Federico

Federico

Lunes, 15 Enero 2018 18:54

Liberándose de la insatisfacción

bh 22

SN 1,30 Enijangha Sutta – De pie ligero. Buda responde a un grupo de devas, ¿cuál es la liberación de la insatisfacción?

 

 

Jueves, 11 Enero 2018 02:54

Abandonando la codicia

bh 21

SN 1,29 Katucakka Sutta – Cuatro ruedas. Cómo escapar de la codicia.

 

 

Jueves, 04 Enero 2018 14:48

Abandonando el ansia

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SN 1,28 Mahaddhana Sutta – Aquellos de grandes riquezas. Los arahants, y no aquellos de grandes riquezas, son los que abandonan la corriente de la existencia.

 

 

Sábado, 30 Diciembre 2017 13:45

Uposatha de luna llena

Upo06

Calendario de los días de Uposatha para el año 2018 (año budista 2561). Los días festivos de este calendario están de acuerdo a las observancias del budismo Theravada tailandés de las tradiciones Dhammayutika y Mahanikaya.

 

 

Miércoles, 27 Diciembre 2017 02:49

Dónde la rueda se detiene

bh 19

SN 1,27 Sara Sutta – Corrientes. ¿Dónde se detiene la rueda de los nacimientos?

 

 

Un asceta errante presume poseer el poder suficiente como para “hacer trizas al asceta Gotama” con una sola y simple pregunta. Sin embargo, finalmente, él mismo resulta derrotado y el Buda aprovecha la ocasión para ofrecer una enseñanza sobre el camino que va más allá de la auto-mortificación.

 


[Leer en pali]

[1] Esto he escuchado:

En una ocasión, el Bienaventurado estaba morando en el monte Pico de Buitre, cerca de Rajagaha. En ese tiempo, el asceta errante Nigrodha estaba en el parque de los ascetas errantes, Udimbarika, en compañía de un gran número de ascetas errantes, unos tres mil ascetas errantes en total. Entonces, una mañana temprano el hombre hogareño Sandhana llegó a Rajagaha con el fin de ver al Bienaventurado. Pero surgió en él este pensamiento: “Es todavía muy temprano como para ver al Bienaventurado, que todavía estará en su reclusión. No es apropiado ver a los monjes cuando practican la meditación en la reclusión. ¿Qué tal si voy primero al parque de Udimbarika para ver al asceta errante Nigrodha?”. E hizo así.

[2] En ese momento, el asceta errante Nigrodha estaba sentado en medio de una gran y ruidosa compañía de ascetas errantes, todos ellos charlando en voz alta, gritando y vociferando, haciendo un gran barullo, ocupados en diferentes clases de charlas frívolas, tales como los cuentos sobre los reyes, los ladrones, el estado y los ministros, los ejércitos, los peligros, la guerra, la comida y la bebida, los vestidos, las camas, las guirnaldas, los perfumes, los parientes, los carros, los pueblos, las ciudades y los poblados, los países, las mujeres, los héroes, chismes de las esquinas de las calles, charlas sobre los que ya se han ido, conversaciones sin hilo alguno, especulaciones sobre el mundo y el océano, sobre la existencia y la no-existencia.

[3]Entonces, Nigrodha visualizó al hombre hogareño Sandhana viniendo desde cierta distancia y dijo a sus seguidores: “Estad quietos, señores; no hagáis tanto ruido, señores. El hombre hogareño Sandhana, un discípulo del asceta Gotama se acerca aquí. Es uno de sus seguidores vestidos de blanco que vive en Rajagaha. Y esta buena gente aprecia la quietud, procuran estar quietos y hablan elogios sobre la quietud. Si ve que esta nuestra asamblea está quieta, a lo mejor nos visita”. Entonces los ascetas errantes guardaron silencio.

[4] Acto seguido, el hombre hogareño Sandhana se acercó al asceta errante Nigrodha e intercambió con él cordiales saludos. Cuando terminaron estas amables palabras de bienvenida y los cordiales saludos, se sentó a un lado y dijo: “Venerables señores, es diferente la manera de conducirse de los ascetas de los diferentes credos ―mientras están reunidos en asamblea― de lo que práctica el Bienaventurado: mientras ellos charlan en voz alta, gritan y vociferan, haciendo un gran barullo, ocupados en diferentes clases de charlas frívolas… el Bienaventurado busca moradas solitarias y remotas en el bosque, libres de ruido, con pocos sonidos, lugares ocultos de los ojos humanos, apropiados para la reclusión, donde sólo se escucha la brisa de los campos”.

[5] Cuando el hombre hogareño Sandhana dijo esto, le respondió el asceta errante Nigrodha: “¿Sabes tú, hombre hogareño, con quién charla el asceta Gotama? ¿Con quién conversa? ¿Mediante la conversación con quién, alcanza la lucidez de la sabiduría? La sabiduría del asceta Gotama está arruinada por culpa de esta vida solitaria. Él no conduce una asamblea, no puede sostener una conversación, está fuera del contacto. Al igual que un bisonte con un solo ojo se está yendo en círculos y siempre a la periferia, así también es el asceta Gotama. De hecho, hombre hogareño, si el asceta Gotama se acercase a esta asamblea, con una sola pregunta que pudiésemos hacerle, le haríamos trizas y él rodaría como una olla vacía”.

[6] Entonces, el Bienaventurado ―con su oído divino, que es purificado y sobrepasa el oído humano―, escuchó esta conversación entre el hombre hogareño Sandhana y el asceta errante Nigrodha, y descendiendo desde el monte Pico de Buitre al lugar donde se alimentan los pavos reales, a la orilla de Sumagadha, siguió caminando al aire libre. Y cuando Nigrodha visualizó al Bienaventurado viniendo desde cierta distancia, dijo a sus seguidores: “Estad quietos, señores; no hagáis tanto ruido, señores. El asceta Gotama se acerca aquí viniendo desde la orilla de Sumagadha. Él aprecia la quietud, procura estar quieto y habla elogios sobre la quietud. Si ve que esta nuestra asamblea está quieta, a lo mejor, nos visita. Así que cuando nos visite, le haremos esta pregunta: ‘Señor, ¿cuál es el Dhamma en el cual el Bienaventurado entrena a sus discípulos, los cuales, entrenados así, ganan el confort y lo reconocen como su principal soporte para la perfección en la vida santa?’”. Entonces los ascetas errantes guardaron silencio.

[7] Acto seguido el Bienaventurado se acercó a Nigrodha y este le dijo: “¡Que venga el Bienaventurado y sea bienvenido! Hace mucho tiempo que el Bienaventurado no viene por aquí. Tome el Bienaventurado el asiento que está preparado para él, por favor”.

Entonces, el Bienaventurado se sentó en el asiento que estaba preparado para él y Nigrodha, tomando un asiento más bajo, se sentó a un lado. Estando sentado allí, el Bienaventurado le dijo: “¿Cuál es el tema, Nigrodha, sobre el cual estabais charlando sentados aquí y qué conversación tuvisteis que he interrumpido?”.

“He aquí, Venerable Señor, visualizamos al Bienaventurado aproximándose desde cierta distancia cuando estuvo viniendo desde la orilla de Sumagadha y dijimos: ‘Si el Bienaventurado nos visita, le haremos esta pregunta: «Señor, ¿cuál es el Dhamma en el cual el Bienaventurado entrena a sus discípulos, los cuales, entrenados así, ganan el confort y lo reconocen como su principal soporte para la perfección en la vida santa?»’”.

“Es difícil para ti, Nigrodha, sosteniendo diferentes puntos de vista, teniendo diferentes inclinaciones, sujeto a diferentes influencias y siguiendo a otro maestro, entender este Dhamma en el cual entreno a mis discípulos, los cuales, entrenados así, ganan el confort y lo reconocen como su principal soporte para la perfección en la vida santa. Mejor hablemos sobre tu propio Dhamma, Nigrodha, acerca de tu extrema austeridad. ¿En qué consiste el cumplimiento y en qué, el no cumplimiento de esta auto-mortificación?”.

Entonces, los ascetas errantes hicieron una gran conmoción y un gran ruido, exclamando: “¡Maravilloso, señor! ¡Es asombroso cómo el asceta Gotama retrocede de su propio Dhamma e invita a discutir sobre el de los demás!”.

[8] Luego, silenciando a los ascetas errantes, Nigrodha dijo al Bienaventurado: “Nosotros, Venerable Señor, enseñamos la auto-mortificación y las austeridades porque las consideramos esenciales, nos adherimos a ellas. Siendo este el caso, ¿en qué puede consistir el cumplimiento y en qué el no cumplimiento de la auto-mortificación?”.

“Imagina, Nigrodha, a un asceta que va por ahí desnudo, rechazando las convenciones sociales, chupándose los dedos, sin acudir cuando se le llama ni deteniéndose cuando se le saluda. No acepta ofrendas de comida, ni la preparada especialmente para él ni las invitaciones para comer. No toma alimento que provenga directamente de una olla o sartén, ni en un umbral, ni entre leña y almireces, ni de dos que estén comiendo juntos, ni de una embarazada, ni de mujer que esté dando de mamar, ni de mujer que se amancebe con un hombre, ni de distribuciones públicas, ni de donde haya perros esperando o pululen moscas. No toma pescado ni carne, ni bebidas alcohólicas o fermentadas. Es hombre de una sola casa un solo bocado, o de dos, o de tres... o de siete casas siete bocados. Se sustenta con una ración, con dos... con siete raciones.Come una vez al día, o cada dos días, o una vez a la semana, o sigue la práctica de comer a intervalos de quince días. Se alimenta de verduras, mijo, arroz silvestre, pellejos, musgo, cáscaras de arroz, restos de arroz, harina de semillas, hierba, boñigas de vaca. Vive de raíces frutos silvestres, come frutas caídas. Se viste de arpillera, tela de estopa, mortajas, harapos, corteza de árbol, con piel de ciervo, con retazos de piel de ciervo, con tela hecha de la hierba kusa, de cortezas, de virutas, de pelo humano, de pelo animal o de plumas de lechuza. Se arranca el pelo de la cabeza de la barba, dedicándose a esta práctica. Permanece siempre de pie y se niega a sentarse. Permanece siempre en cuclillas y se dedica a estar continuamente en cuclillas. Se hace una cama de pinchos y duerme en ella. Vive dedicado a bañarse tres veces al día, una de ellas por la noche. ¿Qué opinas, Nigrodha? ¿Está realizada así la auto-mortificación o no?”.

“Ciertamente, está realizada, Venerable Señor”.

“Sin embargo, yo sostengo, Nigrodha, que esta auto-mortificación es aún defectuosa en varias maneras”.

[9] “¿De qué manera, Venerable Señor, sostiene usted que esta auto-mortificación es aún defectuosa en varias maneras?”.

“Imagina el caso, Nigrodha, de un asceta que practica la auto-mortificación y como resultado llega a estar satisfecho, alcanzando su meta. Este es el defecto, Nigrodha, del que practica la auto-mortificación.

“Además, Nigrodha, un asceta que practica la auto-mortificación se exalta a sí mismo y desprecia a otros. Este es, Nigrodha, el [otro] defecto del que practica la auto-mortificación.

“Además, Nigrodha, un asceta que practica la auto-mortificación, llega a embriagarse con la presunción e infatuarse, y se descuida de esta manera. Este es, Nigrodha, el [otro] defecto del que practica la auto-mortificación.

[10] “Además, Nigrodha, un asceta que practica la auto-mortificación gana con esto las dádivas, la honra y la fama, y como resultado llega a estar satisfecho, alcanzando su meta. Este es, Nigrodha, el [otro] defecto del que practica la auto-mortificación.

“Además, Nigrodha, un asceta que practica la auto-mortificación gana con esto las dádivas, la honra y la fama, y entonces se eleva a sí mismo y desprecia a otros. Este es, Nigrodha, el [otro] defecto del que practica la auto-mortificación.

“Además, Nigrodha, un asceta que practica la auto-mortificación gana con esto las dádivas, la honra y la fama, y llega a embriagarse con la presunción e infatuarse, y se descuida de esta manera. Este es, Nigrodha, el [otro] defecto del que practica la auto-mortificación.

“Además, Nigrodha, un asceta que practica la auto-mortificación llega a hacer distinción entre dos clases de comida: ‘Esto es adecuado para mí, esto no es adecuado para mí’. Entonces rechaza, deliberadamente, lo que no es adecuado para él, mientras lo que es adecuado lo come con avidez, con imprudencia, apasionada y temerariamente, sin discernir el peligro en ello ni pensar sobre las consecuencias. Este es, Nigrodha, el [otro] defecto del que practica la auto-mortificación.

“Además, Nigrodha, un asceta que practica la auto-mortificación en aras de obtener ganancias, honra y fama, pensando: ‘Hasta los reyes y sus ministros nos honran, los khattiya, los brahmanes, los hombres hogareños y los maestros de diferentes credos’. Este es, Nigrodha, el [otro] defecto del que practica la auto-mortificación.

[11] “Además, Nigrodha, un asceta que practica la auto-mortificación desacredita a ciertos ascetas y brahmanes, diciendo: ‘Mirad cómo vive él en abundancia, comiendo toda clase de comida. Sea que provenga de las raíces, de los tallos, de otras partes, lo que sea cortado o masticado, todo eso termina en su mandíbula; y aun así, ¡lo llaman un asceta!’. Este es, Nigrodha, el [otro] defecto del que practica la auto-mortificación.

“Además, Nigrodha, un asceta que practica la auto-mortificación ve a ciertos ascetas y brahmanes que reciben honra, atención, reverencia y presentes de parte de los hombres hogareños. Y viendo eso, los desacredita, pensando: ‘Estos hombres hogareños honran, atienden, reverencian y ofrecen presentes a aquellos ascetas y brahmanes que viven en lujos, y no nos honran, atienden, reverencian ni nos ofrecen presentes a nosotros, que somos los ascetas de una vida realmente austera’. Y así, surge en ellos la envidia con respecto a esos hombres hogareños. Este es, Nigrodha, el [otro] defecto del que practica la auto-mortificación.

“Además, Nigrodha, un asceta que practica la auto-mortificación ocupa lugares prominentes [en la sociedad]. Este es, Nigrodha, el [otro] defecto del que practica la auto-mortificación.

“Además, Nigrodha, un asceta que practica la auto-mortificación, cuando hace su ronda en búsqueda de la comida de las limosnas, se escabulle ostentosamente entre las familias, como diciendo: ‘Mirad, esta es mi forma de renunciamiento’. Este es, Nigrodha, el [otro] defecto del que practica la auto-mortificación.

“Además, Nigrodha, un asceta que practica la auto-mortificación se comporta de manera solapada. Cuando se le pregunta: ‘¿Apruebas esto?’, él, aunque no lo apruebe, responde “sí’; o, aprobándolo, responde ‘no’. De esta manera, conscientemente falta a la verdad. Este es, Nigrodha, el [otro] defecto del que practica la auto-mortificación.

[12] “Además, Nigrodha, un asceta que practica la auto-mortificación, cuando el Tathagata o el discípulo del Tathagata presenta el Dhamma, de manera tal que el mismo requiere de asentimiento, no lo asiente. Este es, Nigrodha, el [otro] defecto del que practica la auto-mortificación.

“Además, Nigrodha, un asceta que practica la auto-mortificación está sujeto a perder su temple y llenarse de ira… a ser rencoroso… a ser engañoso… a ser envidioso y reticente… a ser astuto y mañoso… a ser obstinado y vano… a entretenerse con malos deseos y ser cautivado por ellos… a entretenerse con incorrectos puntos de vista… a sostener opiniones extremas… a malinterpretar sus experiencias… a ser avaro y adverso al renunciamiento. Este es, Nigrodha, el [otro] defecto del que practica la auto-mortificación. ¿Qué opinas, Nigrodha? ¿Son todas esas cosas defectos de la auto-mortificación o no?”.

“Ciertamente sí, Venerable Señor, todas esas cosas son defectos de la auto-mortificación. Hasta es posible, que un asceta que practica la auto-mortificación, esté afectado incluso por todos estos defectos, y sin hablar que esté afectado por uno u otro”.

[13-15] “Ahora bien, Nigrodha, imagina a un asceta que practica la auto-mortificación pero, como resultado, no llega a estar satisfecho, alcanzando su meta. En este caso, Nigrodha, él está purificado respecto a eso.

“Además, Nigrodha, un asceta que practica la auto-mortificación, no se exalta a sí mismo ni desprecia a otros [sigue en forma paralela como los ejemplos del 9 al 12]. En este caso, Nigrodha, él está purificado respecto a eso.

“¿Qué opinas, Nigrodha? ¿Es la austeridad purificada en este caso o no?”.

“Ciertamente sí, Venerable Señor, la austeridad llega ser genuinamente pura en este caso y no impura; alcanza el tope, gana la esencia”.

“Pues no, Nigrodha, la austeridad en este caso no alcanza el tope, no gana [aún] la esencia. Solamente llega a alcanzar algunas astillas de afuera”.

[16] “Pero entonces, ¿de qué manera, Venerable Señor, la austeridad alcanza el tope y gana la esencia? Sería bueno, Venerable Señor, que el Bienaventurado hiciera que mi austeridad alcanzara el tope y ganara la esencia”.

“Toma el caso, Nigrodha, de un asceta que observa la cuádruple restricción. Y, ¿cuál es esta cuádruple restricción? He aquí, Nigrodha, un asceta no daña a los seres vivos, no causa nada que permita que un ser vivo pueda ser dañado, ni aprueba semejante daño. Además, no toma lo que no le ha sido dado, no causa nada que permita que se tome lo que a alguien no le ha sido dado ni aprueba que se tome lo que a alguien no le ha sido dado. No dice mentiras, no causa nada que permita que se digan mentiras ni aprueba que se digan mentiras. No ansía los placeres sensuales, no causa nada que permita que se ansíen los placeres sensuales ni aprueba que se ansíen los placeres sensuales. De esta manera, Nigrodha, un asceta observa la cuádruple restricción. Y a través de esta restricción, mediante esta austeridad que hace, avanza hacia adelante y no da vuelta atrás a las cosas inferiores.

“Entonces, Nigrodha, busca una morada solitaria —en el bosque, al pie de un árbol, en la cañada o cueva de una montaña, en el cementerio, en el montículo de paja o al aire libre—. Entonces, habiendo retornado de su ronda en búsqueda de la comida de las limosnas, después de haberse alimentado, se sienta con las piernas cruzadas, con su espalda recta, establece su atención consciente enfrente.

“Abandonado el anhelo por el mundo, mora libre de este anhelo y purifica su mente del anhelo por el mundo. Abandonando la animadversión, mora libre del odio, benevolente y compasivo hacia todos los seres vivos, buscando su bienestar, purifica su mente de la animadversión. Abandonando la pereza y la somnolencia, mora libre de ellas; mediante la percepción del signo de la luz, consciente y con clara comprensión, purifica su mente de la pereza y la somnolencia. Abandonando la preocupación y el remordimiento, mora libre de ellos; con su mente calmada interiormente, la purifica de la preocupación y el remordimiento. Abandonando la duda, mora como alguien que está más allá de la perplejidad, sin la incertidumbre con respecto a lo que es beneficioso, y purifica su mente de la duda.

[17] “Habiendo abandonado así estos cinco impedimentos que debilitan la visión y contaminan la mente, permanece impregnando un cuadrante con la mente imbuida de amor benevolente. De la misma forma, el segundo, tercero y cuarto cuadrante, tanto por encima como por debajo, alrededor y en todas partes, para todos como para sí mismo, permanece impregnando el mundo entero con la mente imbuida de amor benevolente; [mente] abundante, exaltada, inconmensurable, sin hostilidad ni animadversión. Además, permanece impregnando un cuadrante con la mente imbuida de compasión… con la mente imbuida del gozo altruista… con la mente imbuida de ecuanimidad. De la misma forma, el segundo, tercero y cuarto cuadrante, tanto por encima como por debajo, alrededor y en todas partes, para todos como para sí mismo, permanece impregnando el mundo entero con la mente imbuida de ecuanimidad; [mente] abundante, exaltada, inconmensurable, sin hostilidad ni animadversión.

¿Qué opinas, Nigrodha? ¿Es la austeridad purificada en este caso o no?”.

“Ciertamente sí, Venerable Señor, la austeridad llega ser genuinamente pura en este caso y no impura; alcanza el tope, gana la esencia”.

“Pues no, Nigrodha, la austeridad en este caso no alcanza el tope, no gana [aún] la esencia. Solamente llega a alcanzar algunas astillas de afuera”.

[18] “Pero entonces, ¿de qué manera, Venerable Señor, la austeridad alcanza el tope y gana la esencia? Sería bueno, Venerable Señor, que el Bienaventurado hiciera que mi austeridad alcanzara el tope y ganara la esencia”.

“Toma el caso, Nigrodha, de un asceta que observa la cuádruple restricción. Un asceta no daña a los seres vivos… [sigue igual que en los versos 16 y 17]… [mente] abundante, exaltada, inconmensurable, sin hostilidad ni animadversión. Y entonces recuerda sus múltiples moradas pasadas, esto es, un nacimiento, dos nacimientos, cinco nacimientos, diez nacimientos, cincuenta nacimientos, cien nacimientos, mil nacimientos, cien mil nacimientos, muchos eones de contracción cósmica, muchos eones de expansión cósmica, muchos eones de contracción y expansión cósmica así: 'Allí tuve tal nombre, pertenecí a tal clan, tuve tal apariencia. Tal fue mi alimento, tal mi experiencia de placer y dolor, tal el final de mi vida. Muriendo en este estado, renací allá. Ahí también tuve tal nombre, pertenecí a tal clan, tuve tal apariencia. Tal fue mi alimento, tal mi experiencia de placer y dolor, tal el final de mi vida. Muriendo en ese estado, renací aquí'. Así conoce sus múltiples moradas pasadas en con sus aspectos y detalles.

“¿Qué opinas, Nigrodha? ¿Es la austeridad purificada en este caso o no?”.

“Ciertamente sí, Venerable Señor, la austeridad llega ser genuinamente pura en este caso y no impura; alcanza el tope, gana la esencia”.

“Pues no, Nigrodha, la austeridad en este caso no alcanza el tope, no gana [aún] la esencia. Solamente llega a alcanzar algunas astillas de afuera”.

[19] “Pero entonces, ¿de qué manera, Venerable Señor, la austeridad alcanza el tope y gana la esencia? Sería bueno, Venerable Señor, que el Bienaventurado hiciera que mi austeridad alcanzara el tope y ganara la esencia”.

“Toma el caso, Nigrodha, de un asceta que observa la cuádruple restricción. Un asceta no daña a los seres vivos… [sigue igual que en los versos 16 y 17]… Entonces ve —por medio del ojo divino, purificado y que supera al humano— a los seres falleciendo y renaciendo, inferiores y superiores, hermosos y feos, afortunados y desafortunados según su kamma así: 'Estos seres —involucrados con la mala conducta de cuerpo, palabra y mente, que injuriaron a los Nobles, que mantuvieron opiniones erróneas y realizaron acciones bajo la influencia de las opiniones erróneas— con la descomposición del cuerpo, tras la muerte, han renacido en el plano de la privación, en el destino malo, en los reinos inferiores, en el infierno. Pero estos seres —dotados de buena conducta de cuerpo, palabra y mente, que no injuriaron a los Nobles, que mantuvieron opiniones correctas y realizaron acciones bajo la influencia de las opiniones correctas— con la descomposición del cuerpo, tras la muerte, han reaparecido en los destinos buenos, en mundo celestial'. Así —por medio del ojo divino, purificado y que supera al humano—, ve seres falleciendo y reapareciendo, inferiores y superiores, hermosos y feos, afortunados y desafortunados según su kamma.

“¿Qué opinas, Nigrodha? ¿Es la austeridad purificada en este caso o no?”.

“Ciertamente sí, Venerable Señor, la austeridad llega ser genuinamente pura en este caso y no impura; alcanza el tope, gana la esencia”.

“Ciertamente sí, Nigrodha, aquella austeridad llega ser genuinamente pura y alcanza el tope, gana la esencia. Y cuando tú me preguntaste, Nigrodha, ‘señor, ¿cuál es el Dhamma, en el cual el Bienaventurado entrena a sus discípulos, los cuales, entrenados así, ganan el confort y lo reconocen como su principal soporte para la perfección en la vida santa?’, yo respondo que el Dhamma en el cual entreno a mis discípulos es algo de un alcance aún mayor y es algo más excelso”.

Entonces, los ascetas errantes hicieron una gran conmoción y un gran ruido, exclamando: “¡Nosotros y nuestros maestros estamos arruinados! ¡No conocemos nada más que vaya más allá de nuestras enseñanzas!”.

[20] Y cuando el hombre hogareño Sandhana se dio cuenta de esto: “Ciertamente estos ascetas errantes, por más que sostienen otros puntos de vista, escucharon y atendieron las palabras del Bienaventurado, e inclinaron su mente a la sabiduría superior”, dijo al asceta errante Nigrodha esto: “Venerable señor, usted me dijo: ‘¿Sabes tú, hombre hogareño, con quién charla el asceta Gotama? ¿Con quién conversa? ¿Mediante la conversación con quién, alcanza la lucidez de la sabiduría? La sabiduría del asceta Gotama está arruinada por culpa de esta vida solitaria. Él no conduce una asamblea, no puede sostener una conversación, está fuera del contacto. Al igual que un bisonte con un solo ojo se está yendo en círculos y siempre a la periferia, así también es el asceta Gotama. De hecho, hombre hogareño, si el asceta Gotama se acercase a esta asamblea, con una sola pregunta que pudiésemos hacerle, le haríamos trizas y él rodaría como una olla vacía’. Ahora pues, el Bienaventurado, el Arahant Plenamente Iluminado ha llegado junto a nosotros: muéstrale de qué manera él es un bisonte con un solo ojo que se está yendo en círculos y siempre a la periferia; muéstrale cómo, con una sola pregunta, le haces trizas de tal manera que ruede como una olla vacía”.

Cuando se dijo esto, el asceta errante Nigrodha se quedo callado y anonadado; bajó la cabeza, sintiéndose abatido y desconcertado.

[21] Viendo el estado en que se encontraba, el Bienaventurado le dijo: “¿Es eso cierto, Nigrodha, que dijiste semejantes cosas?”.

“Es cierto, Venerable Señor, yo dije aquello tonta, errónea y estúpidamente”.

“¿Qué opinas de esto, Nigrodha? ¿Escuchaste alguna vez que los ascetas errantes, aquellos que son venerables, ancianos, maestros de los maestros dijeran: ‘Aquellos que en el pasado fueron los Arahants, Budas plenamente Iluminados, cuando estaban sentados en medio de la asamblea, charlaban en voz alta, gritaban y vociferaban, haciendo un gran barullo, ocupados en diferentes clases de charlas frívolas, tales como los cuentos sobre los reyes, los ladrones, el estado y los ministros, los ejércitos, los peligros, la guerra, la comida y la bebida, los vestidos, las camas, las guirnaldas, los perfumes, los parientes, los carros, los pueblos, las ciudades y los poblados, los países, las mujeres, los héroes, chismes de las esquinas de las calles, charlas sobre los que ya se han ido, conversaciones sin hilo alguno, especulaciones sobre el mundo y el océano, sobre la existencia y la no-existencia’? ¿Lo dices tú y lo dicen tus maestros? O más bien, ¿escuchaste que dicen esto: ‘Aquellos Bienaventurados Señores buscaban moradas solitarias y remotas en el bosque, libres de ruido, con pocos sonidos, lugares ocultos de los ojos humanos, apropiados para la reclusión, donde sólo se escucha la brisa de los campos’, al igual que lo hago yo ahora?”.

“Yo escuché, Venerable Señor, que los ascetas errantes, aquellos que son venerables, ancianos, maestros de los maestros dijeron: ‘Aquellos que en el pasado fueron Arahants, Budas plenamente Iluminados, cuando estaban sentados en medio de la asamblea, no charlaban en voz alta, no gritaban ni vociferaban…, más bien, buscaban moradas solitarias y remotas en el bosque, libres de ruido, con pocos sonidos, lugares ocultos de los ojos humanos, apropiados para la reclusión, donde sólo se escucha la brisa de los campos’, al igual que el Bienaventurado lo hace ahora”.

“Siendo inteligente y avanzado en la edad, ¿no se te ocurrió, Nigrodha, esto: ‘El Bienaventurado es un Iluminado y enseña el Dhamma de la Iluminación; el Bienaventurado es auto-restringido y enseña el Dhamma de la auto-restricción; el Bienaventurado está en calma y enseña el Dhamma de la calma; el Bienaventurado ha ido más allá y enseña el Dhamma del más allá; el Bienaventurado alcanzó el Nibbana y enseña el Dhamma del Nibbana’?”.

[22] Cuando se dijo esto, el asceta errante Nigrodha dijo al Bienaventurado: “Una transgresión ha venido sobre mí, Venerable Señor. Tonto, ciego y malvado como fui, dije estas cosas sobre el Bienaventurado. Que el Bienaventurado acepte mi confesión de esta ofensa y mi promesa de restringirme en esto en el futuro”.

“Ciertamente, Nigrodha, la transgresión ha venido sobre ti. Tonto, ciego y malvado como fuiste, dijiste estas cosas sobre mí. Sin embargo, puesto que has reconocido esto como una ofensa, la confesaste como tal, nosotros aceptamos tu confesión. Por cuanto, Nigrodha, es una costumbre en esta Disciplina de los Nobles, reconocer la ofensa, confesarla y restringirse de ella en el futuro.

“Sin embargo, Nigrodha, te diré esto: que el hombre inteligente, que es sincero, honesto y recto, venga a mí y yo le enseñaré el Dhamma. Y luego, si practica conforme, dentro de siete años, aquí y ahora, va a descubrir por sí mismo y a permanecer en ella, en la insuperable meta de la vida santa, en aras de la cual un hombre de clan rectamente abandona la vida hogareña para asumir el estilo de vida sin hogar.

“Por no hablar de siete años, Nigrodha: que el hombre inteligente, que es sincero, honesto y recto, venga a mí y yo le enseñaré el Dhamma. Y luego, si practica conforme, dentro de seis años… cinco años… cuatro años… tres años… un año… siete meses… seis meses… cinco meses… cuatro meses… tres meses… dos meses… un mes… medio mes… dentro de siete días, aquí y ahora, va a descubrir por sí mismo y a permanecer en ella, en la insuperable meta de la vida santa, en aras de la cual un hombre de clan rectamente abandona la vida hogareña para asumir el estilo de vida sin hogar.

[23] “Tal vez, Nigrodha, tu pienses: ‘El asceta Gotama dijo esto con el deseo de ganarse esta orden de discípulos’, pero no deberías considerarlo de este modo; deja que quien es tu maestro lo siga siendo. O tal vez pienses: ‘El asceta Gotama dijo esto con el deseo de que dejemos nuestras reglas’, pero no deberías considerarlo de este modo; deja que lo que son tus reglas lo sigan siendo. O tal vez pienses: ‘El asceta Gotama dijo esto con el deseo de que dejemos nuestro modo de vida’, pero no deberías considerarlo de este modo; deja que lo que es tu modo de vida lo siga siendo. O tal vez pienses: ‘El asceta Gotama dijo esto con el deseo de convencernos de que estamos equivocados cuando consideramos algunas cosas como incorrectas’, pero no deberías considerarlo de este modo; deja que lo que consideras incorrecto, siga siendo incorrecto para ti. O tal vez pienses: ‘El asceta Gotama dijo esto con el deseo de convencernos de que estamos equivocados cuando consideramos algunas cosas como rectas’, pero no deberías considerarlo de este modo; deja que lo que consideras recto siga siendo recto para ti. Por eso, Nigrodha, nada de lo que dije, lo hice para ganarme esta orden de discípulos, ni para que dejes tus reglas ni tu modo de vida, para que dejes de considerar lo que crees incorrecto o recto.

“He aquí, Nigrodha, hay estados perjudiciales que no han sido abandonados aún, las contaminaciones que conducen a nuevos nacimientos que traen insatisfacción, producen resultados dolorosos y conducen al renacimiento, la vejez y la muerte. Es en aras de abandonar estas cosas que yo enseño el Dhamma. Si practicas conforme, estas contaminaciones serán abandonadas, y los estados beneficiosos se van a desarrollar y florecer, y tú, Nigrodha, descubrirás y morarás, ya en esta presente vida, en la inmaculada y perfecta sabiduría”.

[24] Cuando se dijo esto, los ascetas errantes quedaron callados y anonadados; con los hombros caídos y las cabezas agachadas, estaban sentados allí abatidos y desconcertados, porque sus mentes estaban poseídas por el Mara.

Entonces el Bienaventurado dijo: “A ninguno de esos hombres tontos, poseídos por el Malvado, se les ocurre pensar: ‘Vengan y sigamos ahora la vida santa proclamada por el asceta Gotama: ¡tal vez lo alcancemos en siete días!’”.

Acto seguido, el Bienaventurado, habiendo rugido el rugido del león en el parque de los ascetas errantes Udimbarika, se levantó de su asiento y se fue por el aire de retorno al monte Pico de Buitre, mientras que el hombre hogareño Sandhana retornó a Rajagaha.  

 


FUENTES:

Rhys Davids (1899). To Payasi: Rebirth and Karma en Dialogues of the Buddha, vol. IIRecuperado de https://suttacentral.net/en/dn23

Walshe, M. (1995). Udumbarika-Sihanada-Sutta: The Great Lion’s Roar to the Udumbarikas. Debate with Sceptic en The Long Discourses of the Buddha: A Translation of the Digha Nikaya, pp. 385-320.

Udumbarikasuttam en World Tipitaka Edition


Traducción: Anton P. Baron

Edición: Federico Angulo y Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2015-2017. 

 

Viernes, 22 Diciembre 2017 02:56

DN 24 Pathika Sutta – Discurso con Pathika

El Buda tiene un discípulo extraordinariamente tonto, de nombre Sunakkhatta, que finalmente lo abandona y se deja impresionar por un charlatán que hace de asceta desnudo y se llama Pathikaputta. Éste, pretende desafiar al Buda en una competición de milagros. El Buda lo espera, pero profetiza que Pathikaputta ni siquiera estará en condiciones de levantarse de su asiento para encontrarse con él, lo que realmente ocurre.

 


[Leer en pali]

[1.1] Esto he escuchado:

En una ocasión, el Bienaventurado estaba morando entre los malla, en una de sus ciudades de nombre Anupiya. Estando allí, una mañana temprano, el Bienaventurado se vistió, tomó su cuenco y hábito amarillo para entrar a Anupiya, en busca de la comida de las limosnas. Entonces, le surgió este pensamiento: “Es demasiado temprano todavía para entrar a Anupiya en busca de la comida de las limosnas. ¿Qué tal si visito antes el lugar donde moran los ascetas errantes [que practican] bajo Bhaggavagotta?”. Acto seguido, hizo esto.

[1.2] Entonces el asceta errante Bhaggavagotta dijo: “¡Que venga el Bienaventurado, sea bienvenido, Venerable Señor! Hace mucho tiempo desde que el Bienaventurado vino aquí. Tome asiento, Venerable Señor, en el asiento que está preparado para él”.

Entonces, el Bienaventurado se sentó en el asiento que estaba preparado para él, mientras que Bhaggavagotta tomó un asiento más bajo, se sentó a un lado y dijo: “Hace unos días, Venerable Señor, el licchavi Sunakkhatta se acercó a mí y me dijo: ‘He dejado al Bienaventurado, Venerable Bhaggava, no estoy más sujeto a sus reglas’. ¿Es esto cierto, Venerable Señor?”.

“Sí, es cierto, Bhaggava.

[1.3] “Hace unos día, Bhaggava, el licchavi Sunakkhatta se acercó a mí, me saludó, se sentó a un lado y me dijo: ‘Venerable Señor, estoy dejando al Bienaventurado, no estaré más sujeto a sus reglas’. Entonces le dije:

“’Pero, Sunakkhatta, ¿alguna vez te dije: «Bien, Sunakkhatta, ven y estate sujeto a mis reglas»?’. — ‘No, Venerable Señor’. — ‘O acaso tú, ¿alguna vez me dijiste: «Venerable Señor, voy a estar sujeto a sus reglas»?’. — ‘No, Venerable Señor’. — ‘Entonces, Sunakkhatta, puesto que ni yo te dije aquello ni tú me dijiste esto, ¿quién eres tú y quién soy yo, hombre tonto, para decirme que me estás dejando? Considera, hombre tonto, lo grande que es tu falta’.

[1.4] “’Bien, Venerable Señor, lo que pasa es que usted no realiza milagro alguno que sobrepase el poder de una persona común y corriente’. — ‘Pero, ¿alguna vez te dije: «—Ven, estate sujeto a mis reglas y voy a hacer milagros?’. — ‘No, Venerable Señor’. —‘O acaso tú, ¿alguna vez me dijiste: «Venerable Señor, voy a estar sujeto a sus reglas si es que realiza milagros»?’. — ‘No, Venerable Señor’. — ‘Entonces, Sunakkhatta, puesto que ni yo te di semejante promesa ni tú me pusiste semejante condición, ¿quién eres tú, hombre tonto, para decirme que me estás dejando?’.

“’¿Qué opinas, Sunakkhatta? Sea que los milagros se realicen o no, ¿es el propósito de mi Dhamma conducir a cualquiera que lo practique a la completa destrucción de la insatisfacción?’. — ‘Este es el propósito, Venerable Señor’. ‘Entonces, puesto que el propósito de mi Dhamma es conducir a cualquiera que lo practique a la completa destrucción de la insatisfacción, sea que los milagros se realicen o no, ¿qué propósito tendría realizar los milagros? Considera, hombre tonto, lo grande que es tu falta’.

[1.5] “’Bien, Venerable Señor, pero lo que pasa es que usted no enseña sobre el primer comienzo de todas las cosas’. — ‘Pero, ¿alguna vez te dije: «Ven, estate sujeto a mis reglas y voy a enseñarte sobre el primer comienzo de todas las cosas?’ — ‘No, Venerable Señor’. — ‘O acaso tú, ¿alguna vez me dijiste: «Venerable Señor, voy a estar sujeto a sus reglas si me enseña sobre el primer comienzo de todas las cosas»?’. — ‘No, Venerable Señor’. — ‘Entonces, Sunakkhatta, puesto que ni yo te di semejante promesa ni tú me pusiste semejante condición, ¿quién eres tú, hombre tonto, para decirme que me estés dejando?’.

[1.6] “’Sunakkhatta, de muchas maneras has hablado alabanzas de mí entre los vajjianes de esta manera: «El Bienaventurado es un Arahant perfectamente iluminado, consumado en el conocimiento verdadero y la conducta, afortunado, conocedor del mundo, insuperable preparador de personas que han de ser amansadas, maestro de los devas y seres humanos, un Iluminado, un Bendito». También, de muchas maneras has hablado alabanzas entre los vajjianes del Dhamma de esta manera: «El Dhamma está bien expuesto por el Bienaventurado, es directamente visible, inmediato e invita a uno a venir, es aplicable y personalmente experimentable por el sabio». También, de muchas maneras has hablado alabanzas del Sangha de los monjes entre los vajjianes de esta manera: «El Sangha de los discípulos del Bienaventurado practica de buena manera, practica de manera recta, practica de manera verdadera, practica de manera apropiada; es decir, los cuatro pares de personas, las ocho clases de individuos; este Sangha de los discípulos del Bienaventurado es digno de recibir ofrendas, digno de hospitalidad, digno de donativos, digno de reverenciales saludos y es un inigualable campo de méritos para el mundo».

“’De estas muchas maneras, Sunakkhatta, has hablado alabanzas de mí, del Dhamma y el Sangha entre los vajjianes, pero yo declaro de ti que habrá aquellos que dirán de ti: «El licchavi Sunakkhatta no fue capaz de mantener la vida santa bajo el asceta Gotama, abandonó el entrenamiento y regresó a la vida ordinaria»’. Entonces, Bhaggava, al escuchar mis palabras, Sunakkhatta dejó este Dhamma y Disciplina como alguien que se condena a sí mismo al infierno.

[1.7] “Una vez, Bhaggava, estuve morando entre los khulus, en una de sus ciudades de nombre Uttaraka. Un día me vestí por la mañana temprano, tomé mi cuenco y hábito exterior, y entré a Uttaraka con mi asistente Sunakkhatta en búsqueda de la comida de las limosnas. Entonces, el asceta desnudo Korakkhattiya, el ‘hombre perro’, se comportaba como un perro, caminando con las cuatro extremidades, acostándose en el suelo, tomando y comiendo solamente con su boca. Cuando Sunakkhatta lo vio, pensó así: ‘Qué admirable es este hombre, realmente este es un verdadero Arahant, que camina con las cuatro extremidades, se acuesta en el suelo, tomando y comiendo solamente con su boca’. Entonces yo, conociendo su pensamiento con mi propia mente, le dije:

“‘¡Qué hombre tonto eres! ¿Pretendes aún llamarte el seguidor de los sakias?’.

“‘¿Qué significa esta pregunta, Venerable Señor?’.

“’¿Acaso no pensaste, Sunakkhatta, cuando viste a aquel asceta desnudo Korakkhattiya, caminando con las cuatro extremidades, acostándose en el suelo, tomando y comiendo solamente con su boca: «Qué admirable es este hombre, realmente este es un verdadero Arahant»?’.

“’Sí, Venerable Señor, lo pensé. Pero, ¿acaso el Bienaventurado envidia el arahantado de otros?’.

“’¡No estoy envidiando el arahantado de otros, hombre tonto! Es sólo porque en ti surgió este pernicioso punto de vista. Abandónalo porque esto será para ti de dolor e infelicidad por mucho tiempo. Este asceta desnudo Korakkhattiya, a quien consideras un Arahant, va a morir en siete días de una indigestión y, cuando muera, reaparecerá entre los asuras kalakanjas, que es el más bajo estado de los asuras. Y una vez muerto, será echado al montículo de la hierba birana en el cementerio. Si quieres, puedes preguntarle si conoce su destino y a ver si te responde: «Sí, conozco mi destino, amigo Sunakkhatta, he aquí existen esos asuras kalakanjas, que es el estado más bajo de los asuras, ahí voy a renacer»’.

[1.8] “Entonces, Bhaggava, el licchavi Sunakkhatta se acercó al asceta desnudo Korakkhattiya y el dijo: ‘Amigo Korakkhattiya, he aquí el asceta Gotama dijo… [repite la predicción del Buda, agregando:] Por eso, amigo Korakkhattiya, ten mucho cuidado con lo que vas a comer o beber, porque las palabras del asceta Gotama apuntan a un mal’.

“’Pero Sunakkhatta no creyó en las palabras del Tathagata y contaba los siete días uno tras otro; pero sin embargo, en el séptimo día Korakkhattiya murió de una indigestión y, cuando murió, reapareció entre los asuras kalakanjas, que es el más bajo estado de los asuras. Y una vez muerto, fue echado al montículo de la hierba birana en el cementerio.

[1.9] “Y cuando Sunakkhatta lo escuchó, Bhaggava, fue al cementerio donde yacía el cuerpo de Korakkhattiya y lo golpeó tres veces con su mano, diciendo: ‘Amigo Korakkhattiya, ¿conoces ahora cuál ha sido tu destino?’. Entonces Korakkhattiya, frotándose su espalda con la mano, se sentó y dijo: ‘Sí, conozco, amigo Sunakkhatta, cuál es mi destino. He renacido entre los asuras kalakanja, el más bajo estado de los asuras’. Y diciendo esto, cayó de vuelta hacia atrás.

[1.10] “Acto seguido, Bhaggava, el licchavi Sunakkhatta se acercó a mí, me rindió homenaje y se sentó a un lado. Cuando estaba sentado allí, le dije: ‘¿Qué me dices, Sunakkhatta? ¿Ocurrió con el asceta desnudo Korakkhattiya lo que declaré de él o no?’.

“’Ocurrió lo que el Bienaventurado declaró de él’.

“’Y, ¿ qué opinas, Sunakkhata? Siendo así, ¿se produjo un milagro que va más allá del poder de una persona común y corriente?’.

“’Ciertamente, siendo así, se produjo un milagro que va más allá del poder de una persona común y corriente’.

“’Entonces, aún así, hombre tonto, después de haber realizado semejante milagro, ¡seguirás diciendo que no realizo milagro alguno que va más allá del poder de alguien común y corriente! Considera, hombre tonto, lo grande que es tu falta’. Entonces, Bhaggava, al escuchar mis palabras, Sunakkhatta dejó este Dhamma y Disciplina como alguien que se condena a sí mismo al infierno.

[1.11] “Una vez, Bhaggava, estuve morando en el salón con el techo de dos aguas, en el Gran Bosque, cerca de Vesali. En aquel tiempo vivía en Vesali un asceta desnudo, de nombre Kandaramasuka, que tenía muchas ganancias y una gran fama en la capital de los vajjianes. Él se sometía a las siete reglas de la práctica: ‘Mientras viva, seré un asceta desnudo y no voy a ponerme ropa alguna; mientras viva, seré devoto a la castidad y me abstendré de las relaciones sexuales; mientras viva, subsistiré mediante bebidas fuertes y la carne; mientras viva, no comeré arroz hervido ni leche cuajada; mientras viva, nunca cruzaré más allá del santuario de Udena, al este de Vesali, el santuario Gotamaka al sur, el santuario Sattamba al oeste y el santuario Bahaputta al norte’. Fue mediante el cumplimiento de estos siete votos, que tuvo muchas ganancias y mucha fama en la capital de los vajjianes.

[1.12] “Entonces, Bhaggava, el licchavi Sunakkhatta se fue junto a Kandaramasuka y le preguntó sobre este asunto. Pero Kandaramasuka no sólo no le respondió, sino que se mostró ofuscado, disgustado e irascible. Pero Sunakkhatta pensó: ‘He causado una ofensa a un verdadero asceta-Arahant; que no ocurra nada malo ni desafortunado para nosotros por eso’.

[1.13] “Acto seguido, Bhaggava, el licchavi Sunakkhatta se acercó a mí, me rindió homenaje y se sentó a un lado. Cuando estaba sentado allí, le dije: ‘¡Qué hombre tonto eres! ¿Pretendes llamarte aún el seguidor de los sakia?’.

“‘¿Qué significa esta pregunta, Venerable Señor?’.

“’¿Acaso no fuiste junto a Kandaramasuka… que se mostró ofuscado, disgustado e irascible y pensaste: «He causado una ofensa a un verdadero asceta-Arahant; que no ocurra nada malo ni desafortunado para nosotros por eso»?’.

“’Sí, Venerable Señor, así fue. Pero, ¿acaso el Bienaventurado envidia el arahantado de otros?’.

“’¡No estoy envidiando el arahantado de otros, hombre tonto! Es sólo porque en ti surgió este pernicioso punto de vista. Abandónalo porque esto será para ti de dolor e infelicidad por mucho tiempo. Este asceta desnudo Kandaramasuka, a quien consideras un Arahant, en poco tiempo estará vestido y casado, alimentándose del arroz hervido y leche cuajada. Se irá más allá de los límites de los santuarios de Vesali, y su fama y reputación se van a terminar por completo’.

“Y, efectivamente, no mucho tiempo después aquel asceta desnudo se vistió y se casó, se alimentaba de arroz hervido y leche cuajada. También iba más allá de los límites de los santuarios de Vesali, y su fama y reputación terminaron por completo.

[1.14] “Y cuando escuchó lo que pasó, Bhaggava, el licchavi Sunakkhatta se acercó a mí, me rindió homenaje y se sentó a un lado. Cuando estaba sentado allí, le dije: ‘¿Qué me dices, Sunakkhatta? ¿Ocurrió con el asceta desnudo Kandaramasuka lo que declaré de él o no?’.

“’Ocurrió lo que el Bienaventurado declaró de él’.

“’Y, ¿qué opinas, Sunakkhata? Siendo así, ¿se produjo un milagro que va más allá del poder de una persona común y corriente?’.

“’Ciertamente, siendo así, se produjo un milagro que va más allá del poder de una persona común y corriente’.

“’Entonces, aún así, hombre tonto, después de haber realizado semejante milagro, ¡seguirás diciendo que no realizo milagro alguno que va más allá del poder de alguien común y corriente! Considera, hombre tonto, lo grande que es tu falta’. Entonces, Bhaggava, al escuchar mis palabras, Sunakkhatta dejó este Dhamma y Disciplina como alguien que se condena a sí mismo al infierno.

[1.15] “Una vez, Bhaggava, estuve morando en el salón con el techo de dos aguas, en el Gran Bosque, cerca de Vesali. En ese tiempo vivía en Vesali un asceta desnudo, de nombre Pathikaputta, que tuvo muchas ganancias y una gran fama en la capital de los vajjianes. Entonces, él hizo esta declaración en medio de la asamblea en Vesali: ‘El asceta Gotama dice ser un hombre de gran conocimiento y yo proclamo lo mismo. Es correcto que el hombre de gran conocimiento lo demuestre haciendo milagros. Si el asceta Gotama viene a mi encuentro a la mitad del camino, yo haré lo propio. Entonces ambos podremos hacer milagros: si el asceta Gotama hace un milagro, yo haré dos; si el asceta Gotama hace dos milagros, yo haré cuatro; si el asceta Gotama hace cuatro milagros, yo haré ocho. Cualquier cantidad de milagros que haga el asceta Gotama, yo haré el doble’.

[1.16] “Entonces, Bhaggava, el licchavi Sunakkhatta se acercó a mí, me rindió homenaje y me reportó lo sucedido con el asceta desnudo Pathikaputta. Entonces le respondí: ‘El asceta desnudo Pathikaputta no es capaz de encontrarse conmigo, cara a cara, sin que renuncie a estas palabras, abandone este pensamiento y deje este punto de vista. Y si piensa de otra forma, su cabeza explotará en pedazos’.

[1.17] “’Venerable Señor, que el Bienaventurado tenga cuidado con lo que dice. Tenga cuidado, Venerable Señor, con lo que dice’.

“’¿Qué quieres decirme con eso, Sunakkhatta?’.

“’Qué el Bienaventurado tenga cuidado con lo que dice, que el Bendito tenga cuidado con lo que dice. Es que el Bienaventurado podría decir algo de una manera absoluta sobre lo que le sucedería a Pathikaputta y a él, sin embargo, podría sucederle otra cosa y falsaría de este modo las palabras del Bienaventurado’.

[1.18] “’Pero entonces, Sunakkhatta, ¿crees que el Tathagata podría tener una forma de hablar tan ambigua? ¿Podría alguien alterar su forma de tal manera que hiciera las palabras del Tathagata falsas?’.

“’Venerable Señor, ¿conoce el Bienaventurado la suerte de Pathikaputta con su propia mente o algún deva se lo ha revelado?’.

“’Sunakkhatta, yo lo conozco con mi propia mente, pero también me lo ha revelado un deva. Fue de parte de Ajita, el general de los licchavis, quien murió el otro día y renació en el cielo de los Treinta y Tres Dioses. Él llegó junto a mí y me dijo: ‘Venerable Señor, el asceta desnudo Pathikaputta es un impúdico mentiroso. Él declaró esto de mí en la capital de los vajjianes: ‘El general de los licchavis, Ajita, renació en el Gran Infierno. Pero yo no renací allí, Venerable Señor, renací en el cielo de los Treinta y Tres Dioses. El asceta desnudo Pathikaputta es un impúdico mentiroso. No es capaz de encontrarse con el asceta Gotama, cara a cara, sin que renuncie a estas palabras, abandone este pensamiento y deje este punto de vista. Y si piensa de otra forma, su cabeza explotará en pedazos’. De esta manera, Sunakkhatta, yo conozco esto con mi propia mente, pero también me lo ha revelado un deva: que el asceta desnudo Pathikaputta no es capaz de encontrarse conmigo, cara a cara, sin que renuncie a estas palabras, abandone este pensamiento y deje este punto de vista. Y si piensa de otra forma, su cabeza explotará en pedazos.

“’Ahora, Sunakkhatta, cuando me vaya a Vesali para buscar la comida de las limosnas, y después de volver y almorzar, iré al parque de Pathikaputta: entonces dile lo que mejor te parezca’.

[1.19] “Acto seguido, Bhaggava, me vestí por la mañana temprano, tomé mi cuenco y hábito exterior, y entré a Vesali en búsqueda de la comida de las limosnas. Y cuando retorné de esta mi habitual ronda en busca de la comida de las limosnas, almorcé y fui al parque de Pathikaputta, para pasar allí el tiempo de la siesta. Mientras tanto, el licchavi Sunakkhatta se apresuró a entrar a Vesali y visitar a todos los licchavi más distinguidos para decirles: ‘Amigos, el Bienaventurado ha entrado a Vesali en busca de la comida de las limosnas y luego de retornar de esta habitual ronda y almorzar, se fue al parque de Pathikaputta para pasar allí el tiempo de la siesta. ¡Venid pues también, amigos, que estos dos grandes ascetas van a hacer allí [una competencia de] milagros!’. Luego fue a visitar a otros eminentes y ricos brahmanes y hombres hogareños, y a aquellos que se volvieron ascetas y brahmanes de diferentes credos, y les dijo lo mismo. De modo que ellos también pensaron eso: ‘Los dos grandes ascetas van a hacer [una competencia de] milagros: vayamos a verlo’.

“Acto seguido, todos estos distinguidos licchavis y ricos brahmanes, los hombres hogareños y aquellos que se volvieron ascetas y brahmanes de diferentes credos, fueron al parque de Pathikaputta, de manera que se reunieron allí cientos de miles de personas.

[1.20] “Entonces, Bhaggava, Pathikaputta escuchó que todas estas personas irían a su parque y hasta el mismo asceta Gotama lo haría durante la siesta, y al escucharlo se llenó de miedo y temor, y sus cabellos se pusieron de punta. Y así, atemorizado y con miedo, salió hacia la morada de Tinduka, al parque de los ascetas errantes. Y cuando aquella asamblea escuchó que Pathikaputta se fue allí, instruyeron a cierto hombre para que fuera detrás de él y le dijera: ‘Preséntate aquí, Pathikaputta: todos los distinguidos licchavis y ricos brahmanes, los hombres hogareños y aquellos que se volvieron ascetas y brahmanes de diferentes credos, fueron a tu parque Pathikaputta, y hasta el mismo asceta Gotama llegó allí para pasar el tiempo de la siesta. Es que tú, amigo Pathikaputta, has declarado esto en medio de la asamblea en Vesali: «El asceta Gotama dice ser un hombre con gran conocimiento y yo proclamo lo mismo. Es correcto que el hombre de gran conocimiento lo demuestre haciendo milagros. Si el asceta Gotama viniese a mi encuentro a la mitad del camino, yo haré lo propio. Entonces, ambos podremos hacer milagros: si el asceta Gotama hace un milagro, yo haré dos; si el asceta Gotama hace dos milagros, yo haré cuatro; si el asceta Gotama hace cuatro milagros, yo haré ocho. Cualquier cantidad de milagros que haga el asceta Gotama, yo haré el doble». Haz ahora la mitad del camino que dijiste que harías, pues el asceta Gotama ya hizo su mitad y está sentado en tu parque para pasar allí el tiempo de la siesta’.

[1.21] “’Sí, señores’, respondió aquel hombre, Bhaggava, y fue a la morada de Tinduka, en el parque de los ascetas errantes, encontró al asceta desnudo Pathikaputta y le entregó el mensaje. Al escucharlo, Pathikaputta respondió: ‘Ya voy, ya voy’, retorciéndose en la silla de un lado a otro, pero sin poder levantarse de su asiento. Entonces aquel hombre le dijo: ‘¿Qué pasó, amigo Pathikaputta? ¿Tu trasero se ha pegado al asiento o el asiento se ha pegado a tu trasero? Dijiste: «Ya voy, ya voy», pero no haces más que retorcerte en la silla de un lado a otro’. Pero aún con todo lo que dijo aquel hombre, el asceta desnudo Pathikaputta solamente repetía ‘Ya voy, ya voy’, y seguía retorciéndose en la silla de un lado a otro, sin poder levantarse.

[1.22] “Entonces, Bhaggava, cuando aquel hombre se dio cuenta que Pathikaputta no podía ayudarse a sí mismo, al escuchar sus palabras y ver su desconcierto, regresó junto a la asamblea y les dijo: ‘El asceta desnudo Pathikaputta está desconcertado. Él dice: «Ya voy, ya voy», pero solo se retuerce en la silla de un lado a otro, sin poder levantarse de su asiento’.

“Entonces yo les dije esto: ‘El asceta desnudo Pathikaputta no es capaz de encontrarse conmigo, cara a cara, sin que renuncie a sus palabras, abandone su pensamiento [pernicioso] y deje este punto de vista. Y si hiciese lo contrario y viniese a encontrarse conmigo, su cabeza explotaría en pedazos’.

[Fin de la primera serie de recitación].

[2.1] “Entonces, Bhaggava, un cierto ministro de los licchavi se levantó de su asiento y dijo: ‘Bien, señores, esperadme un momento, mientras iré yo a ver si puedo traer a este asceta desnudo Pathikaputta a esta asamblea’.

“Acto seguido, fue a la morada de Tinduka, en el parque de los ascetas errantes, encontró al asceta desnudo Pathikaputta y le dijo: ‘Ven, Pathikaputta, es mejor para ti que vengas: todos los distinguidos licchavis y ricos brahmanes… y hasta el mismo asceta Gotama llegó allí para pasar el tiempo de la siesta. Es que tú, amigo Pathikaputta, has declarado esto en medio de la asamblea en Vesali: «El asceta Gotama dice ser un hombre con gran conocimiento y yo proclamo lo mismo… Cualquier cantidad de milagros que haga el asceta Gotama, yo haré el doble». Haz ahora la mitad del camino que dijiste que harías, pues el asceta Gotama ya hizo su mitad y está sentado en tu parque para la siesta. Si vienes, te haremos ganar y haremos que el asceta Gotama pierda’.

[2.2] Al escucharlo, Pathikaputta respondió: ‘Ya voy, ya voy’, retorciéndose en la silla de un lado a otro, pero sin poder levantarse de su asiento. Entonces aquel ministro le dijo: ‘¿Qué pasó, amigo Pathikaputta?...’.

[2.3] “Entonces, Bhaggava, cuando aquel ministro se dio cuenta que Pathikaputta no podía ayudarse a sí mismo, al escuchar sus palabras y ver su desconcierto, regresó junto a la asamblea… Entonces yo les dije esto: ‘El asceta desnudo Pathikaputta no es capaz de encontrarse conmigo, cara a cara, sin que renuncie a sus palabras, abandone su pensamiento [pernicioso] y deje este punto de vista. Y si hiciese lo contrario y viniese a encontrarse conmigo, su cabeza explotaría en pedazos’.

[2.4] “Entonces, Bhaggava, un discípulo con el cuenco de madera, de nombre Jaliya, se levantó de su asiento y dijo: ‘Bien, señores, esperadme un momento, mientras iré yo a ver si puedo traer a este asceta desnudo Pathikaputta a esta asamblea’. Acto seguido, fue a la morada de Tinduka… ‘Si vienes, te haremos ganar y haremos que el asceta Gotama pierda’.

[2.5] Al escucharlo, Pathikaputta respondió: ‘Ya voy, ya voy’, retorciéndose en la silla de un lado a otro, pero sin poder levantarse de su asiento. Entonces aquel discípulo le dijo: ‘¿Qué pasó, amigo Pathikaputta?...’.

[2.6] “Entonces, Bhaggava, cuando Jaliya, el discípulo con el cuenco de madera, se dio cuenta que Pathikaputta no podía ayudarse a sí mismo, al escuchar sus palabras y ver su desconcierto, le dijo: ‘Una vez, Pathikaputta, se le ocurrió este pensamientos al león, el rey de las bestias: «¿Qué tal si estableciera mi guarida cerca de una cierta selva? Entonces, podría emerger allí al anochecer, bostezar, examinar los cuatro puntos cardinales, rugir mi rugido de león tres veces e ir luego hacia los pastos del ganado. Luego, podría escoger la mejor presa, matarla y, después de haberme alimentado con la carne fresca, volver a mi guarida». Acto seguido, lo hizo así.

[2.7] “’Pero entonces, amigo Pathikaputta, había por allí un viejo chacal que continuamente se satisfacía de los restos de la comida que dejaba el león, que era fuerte y fornido, y que se le ocurrió este pensamiento: «¿Qué diferencia hay entre este león, el rey de las bestias, y yo? ¿Qué tal si yo también estableciera mi guarida cerca de una cierta selva? Entonces, podría emerger allí al anochecer… y, después de haberme alimentado con la carne fresca, volver a mi guarida». Acto seguido, lo hizo así: emergió allí al anochecer, bostezó, examinó los cuatro puntos cardinales, y pensó así: «Voy a rugir ahora el rugido de león tres veces», sin embargo, dio el grito propio de su especie, un aullido de chacal. ¿Qué tiene en común un aullido de chacal con el rugido de un león? De la misma manera tú, amigo Pathikaputta, viviendo sin alcanzar los logros de un Bienaventurado Señor, viviendo de las sobras de un Bienaventurado Señor, te imaginas que puedes ponerte al lado de los Tathagatas, Arahants, Budas Plenamente Iluminados. Pero, ¿qué tienen en común con ellos los miserables Pathikaputtas como tú?’.

[2.8] “Entonces, Bhaggava, ni siquiera con la ayuda de esta parábola, Pathikaputta fue capaz de levantarse de su asiento, por lo cual Jaliya pronunció este verso:

“‘Pensando que es un león, el chacal dice:

«¡Soy un león! ¡Soy el rey de las bestias!», Y trató de rugir

El rugido del león, pero sólo un aullido le salió.

El león es el león y el chacal sigue siendo chacal.

“’De la misma manera tú, amigo Pathikaputta, viviendo sin alcanzar los logros de un Bienaventurado Señor, viviendo de las sobras de un Bienaventurado Señor, te imaginas que puedes ponerte al lado de los Tathagatas, Arahants, Budas Plenamente Iluminados. Pero, ¿qué tienen en común con ellos los miserables Pathikaputtas como tú?’.

[2.9] “Entonces, Bhaggava, como ni siquiera con la ayuda de esta parábola, Pathikaputta fue capaz de levantarse de su asiento, Jaliya pronunció este [otro] verso:

“’Siguiendo las huellas de otros, alimentándose

De los restos, el chacal se olvida de su naturaleza,

Pensando: «Soy un tigre», trata de rugir

Un poderoso rugido, pero sólo un aullido sale en su lugar.

El león es el león y el chacal sigue siendo chacal.

“’De la misma manera tú, amigo Pathikaputta… ¿qué tienen en común con ellos los miserables Pathikaputtas como tú?’.

[2.10] “Entonces, Bhaggava, como ni siquiera con la ayuda de esta parábola, Pathikaputta fue capaz de levantarse de su asiento, Jaliya pronunció este [otro] verso:

“’Alimentado de ranas y ratas de granero,

De los cuerpos de al lado del cementerio,

Estando en soledad del gran bosque, el chacal pensó:

«Soy el rey de las bestias», y trató de rugir

El rugido del león, pero sólo un aullido salió en su lugar.

El león es el león y el chacal sigue siendo chacal.

De la misma manera tú, amigo Pathikaputta… ¿qué tienen en común con ellos los miserables Pathikaputtas como tú?’.

[2.11] “Entonces, Bhaggava, cuando Jaliya se dio cuenta de que Pathikaputta no podía ayudarse a sí mismo, ni siquiera al escuchar esta parábola, y vio su desconcierto, regresó junto a la asamblea y les dijo: ‘El asceta desnudo Pathikaputta está desconcertado. Él dice: «Ya voy, ya voy», pero solo se retuerce en la silla de un lado a otro, sin poder levantarse de su asiento’.

[2.12] “Entonces, yo les dije esto, Bhaggava: ‘El asceta desnudo Pathikaputta no es capaz de encontrarse conmigo, cara a cara, sin que renuncie a sus palabras, abandone su pensamiento y deje este punto de vista. Y si hiciese lo contrario y viniese a encontrarse conmigo, su cabeza explotaría en pedazos. Incluso si a los amigos licchavi se les ocurriese: «Tomemos las correas y arrastrémoslo hasta aquí, usando carros con yugos», el asceta desnudo Pathikaputta sería capaz de romper estas correas. El asceta desnudo Pathikaputta no es capaz de encontrarse conmigo, cara a cara, sin que renuncie a sus palabras, abandone su pensamiento y deje este punto de vista. Y si hiciese lo contrario y viniese a encontrarse conmigo, su cabeza explotaría en pedazos’.

[2.13] “Entonces, Bhaggava, instruí, inspiré, elevé y deleité a aquella asamblea, con una plática del Dhamma y, habiéndolo hecho, la dejé libre de la gran esclavitud, rescatando ochenta y cuatro mil seres del camino de la gran perdición. Entonces, entré en el elemento de la meditación del fuego y me elevé en el aire a la altura equivalente a unas siete palmeras, proyectando la flama del fuego a la altura equivalente a otras siete palmeras, brillando y resplandeciendo, para luego reaparecer en el salón con el techo de dos aguas, en el Gran Bosque.

“Acto seguido, se acercó a mí el licchavi Sunakkhatta, me rindió homenaje, se sentó a un lado y yo le dije: ‘¿Qué piensas de eso, Sunakkhatta? ¿Ocurrió con el asceta desnudo Katikaputta lo que declaré de él o no?’.

“’Ocurrió lo que el Bienaventurado declaró de él’.

“’¿Qué opinas, Sunakkhata? Siendo así, ¿se produjo un milagro que va más allá del poder de una persona común y corriente?’.

“’Ciertamente, siendo así, se produjo un milagro que va más allá del poder de una persona común y corriente’.

“’Entonces, aún así, hombre tonto, después de haber realizado semejante milagro, ¡seguirás diciendo que no realizo milagro alguno que va más allá del poder de alguien común y corriente! Considera, hombre tonto, lo grande que es tu falta’. Entonces, Bhaggava, al escuchar mis palabras, Sunakkhatta dejó este Dhamma y Disciplina como alguien que se condena a sí mismo al infierno.

[2.14] “Yo conozco, Bhaggava, el primer comienzo de las cosas y conozco no solamente eso, sino mucho más. Y, conociéndolo así, no lo pervierto. Y, no habiéndolo pervertido, conozco en mí esta paz mediante cuyo descubrimiento el Tathagata no cae en el error.

“He aquí, Bhaggava, algunos ascetas y brahmanes que declaran que, según su doctrina tradicional, aquel primer comienzo de las cosas fue obra de un poderoso señor, el Brahma. Y a ellos yo les pregunto: ‘¿Es cierto, venerables señores, que vosotros declaráis que, según vuestra doctrina tradicional, el primer comienzo de las cosas fue obra de un poderoso señor, el Brahma?’. A lo que ellos me responden: ‘Sí’.

“Entonces les pregunto: ‘En este caso, ¿cómo declaran los venerables señores que el poderoso señor Brahma lo produjo?’. Y cuando se les pregunta así, no son capaces de ofrecer una respuesta ni tampoco hacer una contra-pregunta.

[2.15] “Sin embargo, cuando a mí se me pregunta acerca de este asunto, yo respondo así: ‘Ahora viene el tiempo, señores, cuando tarde o temprano, después de un periodo muy largo, sucederá que el mundo se va a contraer. En este momento de la contracción del mundo, la mayoría de los seres renacerán en el Mundo Resplandeciente, donde aparecerán mentalmente, alimentándose de la dicha, emitiendo la luz de sí mismos, atravesando los aires y continuando en la gloria; y así permanecerán por muy largo tiempo.

“’Pero después, señores, vendrá tarde o temprano, el tiempo cuando después de un período muy largo, el mundo se volverá a expandir. En este mundo expandido aparecerá el vacío Palacio del Brahma. Entonces, algunos seres, exhaustos por haber pasado su tiempo de existencia —o gracias a sus méritos—, caerán del Mundo Resplandeciente al vacío Palacio del Brahma, donde aparecerán mentalmente, alimentándose de la dicha, emitiendo la luz de sí mismo, atravesando los aires y continuando en la gloria; y así permanecerán por muy largo tiempo.

[2.16] “’Entonces, señores, aquel ser que apareció ahí primero y estuvo sólo por largo tiempo, llegó a estar descontento y pensó: ‘¡Oh, si tan sólo los otros seres hubiesen llegado a este lugar!’. Entonces, los otros seres, exhaustos por haber pasado su tiempo de existencia —o gracias a sus méritos—, cayeron del Mundo Resplandeciente al vacío Palacio del Brahma, donde aparecieron como la compañía de aquel primer ser, después de lo cual moraron ahí mentalmente, alimentándose de la dicha, emitiendo luz de sí mismos, atravesando los aires y continuando en la gloria; y así permanecieron por muy largo tiempo.

“’Entonces, señores, aquel ser que renació primero ahí, pensó de esta manera: «Yo soy el Brahma, soy el Gran Brahma, el Supremo, el Omnisciente, Todopoderoso, el Gobernador, el Señor de todo, el Hacedor, el Creador, el Padre de todo lo que existe y lo que puede llegar a existir. Todos estos seres fueron creados por mí. ¿Por qué? Porque fui yo quien tuvo este pensamiento: ‘¡Oh, si tan sólo los otros seres hubiesen llegado a este lugar!’. Este fue mi deseo y luego todos estos seres llegaron a existir». Por otro lado, aquellos seres que llegaron después, pensaron lo siguiente: «Éste, amigos, es el Brahma, el Gran Brahma, el Supremo, el Omnisciente, Todopoderoso, el Gobernador, el Señor de todo, el Hacedor, el Creador, el Padre de todo lo que existe y lo que puede llegar a existir. ¿Por qué? Porque hemos visto que él estaba aquí primero y nosotros aparecimos después de él».

[2.17] “’Y este primer ser, señores, es más longevo, más hermoso y más poderoso de todos. Y podría suceder que algún ser cayera de aquel reino y apareciera en este mundo. Una vez renacido aquí, pudo haber renunciado a la vida hogareña y escogido el estilo de vida sin hogar. Entonces, a través del correcto esfuerzo, la aplicación, la diligencia y la recta reflexión, pudo haber alcanzado un cierto grado de concentración que permite recordar la última existencia pasada, pero nada más que esto. De ahí, que este ser habrá pensado: «Este Brahma, el Gran Brahma, el Supremo, el Omnisciente, Todopoderoso, el Gobernador, el Señor de todo, el Hacedor, el Creador, el Padre de todo lo que existe y lo que puede llegar a existir, nos creó a nosotros, y él es permanente, estable, eterno, no sujeto a cambio; es el mismo por toda la eternidad. Pero nosotros, que fuimos creados por este Brahma, no somos permanentes, ni estables y llegamos a este mundo con una duración limitada de vida». Así es cómo llegó a suceder lo que vosotros, venerables señores, declaráis como lo que ha sido creado por un poderoso señor, el Brahma’.

“Entonces, Bhaggava, me dicen: ‘Hemos escuchado, maestro Gotama, lo que nos has enseñado’. Pero yo conozco, Bhaggava, el primer comienzo de las cosas y conozco no solamente eso, sino mucho más. Y conociéndolo así, no lo pervierto. Y, no habiéndolo pervertido, conozco en mí esta paz mediante cuyo descubrimiento el Tathagata no cae en el error.

[2.18] “Además, Bhaggava, hay otros ascetas y brahmanes que declaran que, según su doctrina tradicional, aquel primer comienzo de las cosas se produjo a través de la corrupción del placer. Y a ellos yo les pregunto: ‘¿Es cierto, venerables señores, que vosotros declaráis que, según vuestra doctrina tradicional, el primer comienzo de las cosas se produjo a través de la corrupción del placer?’. A lo que ellos me responden: ‘Sí’.

“Entonces les pregunto: ‘En este caso, ¿cómo declaran los venerables señores que se produjo este primer comienzo de todas las cosas a través de la corrupción del placer?’. Y cuando se les pregunta así, no son capaces de ofrecer una respuesta ni tampoco hacer una contra-pregunta.

“Sin embargo, cuando a mí se me pregunta acerca de este asunto, yo respondo así: ‘Señores, existen algunos devas, llamados «Corrompidos por el Placer», los cuales dedican un excesivo tiempo al regocijo, al juego y al disfrute de los placeres, hasta el punto en que se vuelven adictos a ellos. Por esa razón, la atención consciente de estos devas se disipa y, a causa de la disipación de la atención consciente, caen de aquel mundo y renacen en éste.

“’Entonces, puede suceder que algún ser entre ellos, habiendo caído de aquel estado y habiendo renacido en este mundo pudo haber renunciado a la vida hogareña y escogido el estilo de vida sin hogar. De este modo, a través del correcto esfuerzo, la aplicación, la diligencia y la recta reflexión, pudo haber alcanzado el grado de concentración que permite recordar la última existencia pasada, pero nada más que esto.

“’De ahí, que este ser pensó: «Aquellos venerables devas que no son corrompidos por el placer, que no dedican un excesivo tiempo al regocijo, al juego y al disfrute de los placeros, y no son adictos a ellos, estos devas no tienen la atención consciente disipada y, a causa de la atención consciente no disipada, no caen de aquel mundo. Estos devas son permanentes, estables, eternos, no sujetos a cambio, son los mismos por toda la eternidad. Pero nosotros, que somos corrompidos por el placer, que dedicamos un excesivo tiempo al regocijo, al juego y al disfrute de los placeres, y somos adictos a ellos, nuestra atención consciente se disipó y, a causa de la disipación de nuestra atención consciente, caímos de aquel estado; no somos permanentes ni estables y llegamos a este mundo con una duración limitada de vida». Así es cómo llegó a suceder lo que vosotros, venerables señores, declaráis como lo que ha sido creado mediante la corrupción del placer’.

“Entonces, Bhaggava, me dicen: ‘Hemos escuchado, maestro Gotama, lo que nos has enseñado’. Pero yo conozco, Bhaggava, el primer comienzo de las cosas y conozco no solamente eso, sino mucho más. Y conociéndolo así, no lo pervierto. Y, no habiéndolo pervertido, conozco en mí esta paz mediante cuyo descubrimiento el Tathagata no cae en el error.

[2.19] “Además, Bhaggava, hay otros ascetas y brahmanes que declaran que, según su doctrina tradicional, aquel primer comienzo de las cosas se produjo a través de la corrupción de la mente. Y a ellos yo les pregunto: ‘¿Es cierto, venerables señores, que vosotros declaráis que, según vuestra doctrina tradicional, el primer comienzo de las cosas se produjo a través de la corrupción de la mente?’. A lo que ellos me responden: ‘Sí’.

“Entonces les pregunto: ‘En este caso, ¿cómo declaran los venerables señores que se produjo este primer comienzo de todas las cosas a través de la corrupción de la mente?’. Y cuando se les pregunta así, no son capaces de ofrecer una respuesta ni tampoco hacer una contra-pregunta.

“Sin embargo, cuando a mí se me pregunta acerca de este asunto, yo respondo así: ‘Señores, existen algunos devas, llamados «Corrompidos de la Mente», los cuales dedican un excesivo tiempo a considerarse uno al otro con envidia. Por esa razón, su mente se corrompe y, a causa de la mente corrompida, llegan a estar agotados y cansados corporal y mentalmente y, finalmente, caen de aquel mundo y renacen en éste.

“’Entonces, puede suceder que algún ser entre ellos, habiendo caído de aquel estado, habiendo renacido en este mundo pudo haber renunciado a la vida hogareña y escogido el estilo de vida sin hogar. De este modo, a través del correcto esfuerzo, la aplicación, la diligencia y la recta reflexión, alcanzó el grado de concentración que permite recordar la última existencia pasada, pero nada más que esto.

“’De ahí, que este ser pensó: «Aquellos venerables devas que no son corrompidos en su mente, que no dedican un excesivo tiempo a considerarse uno al otro con envidia, estos devas, al no tener una mente corrompida, no se agotan ni se cansan corporal ni mentalmente, por lo cual, no caen de aquel mundo. Estos devas son permanentes, estables, eternos, no sujetos a cambio, son los mismos por toda la eternidad. Pero nosotros, que somos corrompidos de la mente, dedicamos un excesivo tiempo a considerarnos los unos a los otros con envidia, siendo corrompida nuestra mente, llegamos a estar agotados y cansados corporal y mentalmente y, finalmente, caímos de aquel estado, no somos permanentes ni estables y llegamos a este mundo con una duración limitada de vida». Así es cómo llegó a suceder lo que vosotros, venerables señores, declaráis como lo que ha sido creado mediante la corrupción de la mente’.

“Entonces, Bhaggava, me dicen: ‘Hemos escuchado, maestro Gotama, lo que nos has enseñado’. Pero yo conozco, Bhaggava, el primer comienzo de las cosas y conozco no solamente eso, sino mucho más. Y conociéndolo así, no lo pervierto. Y, no habiéndolo pervertido, conozco en mí esta paz mediante cuyo descubrimiento el Tathagata no cae en el error.

[2.20] “Además, Bhaggava, hay otros ascetas y brahmanes que declaran que, según su doctrina tradicional, aquel primer comienzo de las cosas se produjo por casualidad. Y a ellos yo les pregunto: ‘¿Es cierto, venerables señores, que vosotros declaráis que, según vuestra doctrina tradicional, el primer comienzo de las cosas se produjo por casualidad?’. A lo que ellos me responden: ‘Sí’.

“Entonces les pregunto: ‘En este caso, ¿cómo declaran los venerables señores que se produjo este primer comienzo de todas las cosas por casualidad?’. Y cuando se les pregunta así, no son capaces de ofrecer una respuesta ni tampoco hacer una contra-pregunta.

“Sin embargo, cuando a mí se me pregunta acerca de este asunto, yo respondo así: ‘Existen, señores, ciertos devas llamados «No-perceptivos». Tan pronto les llega alguna percepción, estos devas caen de aquel plano de la existencia [y no recuerdan nada]. Entonces, puede suceder que alguno de estos seres que haya caído de aquel plano y apareció en este mundo, pudo haber renunciado a la vida hogareña y escogido el estilo de vida sin hogar. Entonces, a través del correcto esfuerzo, la aplicación, la diligencia y la recta reflexión, alcanzó el grado de concentración que permite recordar la última existencia pasada, pero nada más que esto. Entonces, pensaría lo siguiente: «El yo y el mundo han aparecido casualmente. ¿Por qué? Porque antes, no existía y ahora existo. Habiendo no existido, llegué a existir». Así es cómo llegó a suceder lo que vosotros, venerables señores, declaráis como lo que ha sido creado mediante la casualidad’.

“Entonces, Bhaggava, me dicen: ‘Hemos escuchado, maestro Gotama, lo que nos has enseñado’. Pero yo conozco, Bhaggava, el primer comienzo de las cosas y conozco no solamente eso, sino mucho más. Y conociéndolo así, no lo pervierto. Y, no habiéndolo pervertido, conozco en mí esta paz mediante cuyo descubrimiento el Tathagata no cae en el error.

[2.21] “Y entonces, Bhaggava, yo que enseño estas cosas, soy acusado por ciertos ascetas y brahmanes que —falsa, injustificada y maliciosamente— dicen de mí: ‘El asceta Gotama está equivocado y sus monjes también están equivocados. Él dice: «Cualquiera que haya alcanzado el estado de la liberación conocido como Lo Bello, considera todas las cosas como repulsivas»’. Pero yo, Bhaggava, nunca dije esto. Lo que yo dije es: ‘Cualquiera que haya alcanzado el estado de la liberación conocido como Lo Bello, es consciente que esto es bello’”.

“Pero entonces, Venerable Señor, están todos equivocados los que imputan al Bienaventurado y a sus monjes semejante error. Yo me he deleitado con el Venerable Señor y he pensado que el Bienaventurado es capaz de enseñarme a alcanzar el estado conocido como Lo Bello, y a permanecer en él”.

“Es difícil para ti, Bhaggava, que sostienes diferentes puntos de vista, que tienes diferentes inclinaciones, que estas sujeto a diferentes influencias, que sigues una diferente Disciplina y tienes a un diferente maestro, alcanzar el estado conocido como Lo Bello y permanecer en él. Para eso, Bhaggava, tienes que esforzarte mucho y poner tu confianza en mí”.

“Venerable Señor, por más que sostuve diferentes puntos de vista, que tuve diferentes inclinaciones, que estuve sujeto a diferentes influencias, que seguí una diferente Disciplina y tuve a un diferente maestro —y por eso me será difícil alcanzar el estado conocido como Lo Bello y permanecer en él—, aún así me esforzaré mucho y pondré mi confianza en el Bienaventurado”.

Esto es lo que dijo el Bienaventurado y el asceta errante, Bhaggavagotta, fue complacido y se deleitó en las palabras del Bienaventurado.

 


FUENTES:

Rhys Davids (1899). Mystic Wonders and the Origin of Things. Recuperado de http://www.leighb.com/dn24.htm

Walshe, M. (1995).Patika Sutta: About Patika. The Charlatan en The Long Discourses of the Buddha: A Translation of the DighaNikaya, pp. 371-320.

Mahasamayasuttam en World Tipitaka Edition


Traducción: Anton P. Baron

Edición: Federico Angulo y Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2015-2017.    

 

Miércoles, 20 Diciembre 2017 02:27

Cuatro fuentes de luz para el mundo

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SN 1,26 Pajjota Sutta – Fuentes de luz. He aquí las fuentes de luz en el mundo, de las cuales el Buda es aquella insuperable.

 

 

Lunes, 11 Diciembre 2017 23:05

La buena compañía

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AN 1,71-81 Kalyanamittadivagga - Capítulo sobre la buena compañía. Este capítulo sigue enumerando los factores que hacen surgir y desaparecer las cualidades perjudiciales y beneficiosas, respectivamente.

 

 

bh 16

AN 1,61-70 Virijarambhadivagga - Capítulo sobre el surgimiento de la energía. El Buda menciona una serie de factores que hacen surgir y desaparecer las cualidades perjudiciales y beneficiosas, respectivamente.  

 

 

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