matarlo de esta manera: ‘realmente, por largo tiempo he sido engañado, mentido y defraudado por este hombre con esta sucia y mugrosa prenda cuando me dijo «buen hombre, aquí tienes el vestido blanco para ti, hermoso, impecable y limpio.»’

[24] “De la misma manera, Magandiya, si yo te enseñara el Dhamma de esta manera: ‘esto es lo que es la salud y esto es lo que es el Nibbana’, podrías conocer la salud y ver el Nibbana. Al mismo tiempo en que surgiera en ti la visión, tu deseo e inclinación hacia los cinco componentes del apego [2] estarían abandonados. Entonces, quizá estarías pensando: ‘realmente, por largo tiempo he sido engañado, mentido y defraudado por esa mente, por cuanto me apegaba. Me he apegado a la forma material, me he apegado a la sensación, me he apegado a la percepción, me he apegado a las formaciones y me he apegado a los estados de consciencia. Con mi apego como condición, [surgió] la existencia; con la existencia como condición, el nacimiento; con el nacimiento como condición, la vejez y la muerte, la pena, el lamento, el dolor, la aflicción y la desesperanza llegaron a surgir. Éste es el origen de toda esta masa del sufrimiento’.”

[25] “Yo tengo confianza en el maestro Gotama de esta forma: ‘el maestro Gotama es capaz de enseñarme el Dhamma de tal manera que pueda conocer la salud y ver el Nibbana.’”

{221} “Entonces, Magandiya, asóciate con los hombres veraces. Cuando te asocies con los hombres veraces, escucharás el verdadero Dhamma. Cuando escuches el verdadero Dhamma, practicarás de acuerdo al verdadero Dhamma. Cuando practiques de acuerdo al verdadero Dhamma, conocerás y verás por ti mismo de esta manera: ‘estas son enfermedades, tumores y dardos, pero he aquí que estas enfermedades, tumores y dardos han cesado por completo. Con el cese de mi apego, cesó la existencia. Con el cese de la existencia, cesó el nacimiento. Con el cese del nacimiento, cesó la vejez y la muerte, la pena, el lamento, el dolor, la aflicción y la desesperanza llegaron a cesar. Éste es el cese de toda esta masa del sufrimiento’.”

[26] {221} Cuando esto fue dicho, el asceta mendigante Magandiya dijo: “¡Magnífico, maestro Gotama! “¡Realmente magnífico, maestro Gotama! Esto fue, como si el Bienaventurado enderezara lo que estaba torcido, o como si revelara lo oculto, o como si mostrara el camino a alguien que estaba extraviado, o como si prendiera una lámpara en la oscuridad para que aquellos que tienen ojos, pudieran ver; es así, como el Bienaventurado expuso el Dhamma de diferentes formas. Es por eso, que yo tomo el refugio en el Bienaventurado, en el Dhamma y en el Sangha. Que el Bienaventurado me acepte, por favor, dentro del Sangha y me conceda la ordenación plena”.

[27] “Magandiya, cualquiera, que anteriormente fue un seguidor de algún otro credo y pretende ser admitido para recibir la ordenación plena en este Dhamma y Disciplina, debe permanecer en un tiempo de prueba por el periodo de cuatro meses. Al terminar el cuarto mes, si los monjes están satisfechos con él, le conceden la admisión y la ordenación plena como monje. Aunque en esto, Magandiya, reconozco que puede haber diferencias personales.”

“Venerable señor, si es que cualquiera que anteriormente era el seguidor de otros credos y que pretende ser admitido para recibir la alta ordenación en este Dhamma y Disciplina, debe permanecer en un tiempo de prueba por el periodo de cuatro meses y al terminar el cuarto mes, se le concede la admisión y la ordenación plena como monje, si los monjes estén satisfechos con él –en tal caso, yo permaneceré en tiempo de prueba por el periodo de cuatro años. Y al terminar el cuarto año, si los monjes están satisfechos conmigo, me concederán la admisión y la alta ordenación como monje”.

[28] Entonces, el asceta mendicante Magandiya, ha sido aceptado por el Bienaventurado y ha recibido la ordenación plena. Y pronto, no mucho tiempo después de su ordenación plena, morando en soledad, recluido, diligente, firme y decidido, el venerable Magandiya, mediante la realización por sí mismo y con el conocimiento directo, aquí y ahora entró y permaneció en la meta suprema de la vida santa, por la cual el hombre de familia correctamente abandona el hogar para asumir el estilo de vida sin hogar. Entonces, él conoce directamente: “El nacimiento está destruido, la vida santa ha sido vivida, lo que era por hacer, ha sido hecho, he aquí no hay ningún otro estado más por venir”. Y el venerable Magadiya llegó a ser uno de los arahants.


NOTAS

[1] El sentido de la expresión “destructor de crecimiento” se aclara en el verso 8.

[2] khandhas


FUENTES:

BHIKKHU ÑANAMOLI y BHHIKHU BODHI (2001) “Magandiya Sutta: To Magandiya” en The Middle Length D iscourses of the Buddha: A Translation of the Majjhima Nikaya. Boston, Wisdom Publications. Págs. 607-617.

“Magandiyasutta” en World Tipitaka Edition http://studies.worldtipitaka.org/tipitaka/10M/3/3.5 (13/05/2008).

THANISSARO BHIKKHU [en línea] Magandiya Sutta: To Magandiya (excerpt) . http://www.accesstoinsight.org/tipitaka/mn/mn.075x.than.html (07/06/2009).


Traducido y publicado por Isidatta para el Bosque Theravada © 2010

Edición de Bosque Theravada © 2010

Términos del uso del Bosque Theravada: Puedes copiar, reformatear, reimprimir, volver a publicar y redistribuir este trabajo a través de cualquier medio, siempre que (1) hagas que estas copias, etc. sean disponibles de manera libre de costo; (2) indiques claramente que cualquier derivación de esta obra (incluida la traducción) debe señalar como fuente éste documento e (3) incluyas el texto completo de esta licencia en cualquier copia o derivación de esta obra. Por lo demás, todos los derechos reservados.

Visto 4152 veces Modificado por última vez en Sábado, 14 Abril 2018 12:33