Lunes, 18 Septiembre 2017 03:59

AN 3,39 Sukhamala Sutta – Delicadamente nutrido

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El Buda narra cómo, viviendo en medio del lujo, propio a una familia real, supo interpretar el mensaje de los “divinos mensajeros” —la vejez, la enfermedad y la muerte— y, finalmente, abandonar por completo las tres embriagueces: de la juventud, de la salud y de la vida.


[Leer en pali]

[39] “Monjes, he sido delicadamente nutrido, muy delicadamente nutrido, delicadamente nutrido en extremo. En la residencia de mi padre los estanques con flores de loto han sido hechos exclusivamente para mi disfrute: en uno de ellos florecían las flores de loto azules, en otro, flores de loto rojas y en el tercero, flores de loto blancas. No usaba sándalo alguno, a menos que llegara de Kasi, y lo que cubría mi cabeza, mis chaquetas, las prendas interiores y exteriores, todo fue hecho de la tela de Kasi. De día y noche, dos doseles blancos estaban sostenidos sobre mí, independientemente de si hacía frío o calor, [de si estaba] en la hierba, en medio del polvo o rocío.

“También he tenido tres mansiones: una para el invierno, otra para el verano y la tercera para la época de las lluvias. Y pasaba los cuatro meses de las lluvias en la mansión para la época de las lluvias, siendo entretenido por músicos, ninguno de los cuales era de sexo masculino, y nunca dejaba esta mansión. Mientras en las casas de otra gente, los esclavos, trabajadores y sirvientes se servían el arroz partido, junto con las gachas agrias para sus comidas, en la residencia de mi padre, se servían el arroz de la colina, la carne y el arroz hervido.

“En medio de semejante esplendor y vida delicada, se me ocurrió esto: ‘Un no instruido mundano, aunque sujeto él mismo a la vejez y no exento de la vejez, se siente, sin embargo, repelido, humillado y disgustado cuando ve a alguien más que sea viejo, pasando por alto su propia situación. Ahora bien, yo también estoy sujeto a la vejez y no soy exento de la vejez. Siendo éste el caso, si yo me sintiera repelido, humillado y disgustado al ver a alguien más que sea viejo, eso no sería apropiado para mí’. Mientras reflexionaba sobre esto, la embriaguez de la juventud fue completamente abandonada.

“[Otra vez se me ocurrió esto:] ‘Un no instruido mundano, aunque sujeto él mismo a la enfermedad y no exento de la enfermedad, se siente, sin embargo, repelido, humillado y disgustado cuando ve a alguien más que esté enfermo, pasando por alto su propia situación. Ahora bien, yo también estoy sujeto a la enfermedad, no soy exento de la enfermedad. Siendo este el caso, si yo me sintiera repelido, humillado y disgustado al ver a alguien más que esté enfermo, eso no sería apropiado para mí’. Mientras reflexionaba sobre esto, la embriaguez de la salud fue completamente abandonada.

“[Otra vez se me ocurrió esto:] ‘Un no instruido mundano, aunque sujeto él mismo a la muerte y no exento de la muerte, se siente, sin embargo, repelido, humillado y disgustado cuando ve a alguien más que esté muerto, pasando por alto su propia situación. Ahora bien, yo también estoy sujeto a la muerte, no soy exento de la muerte. Siendo este el caso, si yo me sintiera repelido, humillado y disgustado al ver a alguien más que esté muerto, eso no sería apropiado para mí’. Mientras reflexionaba sobre esto, la embriaguez de la vida fue completamente abandonada.

“He aquí, monjes, estas tres clases de embriaguez. Y, ¿cuáles son esas tres? La embriaguez de la juventud, la embriaguez de la salud y la embriaguez de la vida. Un no instruido mundano, embriagado con la juventud, se involucra en la mala conducta corporal, verbal y mental. Y con el quiebre de su cuerpo, después de la muerte, renace en el plano de miseria, en el mal destino, en el mundo bajo, hasta en el infierno. Otra vez, un no instruido mundano, embriagado con la salud, se involucra en la mala conducta corporal, verbal y mental. Y con el quiebre de su cuerpo, después de la muerte, renace en el plano de miseria, en el mal destino, en el mundo bajo, hasta en el infierno. Otra vez, un no instruido mundano, embriagado con la vida, se involucra en mala conducta corporal, verbal y mental. Y con el quiebre de su cuerpo, después de la muerte, renace en el plano de miseria, en el mal destino, en el mundo bajo, hasta en el infierno.

“Embriagado con la juventud, monjes, el monje abandona el entrenamiento y retorna al estilo de vida inferior; embriagado con la salud, el monje abandona el entrenamiento y retorna al estilo de vida inferior; embriagado con la vida, el monje abandona el entrenamiento y retorna al estilo de vida inferior.

“Los mundanos, sujetos a la enfermedad,

la vejez y la muerte, se disgustan

[al ver a la otra gente] que existe

acorde a su propia naturaleza.

Si yo llegase a disgustarme

con los seres que tienen semejante naturaleza,

esto no sería apropiado para mí

puesto que yo también tengo la misma naturaleza.

Mientras moraba así,

habiendo conocido el estado sin adquisición alguna,

superé todas las embriagueces:

embriaguez de la salud,

de la juventud y de la vida,

habiendo visto la liberación en el renunciamiento.

Surgió, entonces, el entusiasmo en mí

al ver claramente el Nibbana.

Ahora soy incapaz

de complacerme con los placeres sensuales.

Apoyándome en la vida espiritual,

nunca más volveré atrás”.

 


FUENTES:

Bhikkhu Bodhi (2012). Delicate en The Numerical Discourses of the Buddha: A Translation of the Anguttara Nikaya. Boston: Wisdom Publications. Pp. 239-242.  

“Sukhamalasutta” en World Tipitaka Edition


Traducido por Anton P. Baron

Editado por Federico Angulo y Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2012.  

 

Visto 1585 veces Modificado por última vez en Domingo, 15 Octubre 2017 04:47