Jueves, 30 Abril 2009 02:50

La Primera Verdad Noble

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¿Cuál es la Verdad Noble del Sufrimiento? Nacer es sufrimiento, envejecer es sufrimiento, la enfermedad es sufrimiento, la separación de lo amado es sufrimiento, no conseguir lo que uno quiere es sufrimiento: en resumen, las cinco categorías afectadas por el apego son sufrimiento.

Existe esta Verdad Noble del Sufrimiento: tal fue la visión, el entendimiento intuitivo, la sabiduría, el conocimiento y la luz que surgieron en mí sobre cosas nunca antes escuchadas.

Esta Verdad Noble debe ser penetrada por la plena comprensión del sufrimiento: tal fue la visión, el entendimiento intuitivo, la sabiduría, el conocimiento y la luz que surgieron en mí sobre cosas nunca antes escuchadas.

Esta Verdad Noble ha sido penetrada por la plena comprensión del sufrimiento: tal fue la visión, el entendimiento intuitivo, la sabiduría, el conocimiento y la luz que surgieron en mí sobre cosas nunca antes escuchadas.

 

[Samyutta Nikaya, LVI, 11]

 

La Primera Verdad Noble con sus tres aspectos es: ‘Hay sufrimiento, dukkha. Dukkha debe ser comprendido. Dukkha ha sido comprendido’.

Esta es una enseñanza muy hábil porque está expresada en una fórmula simple que es fácil de recordar, y también se aplica a todo lo que posiblemente puedas experimentar, hacer o pensar respecto del pasado, presente o del futuro.

Sufrimiento o dukkha es el lazo común que todos compartimos. Todo el mundo en todas partes sufre. Los seres humanos sufrieron en el pasado, en la antigua India; sufren en la moderna Gran Bretaña; y en el futuro los seres humanos también sufrirán… ¿Qué tenemos en común con la Reina Isabel? – Sufrimos. Con una prostituta de Charing Cross, ¿qué tenemos en común? – El sufrimiento. Incluye todos los niveles desde los seres humanos más privilegiados hasta los más desesperados y menos privilegiados, y todas las gamas entre ambos. Todo el mundo sufre. Es un lazo que tenemos los unos con los otros, algo que todos entendemos.

Cuando hablamos de nuestro sufrimiento humano, salen a la luz nuestras tendencias compasivas. Pero cuando hablamos de nuestras opiniones, de lo que yo creo y lo que tú crees sobre política y religión, entonces podemos entrar en guerra. Recuerdo una película que vi en Londres hace unos diez años. Intentaba reflejar a los rusos como seres humanos, mostrando a mujeres rusas con sus bebés y a los hombres llevando a sus hijos de picnic. En aquella época, esta presentación del pueblo ruso era inusual porque la mayoría de la propaganda de occidente los había convertido en monstruos titánicos o gente fría, como reptiles – y entonces nunca pensabas en ellos como seres humanos. Si quieres matar personas, tienes que verlos de ese modo; no puedes matar a alguien si entiendes que sufre del mismo modo que tú. Tienes que pensar que son despiadados, inmorales, despreciables y malos, y que es mejor librarse de ellos. Tienes que pensar que son malvados y que es bueno librarse del mal. Con esta actitud, podrías sentir que está justificado el bombardearlos y ametrallarlos. Si tienes en mente nuestro lazo común de sufrimiento, esto hará que seas totalmente incapaz de hacer esas cosas.

La Primera Verdad Noble no es una sombría afirmación metafísica diciendo que todo es sufrimiento. Observa que hay una diferencia entre una doctrina metafísica en la que estás haciendo una afirmación sobre Lo Absoluto y una Verdad Noble la cual es una reflexión. Una Verdad Noble es una verdad sobre la cual reflexionar; no es un absoluto; no es Lo Absoluto. Aquí es donde los occidentales se confunden mucho porque interpretan esta Verdad Noble como una clase de verdad metafísica del Buddhismo – pero nunca fue éste su objetivo.

Puedes ver que la Primera Verdad Noble no es una afirmación absoluta a causa de la Cuarta Verdad Noble, la cual es el camino del no-sufrimiento. No puedes tener sufrimiento absoluto y después tener un camino de salida de él, ¿verdad? No tiene sentido. Aún así algunas personas tomarán la Primera Verdad Noble y dirán que el Buddha enseñó que todo es sufrimiento.

La palabra pali dukkha significa ‘incapaz de satisfacer’ o ‘no poder contener, aguantar o resistir algo’: siempre cambiando, incapaz de llenarnos completamente o de hacernos felices. El mundo de los sentidos es así, una vibración en la naturaleza. De hecho sería terrible si encontráramos satisfacción en el mundo de los sentidos porque entonces no buscaríamos más allá de él; sólo estaríamos atados a él. Sin embargo, a medida que despertamos a este dukkha, comenzamos a descubrir el camino de salida, de modo que ya no estamos constantemente atrapados en la conciencia sensorial.

El sufrimiento y el concepto del yo

Es importante reflexionar en la redacción de la Primera Verdad Noble. Está redactada de un modo muy claro: ‘Hay sufrimiento’, en lugar de ‘yo sufro’. Psicológicamente esa reflexión es un modo mucho más hábil de decirlo. Tendemos a interpretar nuestro sufrimiento como ‘yo estoy realmente sufriendo. Sufro mucho –y no quiero sufrir’. Este es el modo en que está condicionada nuestra mente pensante.

‘Estoy sufriendo’ siempre transmite el sentido de ‘soy alguien que está sufriendo mucho. Este sufrimiento es mío; he tenido mucho sufrimiento en mi vida’. Entonces todo el proceso, la asociación con el yo de uno y la memoria de uno, despega. Recuerdas lo que sucedió cuando eras un bebé…y así en adelante.

Pero observa, no estamos diciendo que hay alguien que tiene sufrimiento. Ya no es sufrimiento personal cuando lo vemos como ‘Hay sufrimiento’. No es: ‘Oh, pobre de mí, ¿por qué tengo que sufrir tanto? ¿Qué hice para merecer esto? ¿Por qué tengo que envejecer? ¿Por qué tengo que tener tristeza, dolor, pena y desesperación? ¡No es justo! No lo quiero. Sólo quiero felicidad y seguridad’. Esta clase de pensamiento proviene de la ignorancia que lo complica todo y da lugar a problemas de personalidad.

Para abandonar el sufrimiento debemos aceptarlo en la consciencia. Pero la aceptación en la meditación buddhista no es desde una posición de: ‘Yo estoy sufriendo’ sino más bien, ‘Existe la presencia de sufrimiento’, porque no estamos intentando identificarnos con el problema sino simplemente reconocer que hay uno. Es torpe pensar en términos de: ‘soy una persona malhumorada; me enfado tan fácilmente; ¿cómo me deshago de esto?’ –que dispara todas las suposiciones subyacentes de un yo siendo muy difícil tener alguna perspectiva sobre ello. Se vuelve muy confuso porque la percepción de mis problemas o mis pensamientos nos lleva muy fácilmente a la supresión o a hacer juicios sobre ello y a criticarnos a nosotros mismos. Tendemos a aferrarnos e identificarnos antes que a observar, atestiguar y comprender las cosas tal y como son. Cuando estás simplemente aceptando que existe este sentimiento de confusión, que existe la avidez o la ira, entonces existe una reflexión honesta sobre la forma en la que es y te has deshecho de todas las suposiciones subyacentes –o al menos las has debilitado.

Así que no te aferres a estas cosas como defectos personales sino sigue contemplando estos estados como impermanentes, insatisfactorios y sin entidad fija. Sigue reflexionando, viéndolos como son. La tendencia es ver la vida desde el punto de vista de que esos son mis problemas, y de que uno está siendo muy honesto y franco al admitirlo. Entonces nuestra vida tiende a reafirmar eso porque seguimos operando desde esa suposición errónea. Pero ese mismo punto de vista es impermanente, insatisfactorio y sin entidad fija.

‘Hay sufrimiento’ es un reconocimiento muy claro, preciso, de que en este momento hay una sensación de infelicidad. Puede oscilar desde la angustia y la desesperación hasta la irritación suave; dukkha no significa necesariamente sufrimiento severo. No tienes que ser tratado brutalmente por la vida; no tienes que venir de Auschwitz o Belsen para decir que hay sufrimiento. Incluso la Reina Isabel podría decir ‘hay sufrimiento’. Estoy seguro de que tiene momentos de gran angustia y desesperación, o al menos momentos de irritación.

El mundo de los sentidos es una experiencia sensitiva. Significa que siempre estás expuesto al placer y al dolor y al dualismo del samsara. Es como estar en algo muy vulnerable y recoger todo lo que entra en contacto con estos cuerpos y sus sentidos. Así es como es. Ese es el resultado del nacimiento.

Negación del Sufrimiento

El sufrimiento es algo que normalmente no queremos conocer –queremos simplemente librarnos de él. Apenas hay algún inconveniente o molestia, la tendencia de un ser humano no despierto es librarse de ello o suprimirlo. Uno puede ver por qué la sociedad moderna está tan atrapada en la búsqueda de placeres y deleites en lo que es nuevo, excitante o romántico. Tendemos a enfatizar la belleza y los placeres de la juventud mientras que el lado feo de la vida: la vejez, la enfermedad, la muerte, el aburrimiento, la desesperación y la depresión, se apartan. Cuando nos encontramos con algo que no nos gusta, intentamos escapar de ello hacia algo que nos gusta. Si estamos aburridos, vamos hacia algo interesante. Si sentimos temor, intentamos encontrar seguridad. Hacer esto es algo perfectamente natural. Estamos asociados con ese principio de placer/dolor de ser atraídos y repelidos. Así que si la mente no es plena y receptiva, es selectiva –selecciona lo que le gusta e intenta suprimir lo que no le gusta. Gran parte de nuestra experiencia tiene que ser suprimida, porque muchas de las cosas con las que estamos inevitablemente involucrados son de alguna manera desagradables.

Si surge algo desagradable, decimos: ‘¡Huye!’ Si alguien se cruza en nuestro camino, decimos: ‘¡Mátalo!’ Esta tendencia es a menudo evidente en cómo actúan nuestros gobiernos... Aterrador, ¿verdad?, cuando piensas en la clase de gente que gobierna nuestros países -porque todavía son muy ignorantes y no están iluminados. Pero así es como es. La mente ignorante piensa en exterminio: ‘Aquí hay un mosquito, ¡mátalo!’ ‘Estas hormigas están invadiendo la habitación; ¡rocíalas con insecticida!’. Hay una compañía en Gran Bretaña llamada ‘Rent-o-kill’. No sé si es una especie de mafia inglesa o qué, pero se especializa en matar plagas – como quiera que interpretes la palabra ‘plaga’.

Moralidad y Compasión

Esta es la razón por la cual tenemos que tener leyes como ‘Me abstendré de matar intencionadamente’, porque nuestra naturaleza instintiva es matar: si está en tu camino, mátalo. Puedes verlo en el reino animal. Nosotros mismos somos criaturas bastante predadoras; creemos que somos civilizados pero tenemos una historia realmente sangrienta –literalmente. Está tan llena de matanzas interminables y de justificación para todo tipo de iniquidades contra otros seres humanos –por no mencionar a los animales –y todo es a causa de esta ignorancia básica, esta mente humana irreflexiva que nos dice que aniquilemos todo lo que se cruce en nuestro camino.

Sin embargo, con la reflexión estamos cambiando eso; estamos trascendiendo ese patrón básico, instintivo y animal. No estamos siendo solo títeres de la sociedad regidos por la ley, temerosos de matar porque tenemos miedo de ser castigados. Ahora estamos verdaderamente asumiendo la responsabilidad. Respetamos las vidas de otras criaturas, incluso las vidas de los insectos y las criaturas que no nos gustan. A nadie le van a gustar nunca los mosquitos y las hormigas, pero podemos reflexionar en el hecho de que tienen derecho a vivir. Esa es una reflexión de la mente; no es sólo una reacción: ‘¿Dónde está el insecticida?’ A mí tampoco me gusta ver hormigas caminando por mi suelo; mi primera reacción es: ‘¿Dónde está el insecticida?’ Pero luego la mente reflexiva me muestra que aunque esas criaturas estén molestándome y preferiría que se fueran, tienen derecho a existir. Esa es una reflexión de la mente humana.

Lo mismo se aplica a los estados mentales desagradables. Así pues cuando estás experimentando ira, en vez de decir: ‘Oh, aquí estoy – ¡enojado otra vez!’ reflexionamos: ‘Hay ira’. Igual que con el miedo – si comienzas a verlo como el miedo de mi madre o el miedo de mi padre, o el miedo del perro o mi miedo, entonces todo se vuelve una red pegajosa de criaturas diferentes vinculadas en un sentido, desvinculadas en otro; y se hace difícil tener alguna comprensión real. Y sin embargo, el miedo en este ser y el miedo de ese perro sarnoso es la misma cosa. ‘Hay miedo’. Es sólo eso. El miedo que he experimentado no es diferente del miedo que otros tienen. Así que es aquí donde tenemos compasión incluso hacia los viejos perros sarnosos. Comprendemos que el miedo es tan horrible para los perros sarnosos como para nosotros. Cuando se le da una patada a un perro con una bota pesada y os dan a vosotros una patada con una bota pesada, esa sensación de dolor es la misma. El dolor es sólo dolor, el frío es sólo frío, la ira es sólo ira. No es mío sino más bien: ‘Hay dolor’. Este es un uso hábil de pensar que nos ayuda a ver las cosas más claramente en lugar de reforzar la opinión personal. Luego como resultado de reconocer el estado del sufrimiento – que hay sufrimiento - llega la segunda comprensión intuitiva de esta Primera Verdad Noble: ‘Debe ser comprendido’. Este sufrimiento debe ser investigado.

Investigar el sufrimiento

Te animo a intentar entender dukkha: a observarlo realmente, a detenerte ante él y a aceptar tu sufrimiento. Intenta comprenderlo cuando estés sintiendo dolor físico o desesperación y angustia, o ira y aversión – sea cual fuere la forma que adquiera, la calidad que tenga, ya sea extrema o ligera. Esta enseñanza no significa que para estar iluminado tengas que ser completa y totalmente miserable. No tienes que ser despojado de todo o ser torturado en el potro de torturas; significa ser capaz de observar el sufrimiento, incluso si es una sensación suave de descontento, y comprenderlo.

Es fácil encontrar un chivo expiatorio para nuestros problemas. ‘Si mi madre me hubiera amado de verdad o si todos a mi alrededor hubieran sido verdaderos sabios y totalmente dedicados a proveer un ambiente perfecto para mí, entonces no hubiera tenido los problemas emocionales que tengo ahora’. ¡Esto es realmente tonto! Sin embargo así es como algunas personas ven el mundo en realidad, pensando que están confundidos y son miserables porque no tuvieron un trato justo. Pero con esta fórmula de la Primera Verdad Noble, incluso si hemos tenido una vida bastante miserable, lo que estamos observando no es ese sufrimiento que viene desde afuera, sino lo que creamos en nuestras propias mentes a su alrededor. Esto es un despertar en una persona – un despertar a la Verdad del sufrimiento. Y es una Verdad Noble porque ya no está culpando a otros por el sufrimiento que estamos experimentando. Así, el enfoque buddhista es bastante único con respecto a otras religiones porque el énfasis está puesto en la forma de salir del sufrimiento a través de la sabiduría, la liberación de todas las ilusiones, antes que en el logro de algún estado dichoso o la unión con lo Supremo.

Ahora no estoy diciendo que los demás no sean nunca la fuente de nuestra frustración e irritación, sino que lo que estamos señalando con esta enseñanza es nuestra propia reacción a la vida. Si alguien está siendo desagradable contigo o está intentando causarte sufrimiento de manera deliberada y con mala intención, y piensas que es esa persona la que te está haciendo sufrir, todavía no has entendido esta Primera Verdad Noble. Aunque te esté arrancando las uñas o haciéndote otras cosas terribles – mientras creas que estás sufriendo a causa de esa persona, no has entendido esta Primera Verdad Noble. Entender el sufrimiento es ver claramente que es nuestra reacción ante la persona que nos está arrancando las uñas: ‘Te odio’, eso es sufrimiento. La extirpación real de las uñas es dolorosa, pero el sufrimiento incluye ‘te odio’, y ‘cómo puedes hacerme esto’, y ‘nunca te perdonaré’.

Sin embargo, no esperes a que alguien te arranque las uñas para practicar con la Primera Verdad Noble. Inténtalo con pequeñas cosas, como alguien siendo insensible, grosero, o que te ignore. Si estás sufriendo porque esa persona te ha menospreciado o te ha ofendido de alguna manera, puedes trabajar con eso. Hay muchos momentos en la vida cotidiana en los que nos podemos sentir ofendidos o disgustados. Podemos sentirnos molestos o irritados tan sólo por la forma en que alguien camina o mira, al menos yo puedo. A veces puedes observarte sintiendo aversión sólo por el modo en que alguien camina o porque no hacen algo que deberían – uno puede disgustarse y enfadarse por cosas así. La persona realmente no te ha hecho daño ni te ha hecho nada, como arrancarte las uñas, pero aún así sufres. Si no puedes ver el sufrimiento en estos casos simples, ¡nunca podrás ser tan heroico como para hacerlo si alguna vez alguien te arranca de verdad las uñas!

Trabajamos con las pequeñas insatisfacciones en lo ordinario de la vida. Observamos la forma en que podemos ser dañados y ofendidos, o molestados e irritados por los vecinos, por las personas con las que vivimos, por la Sra. Thatcher, por el modo en que son las cosas o por nosotros mismos. Sabemos que este sufrimiento debe ser comprendido. Practicamos viendo realmente el sufrimiento como un objeto y con entendiendo: ‘Esto es sufrimiento’. Así que tenemos el entendimiento intuitivo del sufrimiento.

Placer y desagrado

Podemos investigar: ¿Dónde nos ha llevado esta búsqueda hedonista del placer como un fin en sí mismo? Ha continuado ahora durante varias décadas, pero ¿es más feliz la humanidad como resultado? Parece que hoy en día se nos ha dado el derecho y la libertad de hacer lo que nos plazca con las drogas, el sexo, los viajes y demás – todo vale; todo está permitido, nada está prohibido. Tienes que hacer algo realmente obsceno, realmente violento, antes de ser condenado al ostracismo. Pero ¿nos ha hecho un poco más felices o más relajados y satisfechos el poder seguir nuestros impulsos? En realidad, nos ha hecho ser muy egoístas; no pensamos en cómo nuestras acciones podrían afectar a los demás. Tendemos a pensar sólo en nosotros mismos: yo y mi felicidad, mi mis derechos. Así me convierto en una terrible molestia, una fuente de gran frustración, molestia y miseria para las personas que me rodean. Si creo que puedo hacer cualquier cosa que quiera o decir cualquier cosa que me apetezca decir, incluso a expensas de los demás, entonces soy una persona que no es nada más que una molestia para la sociedad. libertad y

Cuando surge el sentido de ‘lo que yo quiero’ y ‘lo que yo pienso que debería y no debería ser’, y deseamos deleitarnos en todos los placeres de la vida, inevitablemente nos disgustamos porque la vida parece tan desesperanzadora y todo parece ir mal. Somos zarandeados por la vida – corriendo de aquí para allá en estados de miedo y deseo. E incluso cuando consigamos todo lo que queramos, pensaremos que falta algo, algo todavía incompleto. Así que cuando la vida está en lo mejor, todavía está esta sensación de sufrimiento – algo que todavía debe hacerse, alguna clase de duda o temor obsesionándonos.

Por ejemplo, siempre me han gustado los paisajes bonitos. Una vez, durante un retiro que guié en Suiza me llevaron a unas hermosas montañas y noté que siempre había una sensación de angustia en mi mente porque había tanta belleza, un flujo continuo de vistas hermosas. Tuve la sensación de querer aferrarme a todo, de que debía mantenerme alerta todo el tiempo para consumir todo con mis ojos. ¡En realidad me estaba agotando! Eso era dukkha, ¿verdad?

Descubro que si hago las cosas sin cuidado – incluso algo tan inocente como mirar las hermosas montañas – si tan sólo estoy alargando la mano e intentando aferrarme a algo, esto siempre trae una sensación desagradable. ¿Cómo puedes quedarte con el Jungfrau y el Eiger?[1] Lo mejor que puedes hacer es echar una foto, intentando capturarlo todo en un trozo de papel. Eso es dukkha; si quieres aferrarte a algo que es hermoso porque no quieres estar separado de ello – eso es sufrimiento.

Tener que estar en situaciones que no te gustan también es sufrimiento. Por ejemplo, nunca me gustó viajar en metro en Londres. Me quejaba de ello: ‘No quiero ir en metro con esos carteles feos y esas estaciones lúgubres. No quiero estar encerrado en esos pequeños trenes bajo tierra’. Lo consideraba una experiencia totalmente desagradable. Pero escuché esta voz quejumbrosa – el sufrimiento de no querer estar con algo desagradable. Entonces, habiendo contemplado esto, dejé de convertirlo en algo importante para poder estar con lo desagradable y lo que no es hermoso sin sufrir por ello. Comprendí que simplemente es como es, y está todo bien. No necesitamos crear problemas – ya sea por estar en una lúgubre estación de metro o por mirar paisajes hermosos. Las cosas son como son, así que podemos reconocerlas y apreciarlas en sus formas cambiantes sin aferrarnos. Aferrarse es querer agarrarse a algo que nos gusta; querer deshacernos de algo que no nos gusta; o querer obtener algo que no tenemos.

También podemos sufrir mucho a causa de otras personas. Recuerdo que en Tailandia tenía pensamientos bastante negativos sobre uno de los monjes. Entonces él hacía algo y yo pensaba: ‘No debería hacer eso’ o decía algo: ‘¡No debería decir eso!’. Llevaba a ese monje en mi mente en todo momento y entonces, aunque fuera a otra parte, pensaba en ese monje; la percepción de él surgía y venían las mismas reacciones: ‘¿Recuerdas cuando dijo esto y cuando hizo aquello?’, y ‘No debería haber dicho eso y no debería haber hecho aquello’.

Habiendo encontrado a un maestro como Ajahn Chah, recuerdo que quería que fuera perfecto. Pensaba: ‘¡Oh, es un maestro maravilloso! – ¡maravilloso!’ Pero entonces hacía algo que me molestaba y yo pensaba: ‘No quiero que haga nada que me moleste porque me gusta pensar que es maravilloso’. Eso era como decir: ‘Ajahn Chah, sé maravilloso para mí todo el tiempo. Nunca hagas nada que ponga en mi mente algún tipo de pensamiento negativo’. Así que incluso cuando encuentras a alguien que realmente respetas y amas, aún está el sufrimiento del apego. Inevitablemente, ellos harán o dirán cosas que no te van a gustar o que no vas a aprobar, provocándote algún tipo de duda – y sufrirás.

En una ocasión, varios monjes americanos vinieron a Wat Pah Pong, nuestro monasterio al noreste de Tailandia. Eran muy críticos y parecía que sólo veían lo que estaba mal. No pensaban que Ajahn Chah fuera un buen maestro y no les gustaba el monasterio. Yo sentía una gran ira y odio surgir porque estaban criticando algo que yo amaba. Me sentía indignado – ‘Bien, si no os gusta, iros de aquí. Él es el mejor maestro del mundo y si no podéis verlo entonces simplemente ¡largaos!’ Esa clase de apego – estar enamorado o ser devoto de alguien – es sufrimiento porque si algo o alguien que amas es criticado, te enfadas e indignas.

Entendimiento intuitivo en las situaciones

A veces el entendimiento intuitivo surge en los momentos más inesperados. Esto me sucedió a mí mientras vivía en Wat Pah Pong. La parte Noreste de Tailandia no es el lugar más bonito o deseable del mundo, con sus bosques de matorrales y sus lisas llanuras; también es extremadamente caluroso durante la estación cálida. Teníamos que salir al calor del mediodía antes de cada Día de Observancia[2] y barrer las hojas de los senderos. Había grandes áreas para barrer. Pasábamos toda la tarde bajo el ardiente sol, sudando y barriendo las hojas amontonándolas con escobas rústicas; esta era una de nuestras tareas. A mí no me gustaba hacerlo. Pensaba: ‘No quiero hacer esto. No vine aquí a barrer las hojas del suelo; vine aquí para iluminarme – y en cambio me tienen barriendo hojas del suelo. Además, hace calor y tengo una piel delicada; podría contraer cáncer de piel por estar aquí en un clima cálido’.

Estaba de pie ahí fuera una tarde, sintiéndome realmente miserable, pensando: ‘¿Qué estoy haciendo aquí? ¿Para qué vine? ¿Por qué me quedo aquí?’ Ahí estaba con mi larga escoba rústica y absolutamente sin energía, lamentándome por mi situación y odiándolo todo. Entonces vino Ajahn Chah, me sonrió y dijo: ‘Wat Pah Pong es mucho sufrimiento, ¿verdad?’ y se marchó. Así que pensé: ‘¿Por qué dijo eso?’ y ‘En realidad, sabes, no todo es tan malo’. Él me hizo contemplar: ‘¿Barrer las hojas es realmente tan desagradable?... No, no lo es. Es una especie de cosa neutra; barres las hojas, y no es ni tanto ni tan poco… ¿Es tan terrible sudar? ¿Es realmente una experiencia miserable y humillante? ¿Realmente es tan malo como lo estoy pensando? No, sudar está bien, es algo perfectamente natural. Y no tengo cáncer de piel y las personas de Wat Pah Pong son muy agradables. El maestro es un hombre verdaderamente amable y sabio. Los monjes me han tratado bien. Los laicos vienen y me dan alimentos para comer, y… ¿de qué me estoy quejando?’ Reflexionando sobre la experiencia real de estar allí, pensé: ‘Estoy bien. La gente me respeta, me tratan bien. Me enseñan personas agradables de un país muy agradable. No hay nada realmente malo, excepto yo; yo estoy haciendo un problema de esto porque no quiero sudar y no quiero barrer hojas’. Entonces tuve un entendimiento intuitivo muy claro. Súbitamente percibí algo en mí que siempre se estaba quejando y criticando, y que estaba evitando que me entregara a cualquier cosa, u ofrecerme a cualquier situación.

Otra experiencia de la que aprendí fue la costumbre de lavar los pies de los monjes veteranos cuando regresaban de la ronda de limosnas. Después de caminar descalzos a lo largo de aldeas y campos de arroz, sus pies estaban llenos de barro. Había baños para los pies fuera del comedor. Cuando Ajahn Chah venía, todos los monjes –unos veinte o treinta- corrían y lavaban los pies de Ajahn Chah. La primera vez que vi esto pensé: ‘Yo no voy a hacerlo – ¡yo no!’ Entonces al otro día, treinta monjes corrían apenas aparecía Ajahn Chah y lavaban sus pies – Yo pensaba: ‘Qué cosa tan estúpida – treinta monjes lavando los pies de un hombre. Yo no voy a hacer eso’. Al día siguiente, la reacción se hizo aun más violenta… treinta monjes corrieron y lavaron los pies de Ajahn Chah y… ’ ¡Eso me enfurece de verdad, estoy harto de esto! Pienso que esa es sencillamente la cosa más estúpida que haya visto jamás – ¡treinta hombres saliendo a lavar los pies de un hombre! Él probablemente piense que lo merece, ya sabes – está alimentando a su ego. Probablemente tenga un ego enorme, con tanta gente que lave sus pies todos los días. ¡Jamás lo haré!’

Estaba comenzando a desarrollar una fuerte reacción, una reacción exagerada. Me sentaba allí sintiéndome miserable y enfadado. Veía a los monjes y pensaba, ‘Todos ellos me parecen estúpidos. No sé qué estoy haciendo aquí’.

Pero entonces comencé a escuchar y pensé, ‘Este es un estado mental realmente desagradable. ¿Hay algo por lo que enfadarse? No me han hecho hacerlo. No pasa nada; no hay nada malo en que treinta hombres laven los pies de un hombre. No es un comportamiento inmoral o malo y quizás ellos lo disfruten; tal vez quieren hacerlo – quizás está bien hacerlo… ¡Quizás yo debería hacerlo!’ Así que a la mañana siguiente, treinta y un monjes corrieron a lavar los pies de Ajahn Chah. No hubo ningún problema después de aquello. Me sentí realmente bien: esa cosa desagradable en mí se había detenido.

Podemos reflexionar sobre estas cosas que provocan indignación y enfado en nosotros: ¿hay algo realmente malo en ellas o es algo sobre lo que creamos dukkha? Entonces empezamos a comprender los problemas que creamos en nuestras propias vidas y en las vidas de la gente que nos rodea.

Con atención, estamos dispuestos a soportar la vida entera; la excitación y el aburrimiento, la esperanza y la desesperación, el placer y el dolor, la fascinación y el desánimo, el comienzo y el final, el nacimiento y la muerte. Estamos dispuestos a aceptarlo todo en la mente en lugar de centrarnos sólo en lo placentero y suprimir lo desagradable. El proceso del entendimiento intuitivo es el ir hacia dukkha, observar dukkha, admitir dukkha, reconocer dukkha en todas sus formas. Entonces ya no estás reaccionando del modo habitual de indulgencia o supresión. Y a causa de esto, puedes soportar más el sufrimiento, puedes ser más paciente con él.

Estas enseñanzas no están fuera de nuestra experiencia. Son, de hecho, reflejos de nuestra experiencia real – no complicados asuntos intelectuales. Así que pon esfuerzo en el desarrollo en vez de quedarte atrapado en un bache. ¿Cuántas veces te tienes que sentir culpable por tu aborto o por los errores que has cometido en el pasado? ¿Tienes que pasarte todo el tiempo regurgitando las cosas que te han sucedido en la vida y consintiendo la interminable especulación y el análisis? Algunas personas se convierten en personalidades tan complicadas. Si sólo te complaces en tus recuerdos y puntos de vista y opiniones, entonces siempre estarás atrapado en el mundo y nunca lo trascenderás de ninguna manera.

Puedes abandonar esta carga si estás dispuesto a utilizar las enseñanzas hábilmente. Dite a ti mismo: ‘No voy a quedar atrapado en esto nunca más; me niego a participar en este juego. No voy a ceder ante este estado de ánimo’. Comienza a ponerte en la posición de saber: ‘Sé que esto es dukkha; hay dukkha’. Es realmente importante tomar esta resolución para ir donde está el sufrimiento y así tolerarlo. Tan sólo examinando y confrontando el sufrimiento de este modo es que uno puede esperar tener el tremendo entendimiento: ‘Este sufrimiento ha sido comprendido’.

Así que estos son los tres aspectos de la Primera Verdad Noble. Esta es la fórmula que debemos utilizar y aplicar en la reflexión sobre nuestras vidas. Siempre que sientas sufrimiento, primero haz el reconocimiento: ‘Hay sufrimiento’, luego: ‘Debe ser comprendido’, y finalmente: ‘Ha sido comprendido’. Esta comprensión de dukkha es el entendimiento intuitivo sobre la Primera Verdad Noble.

NOTAS:

[1] Los nombres de las montañas de Suiza.

[2] En los países donde se practica el Buddhismo Theravada, como Tailandia, una vez al mes los devotos van a los monasterios y mantienen los Preceptos durante todo el día, junto a los monjes.

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