Sábado, 19 Agosto 2017 17:24

SN 11,3 Dhajagga Sutta - La cresta de la norma

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En este sutta, el Buda recomienda a los monjes el recordamiento de las Tres Joyas (el Buda, el Dhamma y el Sangha) como antídoto para el miedo.

 


[Leer en pali]

[3] En Savatthi.

Estando allí el Bienaventurado se dirigió a los monjes así: “Monjes”.

“Sí, Venerable Señor”, respondieron aquellos monjes y el Bienaventurado continuó:

“Monjes, una vez en el pasado remoto, los devas y los asuras se enfrentaron en una batalla. Entonces Sakka, el señor de los devas, se dirigió a los devas del Tavatimsa así: ‘Queridos señores, cuando los devas están involucrados en la batalla, cuando surge el miedo, la trepidación o el terror, en esta situación debéis echar una mirada a la cresta de mis normas. Y cuando echéis una mirada a la cresta de mis normas, todo el miedo, la trepidación o el terror que pudiera surgir, lo podréis abandonar.

“’Si no podéis echar una mirada a la cresta de mis normas, entonces debéis echar una mirada a la cresta de las normas de rey de los devas Pajapati. Y cuando echéis una mirada a la cresta de sus normas, todo el miedo, la trepidación o el terror que pudiera surgir, lo podréis abandonar.

“’Si no podéis echar una mirada a la cresta de las normas del rey de los devas Pajapati, entonces debéis echar una mirada a la cresta de las normas de rey de los devas Varuna… Si no podéis echar una mirada a la cresta de las normas del rey de los devas Varuna, entonces debéis echar una mirada a la cresta de las normas de rey de los devas Isana. Y cuando echéis una mirada a la cresta de sus normas, todo el miedo, la trepidación o el terror que pudiera surgir, lo podréis abandonar’.

“Monjes, para aquellos que echan una mirada a la cresta de las normas de Sakka, el señor de los dioses, rey de los devas Pajapati, rey de los devas Varuna o el rey de los devas Isana, todo el miedo, la trepidación o el terror que pudiera surgir, lo podrían abandonar o no. Y, ¿por qué así? Porque Sakka, el señor de los devas, no está libre de la codicia, no está libre del odio ni está libre de la falsa ilusión. Él puede estar intimidado, petrificado, temeroso y pronto para la huida.

“Pero, monjes, yo declaro esto: cuando vosotros vais al bosque, al pie de un árbol o a una choza vacía, y el miedo, la trepidación o el terror se apodera de vosotros, en esta ocasión debéis recordarme a mí de esta manera: ‘El Bienaventurado es un arahant, perfectamente iluminado, realizado en el conocimiento verdadero y la conducta, el Afortunado, conocedor del mundo, insuperable líder de personas que han de ser amansadas, Maestro de los devas y seres humanos, el Iluminado, el Bienaventurado’. Y cuando me recordéis de esta manera, monjes, todo el miedo, la trepidación o el terror que pudiera surgir, lo podréis abandonar.

“Si no podéis recordarme a mí, entonces debéis recordar el Dhamma de esta manera: ‘El Dhamma está bien expuesto por el Bienaventurado, directamente visible, inmediato, que invita a una a llegar y ver, aplicable, experimentable personalmente por el sabio’. Y cuando os recordéis de esta manera del Dhamma, monjes, todo el miedo, la trepidación o el terror que pudiera surgir, lo podréis abandonar.

“Si no podéis recordar el Dhamma, entonces debéis recordar al Sangha de esta manera: ‘El Sangha de los discípulos del Bienaventurado practica de buena manera, practica de manera recta, practica de manera verdadera, practica de manera apropiada; es decir, los cuatro pares de personas, los ocho tipos de individuos, este Sangha de los discípulos del Bienaventurado, es digno de ofrendas, digno de hospitalidad, digno de dádivas, digno de reverenciales saludos y un insuperable campo de méritos para el mundo’. Y cuando os recordéis de esta manera del Sangha, monjes, todo el miedo, la trepidación o el terror que pudiera surgir, lo podréis abandonar.

“Y, ¿por qué así?, monjes. Porque el Tathagata, el Arahant, el Perfectamente Iluminado está libre de la codicia, está libre del odio y está libre de la falsa ilusión. Él es bravo, valiente, intrépido y pronto para permanecer en su lugar”.

Esto es lo que dijo el Bienaventurado y, habiendo dicho esto, el Afortunado, el Maestro, agregó esto:

 

“En medio del bosque, al pie de un árbol

O en una choza vacía, oh monjes,

Debéis recordaros del Buda,

Para que el miedo no surja en vosotros.

 

Pero si no podéis recordaros del Buda,

El más grande en el mundo, el toro de los hombres,

Entonces debéis recordar el Dhamma,

Emancipador y bien expuesto.

 

Pero si no podéis recordaros del Dhamma.

Emancipador y bien expuesto,

Entonces debéis recordar al Sangha,

El insuperable campo de mérito.

 

En aquellos, monjes, que así recuerdan al Buda,

Al Dhamma y el Sangha,

No surge el miedo ni la trepidación,

Tampoco ninguna clase de terror espeluznante”.

 


FUENTE:

Bodhi, B. (2000). The Crest of the Standard of the Buddha en The Connected Discourses of the Buddha: A Translation of the Samyutta Nikaya. Boston: Wisdom Publications, (versión digital), pp. 487-488.

Dhajaggasuttam en Digital Pali Reader 


Traducción: Anton P. Baron

Edición: Federico Angulo y Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2015.  

 

 

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