Miércoles, 27 Septiembre 2017 05:12

AN 3,63 Venagapura Sutta – Venagapura

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El Buda, ponderado por unos brahmanes en términos mundanos, les explica el significado espiritual de tres clases de lujosos lechos: celestial, divino y noble.


[Leer en pali]

[63] En una ocasión el Bienaventurado estaba recorriendo el territorio de los kosalas junto con el gran Sangha de los monjes y llegó al pueblo de los brahmanes kosalas de nombre Venagapura. Y los hombres hogareños brahmanes escucharon esto: “Se dice que el asceta Gotama, el hijo de la familia de los sakyans llegó a Venagapura. Ahora bien, se propaga muy buena referencia acerca del Maestro Gotama: ‘Aquel Bienaventurado es un Arahant, perfectamente iluminado, realizado en el conocimiento verdadero y la conducta, el Sublime, conocedor del mundo, insuperable líder de los que han de ser domados, maestro de los devas y los seres humanos, el Iluminado, el Bienaventurado. Habiendo descubierto por sí mismo con el conocimiento directo este mundo con sus devas, Mara y Brahma, esta gente con sus ascetas y brahmanes, con sus devas y seres humanos, lo hizo saber a otros. Enseña el Dhamma que es agradable en el principio, agradable en el medio y agradable al final, con el recto significado y correcta forma; revela la vida santa perfectamente completa y pura’. Ahora bien, es bueno ver a semejantes arahants”.

Entonces, los hombres hogareños brahmanes de Vengapura se acercaron al Bienaventurado. Algunos le rindieron homenaje y se sentaron a un lado, otros intercambiaron con él cordiales saludos y, cuando concluyeron sus amables saludos y palabras de bienvenida, se sentaron a un lado, otros  le saludaron respetuosamente y se sentaron a un lado, otros pronunciaron sus nombres y los de sus clanes, y se sentaron a un lado y, otros, guardando  silencio, también se sentaron a un lado. Acto seguido el brahmán Vacchagotta de Vengapura dijo al Bienaventurado:

“Es asombroso y atónito, maestro Gotama, la forma en la cual las facultades del maestro Gotama están calmadas y el color de su piel es puro y brillante. Al igual que el fruto de azufaifo en el otoño es puro y brillante, así también las facultades del maestro Gotama están calmadas y el color de su piel es puro y brillante. Al igual que el fruto de la palmera cuando recientemente está sacado de su tallo es puro y brillante, así también las facultades del maestro Gotama están calmadas y el color de su piel es puro y brillante. Al igual que un ornamento hecho del oro fino, bien hecho por un hábil orfebre y muy hábilmente forjado en el horno, colocado luego en un brocado rojo, brilla, emite luz e irradia, así también las facultades del maestro Gotama están calmadas y el color de su piel es puro y brillante.

“Cualesquiera que sean los tipos de ropa de camas altas y lujosas —es decir, un sofá, un diván, una colcha de pelo largo, una colcha de diversos colores, una colcha blanca, una colcha de lana con diseños florales, una colcha de algodón, una colcha de lana adornada con figuras de animales, una colcha de lana con doble borde, una colcha de lana con un solo borde, una lámina de seda adornado con piedras preciosas, una lámina hecha con hilos de seda y adornado con piedras preciosas, una manta de bailarina, una manta de elefante, una manta de caballo, una manta de carroza, una manta de piel de antílope, una extensión hecha de la piel de los ciervos  kadali, una cama con un dosel arriba y rojo reforzado en ambos extremos―, ciertamente, el maestro Gotama gana todo esto a voluntad, sin problema ni dificultad alguna”.

“Brahmán, esas clases de ropas de camas altas y lujosas se obtienen raramente por aquellos que son renunciantes; pero aún si las hubiesen obtenido, no les son permitidas.

“Pero brahmán, he aquí tres clases de lechos altos y lujosos que, hasta el momento presente me gano a voluntad y sin problema ni dificultad alguna. Y, ¿cuáles son esas tres? El alto y lujoso lecho celestial, el alto y lujoso lecho divino y el alto y lujoso lecho noble. Estas son, brahmán, las tres clases de lechos altos y lujosos que, hasta el momento presente me gano a voluntad y sin problema ni dificultad alguna”.

“Pero, ¿cuál es, maestro Gotama, el alto y lujoso lecho celestial que el maestro Gotama gana hasta el momento presente a voluntad y sin problema ni dificultad alguna?”.

“He aquí, brahmán, cuando estoy morando dependiendo de un pueblo o una ciudad, me visto por la mañana temprano, tomo mi cuenco y hábito exterior, y entro en el pueblo o la ciudad en busca de la comida de las limosnas. Después de la comida, al retornar de mi ronda en búsqueda de la comida de las limosnas, entro al bosque. Estando allí, recojo algo de pasto u hojas que encuentro por allí en un montículo y me siento. Y habiendo cruzado mis piernas y enderezado la espalda, establezco mi atención enfrente. Entonces, recluido de los placeres sensuales, recluido de los perjudiciales estados mentales, entro y permanezco en el primer jhana, que consiste en el arrobamiento y felicidad nacidos de la reclusión, acompañado por el pensamiento aplicado y sostenido. Al calmarse el pensamiento aplicado y sostenido, entro y permanezco en el segundo jhana, el cual tiene la placidez interior y la unificación mental, y consiste en el arrobamiento y felicidad nacidos de la concentración, sin pensamiento aplicado ni sostenido. Al desaparecer el arrobamiento, permanezco ecuánime, con atención consciente y clara comprensión, y experimento la felicidad en mi cuerpo; entonces, entro y permanezco en el tercer jhana, del cual los nobles declararon: ‘Él es ecuánime, atentamente consciente y es alguien que tiene una morada feliz’. Al abandonar la felicidad y la pena, con la previa desaparición de la alegría y el abatimiento, entro y permanezco en el cuarto jhana, ni penoso ni placentero, el cual tiene la purificación de la atención consciente mediante la ecuanimidad.

“Entonces, brahmán, cuando me encuentro en semejante estado, si camino hacia adelante o atrás, en esa ocasión mi caminar hacia adelante o atrás es celestial. Si estoy de pie, en esa ocasión mi estar de pie es celestial. Si estoy sentado, en esa ocasión mi estar sentado es celestial. Y si me recuesto, en esa ocasión este es mi alto y lujoso lecho celestial.

“Es este, brahmán, el alto y lujoso lecho celestial que me gano hasta el momento presente  a voluntad y sin problema ni dificultad alguna”.

“¡Esto es asombroso y maravilloso! ¿Quién más, aparte del maestro Gotama, puede ganar a voluntad  y sin problema ni dificultad alguna, semejante lecho celestial alto y lujoso?

“Pero, ¿cuál es, maestro Gotama, el alto y lujoso lecho divino que el maestro Gotama gana hasta el momento presente a voluntad y sin problema ni dificultad alguna?”.

“He aquí, brahmán, cuando estoy morando dependiendo de un pueblo o una ciudad, me visto por la mañana temprano, tomo mi cuenco y hábito exterior, y entro en el pueblo o la ciudad en busca de la comida de las limosnas. Después de la comida, al retornar de mi ronda en búsqueda de la comida de las limosnas, entro a la arboleda. Estando allí, recojo algo de pasto u hojas que encuentro por allí en un montículo y me siento. Y habiendo cruzado mis piernas y enderezado la espalda, establezco mi atención enfrente. Entonces permanezco impregnando un cuarto [1] con la mente imbuida de amor benevolente. De la misma forma, el segundo, tercero y cuarto cuadrante, tanto por encima como por debajo, alrededor y en todas partes, para todos como para mí mismo, permanezco impregnando el mundo entero con la mente imbuida de amor benevolente, abundante, exaltado, inconmensurable, sin hostilidad ni animadversión. Además, permanezco impregnando un cuarto con la mente imbuida de compasión… con la mente imbuida de gozo altruista… con la mente imbuida de ecuanimidad. De la misma forma, el segundo, tercero y cuarto cuadrante, tanto por encima como por debajo, alrededor y en todas partes, para todos como para mí mismo, permanezco impregnando el mundo entero con la mente imbuida de ecuanimidad, abundante, exaltada, inconmensurable, sin hostilidad ni animadversión.

“Entonces, brahmán, cuando me encuentro en semejante estado, si camino hacia adelante o atrás, en esa ocasión mi caminar hacia adelante o atrás es divino. Si estoy de pie, en esa ocasión mi estar de pie es divino. Si estoy sentado, en esa ocasión mi estar sentado es divino. Y si me recuesto, en esa ocasión este es mi alto y lujoso lecho divino.

“Es este, brahmán, el alto y lujoso lecho divino que me gano hasta el momento presente a voluntad y sin problema ni dificultad alguna”.

“¡Esto es asombroso y maravilloso! ¿Quién más, aparte del maestro Gotama, puede ganar a voluntad y sin problema ni dificultad alguna, semejante lecho divino alto y lujoso?

“Pero, ¿cuál es, maestro Gotama, el alto y lujoso lecho noble que el maestro Gotama gana hasta el momento presente a voluntad y sin problema ni dificultad alguna?”.

“He aquí, brahmán, cuando estoy morando dependiendo de un pueblo o una ciudad, me visto por la mañana temprano, tomo mi cuenco y el hábito exterior, y entro en el pueblo o la ciudad en busca de la comida de las limosnas. Después de la comida, al retornar de mi ronda en búsqueda de la comida de las limosnas, entro a la arboleda. Estando allí, recojo algo de pasto u hojas que encuentro por allí en un montículo y me siento. Y habiendo cruzado mis piernas y enderezado la espalda, establezco mi atención enfrente. Entonces comprendo esto: ‘He abandonado la codicia, la corté de raíz, hice con ella como si fuera el tronco de una palmera: la he borrado de manera tal que nunca más estará sujeta a futuros surgimientos. He abandonado el odio… he abandonado la falsa ilusión, la corté de raíz, hice con ella como si fuera el tronco de una palmera: la he borrado de manera tal que nunca más estará sujeta a futuros surgimientos’.

“Entonces, brahmán, cuando me encuentro en semejante estado, si camino hacia adelante o atrás, en esa ocasión mi caminar hacia adelante o atrás es noble. Si estoy de pie, en esa ocasión mi estar de pie es noble. Si estoy sentado, en esa ocasión mi estar sentado es noble. Y si me recuesto, en esa ocasión este es mi alto y lujoso lecho noble.

“Es este, brahmán, el alto y lujoso lecho noble que me gano hasta el momento presente a voluntad y sin problema ni dificultad alguna”.

“¡Esto es asombroso y maravilloso! ¿Quién más, aparte del maestro Gotama, puede ganar a voluntad y sin problema ni dificultad alguna, semejante lecho divino alto y lujoso?

“¡Excelente, maestro Gotama! ¡Excelente, maestro Gotama! El maestro Gotama esclareció el Dhamma de diferentes maneras, como si enderezara lo que estaba torcido, revelara lo que estaba oculto, mostrara el camino a los que estaban perdidos o sostuviera una lámpara en medio de la oscuridad, de manera tal que los de buena vista pudieran ver las formas. Ahora vamos por refugio al maestro Gotama, al Dhamma y al Sangha de los monjes. Que el maestro Gotama nos considere como sus seguidores laicos a partir de ahora, que han ido por refugio de por vida”.

 


NOTA:

[1] Un "cuarto", la "cuarta parte", se refiere a la dirección geográfica hacia la cual los monjes deben emanar amor benevolente... compasión... etc. Cada cuarto representa uno de los 4 puntos cardinales [nota del editor].


FUENTES:

Bhikkhu Bodhi (2012). Venaga en The Numerical Discourses of the Buddha: A Translation of the Anguttara Nikaya. Boston: Wisdom Publications. Pp. 164-166.

“Venagapurasutta” en World Tipitaka Edition  


Traducido por Anton P. Baron

Editado por Federico Angulo y Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2014.  

 

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