Martes, 29 Abril 2008 16:33

Conciencia no selectiva

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Del artículo Propuesta de retiro de meditación de noventa días, por Anton Baron. Día 76 al 90. Conciencia no selectiva

Por Anton Baron

Día 76: Instrucciones - Día 77: Complementación de samatha y vipassana - Día 78: El problema de falta de estructuras - Día 79: Extendiendo la meditación hacia la vida - Día 80: Siguiendo con extender la meditación hacia el diario vivir - Día 81: La paz interior - Día 82: Más sobre la paz interior - Día 83: Sobre el sufrimiento - Día 84: Más sobre el sufrimiento - Día 85: Entendimiento y sabiduría - Día 86: Consejos prácticos varios - Día 87: Consejos prácticos varios II - Día 88: Consejos prácticos varios III - Día 89: Consejos prácticos varios IV - Día 90: Consejos prácticos varios V - Bibliografía


anton1Esta técnica constituye un camino diferente que persigue el mismo fin de la técnica anterior. Dado que ambas son diferentes formas de desarrollar vipassana –cualidad mental de la perspicacia- las dos pretenden desarrollar la capacidad de percibir la realidad de forma directa, sin valerse de la mediación conceptual. Esperamos que también esta técnica, denominada “Conciencia no selectiva" nos ayude a “abrir los ojos y ver”, aunque esta vez, sin la utilización de alguna estructura formal. Esta es la razón, por la cual algunos la llaman simplemente “no-técnica”, porque la misma consiste en poner nuestra atención y concentración en cualquier cosa que aparezca: sea ésta alguna forma visuales y auditiva, una sensación, un sentimiento, pensamientos, etc. Mediante esta técnica, vamos a dejar, por el momento, trabajar sistemáticamente y vamos a permitir que todo fluya espontáneamente.

La regla es muy simple: cuando llegamos a ser conscientes de algo que aparece, simplemente lo reconoceremos –cualquier cosa que fuera- para prestarle la máxima y más profunda atención, hasta el momento, en el cual el fenómeno en cuestión sea reemplazado por algún otro, diferente.

Practicar la “Conciencia no selectiva” significa, entonces, usar cualquier cosa como objeto de meditación. No vamos a trabajar solamente, ni predominantemente con las sensaciones físicas, como lo hacíamos durante la práctica de la técnica anterior: por el contrario, todos los fenómenos -tanto físicos como mentales- van a ser puestos bajo la atenta mirada de nuestra conciencia. Gracias a la habilidad de concentración que adquirimos practicando las técnicas que desarrollaban la calma (samatha), vamos a tratar de prestar atención a un solo fenómeno al mismo tiempo.

La práctica de esta técnica nos permitirá familiarizarnos mejor con la naturaleza transitoria de los fenómenos como también, al observar nuestras reacciones a los mismos –reacciones que pueden ser de placer, de desagrado o neutros- nos ayudará a lidiar con ellos en nuestro diario vivir. Finalmente, aprendiendo a aceptar con ecuanimidad todo lo que llega a nuestra mente, empezaremos a experimentar una verdadera libertad.


Día 76: Instrucciones

Siéntese en su habitual postura de meditación. Con la espina dorsal erguida al máximo y con los ojos gentilmente cerrados.

Como en casos anteriores, dedique los primeros momentos a la observación de su respiración, cómo la misma entra y sale (anapanasati ).

Empiece a notar cualquier cosa que venga, empiece a estar consciente de ella y focalice su atención en la misma. Simplemente, obsérvela. Mire sus cualidades. No se entregue a un análisis discursivo sobre el fenómeno en cuestión, sino obsérvelo simplemente cómo es.

¿Es ésta una sensación física?

- Si éste fuera el caso, ¿cuál es su cualidad?

- ¿Es constante o cambiante?

- ¿Es algo apagado, suave y pálido o, más bien, algo fuerte?

- ¿O, se trata de una emoción?

- En este caso, ¿es alegre o triste?

- ¿Es fluctuante?

- ¿O más bien se trata de un pensamiento?

- Si es así, ¿qué clase de pensamiento es?

- ¿Es un recuerdo o un anhelo hacia el futuro?

- ¿Es éste un pensamiento fijo, firme o inconstante?

Lo único que debe hacerse, es mirar cualquier cosa que aparezca. No permita, sin embargo, involucrarse en ninguna de ellas. Los pensamientos y los sentimientos deben ser vistos al igual de simple como las sensaciones: he aquí que llegan, permanecen y se van. No trate de ligarse ni identificarse con nada que aparezca: no tome las decisiones para el futuro, ni trate de resolver nada en este momento: simplemente mírelo con completa atención.

Cuando un objeto se apaga y pierde su intensidad, es reemplazado por otro y Usted debe poner toda su atención en este nuevo y predominante objeto. No importa cuánto tiempo permanezca con cada objeto, lo importante es que tenga uno a la vez. De hecho, muchos objetos se suceden de manera muy rápida. Quizá el siguiente ejemplo de una situación ficticia de meditación, puede ser ilustrativo:

Este es un dolor... su cualidad consiste en ser bastante apagada, sin embargo es molesto... permanece, pero su intensidad parece variar... he aquí que la irritación llega junto con este dolor... con la irritación viene el sentimiento de culpa... ahora llega el deseo de que esto cambie... llega la tristeza... aparece la necesidad de ajustar la manera de estar sentado... necesidad de moverse... en la parte izquierda de la espalda aparece una sensación del calor... viene el pensamiento, según el cual este calor es preferible que la anterior sensación de dolor... conciencia sobre la posibilidad de apegarse a esta nueva sensación... llegan los recuerdos de este acontecimiento de ayer... con ellos aparece el sentimiento de enojo... se apaga pronto... hay sentimientos de calma y alivio... hay un picazón en el rostro... desapareció... volvió... llega una necesidad de rascar este lugar en la espalda... la necesidad se vuelve imperiosa... he aquí que llega la irritación causada por esto... deseo de reprimir esta necesidad... sin embargo, hay que rascar este lugar de cualquier forma... llegó la decepción por permitir rascarse... los planes para el día de hoy... ¡Parar!... este es un pensamiento pasajero y efímero... una imagen llegó... es tranquilizadora... estando atento a la respiración... esta respiración fue poco profunda... llegó... se fue... observando la corriente del aire en la punta de la nariz... es caliente al expirar... sentimiento desagradable... conciencia del aburrimiento... auto-censura... recuerdo de los amigos... llega la alegría... estoy soñando despierto... ¡volver a la práctica!

Lógicamente, todo esto ocurre en breves instantes y no necesariamente tiene que ir acompañado por este discurso verbalizado: se trata solamente de tomar conciencia de lo que sucede.

Esta técnica es libre de estructuras, por lo cual se puede aprovecharla para ir introduciendo en ella breves lapsos de otras técnicas que aprendimos anteriormente. Especialmente, cuando un solo pensamiento o estado de la mente se vuelve muy fuerte, persistente y dominante, vale la pena interrumpir esta técnica y aplicar breves periodos de anapanasati , metta u otra clase de meditación, incluyendo la “Contemplación del cuerpo”.

Al final de la sesión, hagamos un compromiso, según el cual, la habilidad que estamos practicando formalmente –la de estar conscientes de manera más afinada a los fenómenos de la realidad- la vamos a aplicar a nuestras actividades diarias.

Cuando decidamos dar por terminada la sesión, abramos los ojos siendo plenamente conscientes de esto. Tratemos de que no haya diferencia entre la sesión de meditación y nuestros siguientes movimientos: Estemos atentos a ellos, notemos nuestras reacciones. Durante el día volvamos a notar cómo discrimina nuestra mente entre lo que le es placentero y aquello que le deviene desagradable. Miremos cómo la misma se apega a lo primero y rechaza lo otro. Finalmente, de lo que se trata es que la diferencia entre nuestras sesiones formales de meditación y el resto de la vida sea cada vez más menguante.


Día 77: Complementación de samatha y vipassana

Mediante esta técnica podemos experimentar la perfecta complementación que existe entre las anteriores técnicas de concentración (samatha ) y estas últimas pertenecientes a vipassana . En las primeras –tanto en anapanasati como en las cuatro brahmaviharas - nos esforzábamos por excluir cualquier otro elemento que llegaba a nuestra mente y nos desviaba del objeto fijo y preconcebido de nuestra meditación, el cual podría ser la respiración, el amor universal, la compasión, etc. Practicábamos de esta forma con el fin de lograr un mayor grado de concentración y tranquilidad. En esta nueva forma de practicar la meditación, carecemos de algún objeto fijo en el cual concentrarse. Por el contrario, tomamos como objeto de meditación aquellos fenómenos que durante las técnicas anteriores, fueron considerados como distractores o estorbos. Los mismos, son ahora utilizados como un gran y siempre cambiante grupo de objetos de concentración. En otras palabras, nada de lo que venga ahora puede ser una distracción o una desviación en nuestra meditación, salvo la falta de conciencia de que este hecho está ocurriendo. Nada de lo que venga debería ser evitado o rechazado: ahora todo nos ayuda y todo es útil.

Sin embargo, una cierta destreza en las técnicas anteriores es necesaria para quee esta “Conciencia no selectiva” no se convierta en una práctica indulgente y negligente, sino que sea un ejercicio disciplinado de ecuanimidad. En este sentido, todas las prácticas se parecen: en ltodas procuramos no rechazar los fenómenos desplacientes ni apegarnos a los placenteros, procuramos dedicar el mismo tiempo y esfuerzo a los elementos favoritos, neutrales y aquellos, cuya primera reacción es, el rechazo. Nuestra tarea consiste simplemente en observar todo lo que llega y observar también las reacciones que se producen en nosotros: notar aquel placer, desagrado o sentimiento neutral. El haber practicado con anterioridad la concentración, nos permite ahora prestar toda nuestra atención a la naturaleza cambiante e impermanente de las cosas, mediante esta mirada profunda, directa y perspicaz.


Día 78: El problema de falta de estructuras

Mientras que algunas personas encuentran esta técnica, tan poco estructurada, bastante difícil –por lo menos al principio- a otros, la misma les parece como si fuera algo a lo que estaban esperando: parecen disfrutar de esta libertad, después de haberse movido por mucho tiempo dentro de unas secciones rígidamente estructuradas. Sin embargo, ninguna de las impresiones iniciales suele durar mucho tiempo. La verdad es que la mayoría de nosotros necesita de un prolongado periodo de práctica estructurada y disciplinada para poder mantener un grado de concentración que nos permita a ejercitarnos en una meditación carente de estas estructuras. Para meditadores que prefieren trabajar con las sesiones más bien estructuradas, esta técnica puede resultar muy útil para poder quebrar aquella, quizá excesiva, dependencia de las estructuras.

En “Conciencia no selectiva” hemos dejado atrás la idea de las secciones estructuradas: aquí ya no las tenemos más. Tampoco existe algún circuito del cuerpo, cuyo itinerario tratamos de seguir; no hay sensaciones ni sentimientos inapropiados. Nuestra tarea consiste en tan sólo notar lo que está llegando y observarlo detenidamente, antes de que algún otro fenómeno aparezca. La clave consiste en estar concentrado desde el inicio y permanecer así durante toda la sesión. Si sentimos dificultad alguna en este punto, es preferible retornar a la práctica de anapanasati para luego seguir incursionando en esta nueva técnica no estructurada.


Día 79: Extendiendo la meditación hacia la vida

Deberíamos pensar, cada vez más, sobre cómo extender nuestra actitud de concentración y conciencia a nuestros quehaceres diarios. Podríamos empezar por escoger algún particular momento del día e intentar poner toda nuestra atención en él, en lo que estamos haciendo en este preciso momento: estas prácticas ayudarían mucho en el desarrollo de nuestra conciencia. Obviamente, es mucho más difícil estar plenamente consciente de las actividades diarias que durante una sesión de anapanasati , por ejemplo. Sin embargo, podemos empezar con algunas actividades simples realizándolas con cuidado y estando atentos a ellos, a la forma de cómo las llevamos a cabo. No esperemos, desde el inicio estar completamente despiertos durante la mayor parte del día, pero empecemos a intentarlo de a poco. No caigamos en error de molestarnos con nosotros mismos o irritarnos cuando nos damos cuenta de que las distracciones aparecen en estas circunstancias más a menudo.

Esta es la razón, por la cual voy a proponer que a partir de este día agregue Usted un ejercicio más a su práctica diaria, el cual haría durante el día y fuera del horario habitual de sus sesiones de meditación.

 

Ejercicio primero: Actividad de conciencia

Escoja una actividad simple, la cual Usted esté llevando a cabo todos los días. Puede ser, por ejemplo, la actividad de lavar los platos, la de vestirse, ordenar la casa o lavar las manos. Escoja una sola actividad y úsela todos los días. Cualquier actividad que Usted haya resuelto seleccionar, ponga toda su atención en ella cuando la realiza. Proceda de igual manera como durante la meditación: cuando su mente empiece a vagar o distraerse, vuelva a poner su atención en esta actividad, como si la misma fuera el objeto de su meditación –de hecho lo es, porque en este momento Usted está meditando, solamente que en otra posición de la que está acostumbrado. Esté plenamente involucrado en esta actividad: deje de planear, fantasear y rememorar en este momento. Realice esta actividad por el simple hecho de hacerla; conózcala íntimamente, observe sus más mínimos detalles. Recuerde: trabaje siempre la misma actividad todos los días por un espacio considerable de tiempo (por ejemplo, un mes).

 

Día 80: Siguiendo con extender la meditación hacia el diario vivir

A partir de hoy, Usted puede agregar un ejercicio más para practicarlo durante el día y fuera de su habitual horario de meditación.

 

Ejercicio segundo: Reconexión

Escoja un objeto o un sonido con el cual Usted tiene el contacto varias veces durante el día. Puede ser su llavero, el bolígrafo, el sonido del teléfono o su agenda personal. Cada vez que Usted entre en contacto con este objeto o sonido, deténgase un momento y esté atento a la respiración en su cuerpo. La otra alternativa consiste en conectarse en este momento con el amor universal y pensar “que todos los seres vivientes estén bien”.


Día 81: La paz interior

La paz está adentro. Se puede encontrarla ahí mismo donde normalmente hay agitación y sufrimiento. No se la encuentra en el bosque o en la cima de la montaña, no se la recibe del maestro. Ahí donde experimentas el sufrimiento, puedes encontrar también la liberación de él. El intentar escaparse del sufrimiento, en realidad es como una corrida hacia su encuentro.

* * *

Si sueltas un poco, vas a tener un poco de paz. Si sueltas mucho, vas a tener mucha paz. Si sueltas todo, vas a estar en paz con todo.

* * *

Mirar hacia algo o alguien más allá de ti mismo, es comparar y discriminar. No vas a encontrar la felicidad de esta manera. No vas a encontrar la paz, si vas a pasar el tiempo buscando una persona perfecta o un maestro perfecto. Buda nos enseñó, que debemos mirar la Verdad, no a la otra gente. (Ajahn Chah, 1994: 36-37).


Día 82: Más sobre la paz interior

Cualquiera puede construirse una casa de madera o de ladrillos, pero Buda enseñó que este tipo de casa no constituye nuestro verdadero hogar. Estas casas son casas del mundo y se rigen por la leyes del mundo. Nuestro verdadero hogar es la paz interior.

* * *

El bosque está quieto y tranquilo y ¿por qué tú no lo eres? Te aferras a las cosas que producen tu agitación. Permite que la naturaleza te enseñe. Escucha el canto del pájaro y suelta las cosas. Si conoces la naturaleza, conoces la Verdad y si conoces la Verdad, conoces la naturaleza.

* * *

Buscar la paz es como buscar la tortuga con bigotes: No lo vas a encontrar. Pero cuando tu corazón va a estar listo, la paz misma empezará a buscarte. (Ajahn Chah, 1994: 37-38).


Día 83: Sobre el sufrimiento

Existen dos clases de sufrimiento: el sufrimiento que lleva a más sufrimiento y el sufrimiento que lleva a la extinción del mismo. El primero consiste en aferrarse a los placeres escurridizos y en el rechazo de lo desagradable: es la lucha cotidiana de la mayor parte de la gente. El segundo, es un sufrimiento que llega cuando te permites sentir a ti mismo el continuo cambio de los fenómenos –placeres, dolores, alegrías, enfados- sin miedo y retroceso. El sufrimiento de esta experiencia lleva a vencer el miedo y obtener la paz interior.

* * *

Queremos caminar por un camino fácil, pero si no hay sufrimiento, tampoco hay sabiduría. Para madurar y ser sabio tienes que, en tu camino, quebrarte y llorar, al menos tres veces.

* * *

En realidad, la felicidad es el sufrimiento disfrazado, pero de una forma tan sutil, que no lo percibes. Si te apegas a la felicidad, es como si te apegaras al sufrimiento, aunque no estés consciente de esto. Si te aferras a la felicidad es imposible que dejes de sufrir. El sufrimiento y la felicidad son inseparables. Por eso Buda nos enseñó a mirar al sufrimiento como una parte intrínseca de la felicidad: mirar a ambos de igual manera. Pon atención: Cuando nace la felicidad, no te deleites en ella. Pon atención: Si el sufrimiento llega, no te desesperes y no te pierdas en él. Esté consciente que ambos poseen el mismo valor. (Ajahn Chah, 1994: 39-40).


Día 84: Más sobre el sufrimiento

Una mujer me preguntó qué hacer con su enojo. La pregunté de quién era el enojo cuando nacía. Me respondió que de ella. Pero si realmente este fuera su enojo, entonces ella tendría que poder ordenarle que se fuera, ¿no es cierto? Sin embargo, en realidad no puede ordenarle nada. Considerar el enojo como una propiedad personal produce sufrimiento. Si el enojo de veras nos perteneciera, tendría que obedecernos. Si no nos obedece, quiere decir que es pura ilusión. ¡No caigas en ella! Si tu mente es feliz o triste, no caigas en ella. Todo eso es pura ilusión.

* * *

La permisividad sensual y la automortificación son los dos caminos que el Buda ha rechazado. Esto justamente es la felicidad y el sufrimiento. Nos imaginamos que por fin nos hemos liberado del sufrimiento, pero no lo hemos hecho. Si solamente nos apegamos a la felicidad, volveremos a sufrir. Esto funciona así, pero la gente piensa diferente.

* * *

La gente sufre en un lugar, entonces se va al otro. Si el sufrimiento ahí reaparece, se escapan otra vez. Creen que se están escapando del sufrimiento, pero en realidad no lo hacen. El sufrimiento les sigue. Llevan el sufrimiento en ellos mismos, sin conocerlo. Si no conocemos al sufrimiento, tampoco podemos conocer sus causas. Si no conocemos las causas del sufrimiento, no podemos saber cómo conseguir el cese del mismo. Entonces, no existe ninguna forma de evitarlo. (Ajahn Chah, 1994: 42-43).


Día 85: Entendimiento y sabiduría

Nadie y nada puede liberarte, salvo tu propio entendimiento.

* * *

Una persona sabia observa a los demás, pero lo hace con sabiduría. Si lo hace con sabiduría, entonces puede aprender mucho. Pero, si por el contrario, observa con ignorancia, solo encuentra errores.

* * *

El sólo estudio de los textos sagrados no es muy importante. Desde luego, las Escrituras Sagradas son correctas pero no son verdaderas. No pueden ofrecerte un verdadero entendimiento. El sólo hecho de mirar la palabra impresa “enojo” no es lo mismo que estar enfadado. Solamente la experiencia de algo puede proporcionarte una verdadera fe.

* * *

Si conocemos la verdad, no necesitamos pensar mucho, porque tenemos la sabiduría. Si no conocemos la verdad, entonces tenemos más pensamientos que sabiduría o no tenemos sabiduría alguna. El pensar mucho sin poseer la sabiduría significa el extremo sufrimiento. (Ajahn Chah, 1994: 48-49).


Día 86: Consejos prácticos varios

Si alguien te diera una banana bien madura, la cual fuera dulce y perfumada, pero envenenada, ¿la comerías? ¡Claro que no! Aunque sabemos que los deseos son envenenados, los seguimos y los consumimos continuamente.

* * *

Siempre estamos descontentos. En la fruta dulce nos falta acidez y en la fruta agria, nos falta dulzura.

* * *

Si tienes algo maloliente en tu bolsillo, dondequiera que vayas, va a oler mal. No culpes de esto a los lugares. (Ajahn Chah, 1994: 54-55)


Día 87: Consejos prácticos varios II

Algunas personas están aburridas, frustradas y cansadas de la práctica. Son holgazanes que no pueden retener la Verdad en su mente. Si les hablas duramente, jamás te lo van a olvidar. Algunos son capaces de recordarlo toda la vida y nunca perdonarlo. Pero cuando se trata de la enseñanza del Buda, la cual dice que hay que ser moderado, templado y hay que practicar diligentemente, se olvidan de eso. ¿Por qué la gente no toma en serio justamente esto y olvida aquello?

* * *

Pensar que somos mejores de los demás no es correcto. Pensar que somos iguales a los demás, tampoco es correcto. Ni pensar que somos peores de los demás es correcto. Si pensamos que somos mejores de los demás, nace el orgullo. Si pensamos que somos iguales a los demás, somos negligentes en expresar la honra y humildad en los momentos debidos. Si pensamos que somos peores de los demás, entramos en depresión y tratamos de culpar por esta inferioridad nuestro nacimiento, el signo inadecuado bajo el cual nacimos o cosas por el estilo. Simplemente, ¡soltemos todo esto! (Ajahn Chah, 1994: 56).


Día 88: Consejos prácticos varios III

Conozca tu cuerpo, corazón y mente. Que te sean suficientes las pequeñas porciones. No te apegues a las enseñanzas ni a las elevadas emociones.

* * *

Algunos temen a la generosidad. Creen que van a ser abusados y aprovechados. Pero cultivando la generosidad sólo abusamos de nuestros deseos y ligaduras. Esto nos ayuda a ver nuestra verdadera naturaleza y ser más liviano y libre.

* * *

Si metes la mano en el fuego en la casa de tu vecino, te vas a quemar. Si metes la mano en el fuego en tu propia casa, también te vas a quemar. No toques ni tomes nada que puede quemarte, independientemente de lo que se trata o dónde se encuentra. (Ajahn Chah, 1994: 57).


Día 89: Consejos prácticos varios IV

La gente de afuera cree que somos locos, porque habitamos en los bosques y estamos sentados como las estatuas. Pero ¿y cómo viven ellos? Ríen y lloran y están tan sumergidos en los deseos y odio, que a veces se matan a sí mismo o matan a otros. ¿Quién, entonces, está loco?

* * *

Soy como un árbol. Los pájaros llegan, se sientan en sus ramas y comen sus frutos. Para los pájaros, el árbol puede ser dulce, agrio o cualquiera. Pero el árbol, nada sabe de esto. Los pájaros dicen que el árbol es dulce o agrio, pero del punto de vista del árbol, todo esto es tan solo el canto de las aves.

* * *

Llegando a ser iluminados, seguimos siendo sujetos a cambios hasta tanto, tengamos el cuerpo. La mente ha cambiado totalmente, pero el cuerpo sigue siendo el mismo. Como siempre, existe frío y calor, dolor y enfermedad. Solamente que, al cambiar la mente, ahora vemos el nacimiento, la vejez, la enfermedad y la muerte a la luz de la Verdad. (Ajahn Chah, 1994: 59. 62).


Día 90: Consejos prácticos varios V

El camino común y corriente consiste en emprender acciones para recibir algo como recompensa, sin embargo, dentro del budismo nosotros actuamos sin algún deseo de recompensa. Pero, si no queremos nada, entonces ¿qué recibimos? ¡Nada recibimos! Cualquier cosa que recibiésemos, es una ocasión para el sufrimiento, entonces practicamos de manera tal, que no recibimos nada. Solamente calma tu mente y vive en armonía.

* * *

Un “corazón vacío” no está vacío porque no hay nada en él. Está vaciado de la ignorancia, pero pleno de sabiduría.

* * *

Los árboles, los montes y los vegetales viven en armonía con su propia verdad. Nacen y mueren en concordancia con su propia naturaleza. No se inmutan. Pero no así la gente: nosotros nos preocupamos de todo. Y sin embargo, el cuerpo vive de acuerdo a su propia naturaleza: nace, envejece, y finalmente, muere. Esto es algo natural. Cualquiera que desee que sea diferente, sufre.

* * *

No sé cómo hablar de esto. Hablamos sobre lo que hay que desarrollar y lo que hay que abandonar. Pero, en realidad, no hay nada que desarrollar ni nada que abandonar.

* * *

Todo lo que dije hasta el momento, son puras palabras. Cuando la gente viene a verme, tengo que decirles algo. Pero mejor es no hablar mucho sobre estas cosas. Es mejor empezar a practicar, sin tardanzas. Soy un buen amigo que te invita a un lugar. No dudes, simplemente camina. No lo vas a lamentar. (Ajahn Chah, 1994: 63-67).

 


BIBLIOGRAFÍA

LOS SUTTAS

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Anton Baron

Anton Baron (1.957 - ). Filósofo, teólogo y educador de origen polaco radicado en Paraguay desde hace veinte años. Autor del libro "El camino de Buda hacia la liberación" (2006) y otros libros de temáticas diversas.

Es miembro de la Pali Text Society. Fundador y responsable de los contenidos de Bosque Theravada.

Ver la biografía de Anton Baron y sus artículos publicados en Bosque Theravada.