Isidatta

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Lunes, 21 Febrero 2011 13:11

Conocer el Dhamma

Por Ajahn Chah

La ley de anicca afirma que todas las cosas son impermanentes. Si desean que las cosas sean permanentes, sufrirán. Cuando la impermanencia se muestre se decepcionarán. Aquel que ve que las cosas son naturalmente impermanentes estará tranquilo, no tendrá conflictos. Aquel que desea que las cosas sean permanentes tendrá conflictos, llegando, incluso, a perder el sueño por ello. Esto es ser ignorante de anicca, la impermanencia, la enseñanza del Buda.

Si desean conocer el Dhamma [1] ¿dónde deben mirar? Deben mirar dentro del cuerpo y de la mente. No lo encontrarán en los estantes de una biblioteca. Para ver realmente el Dhamma deben mirar dentro de su propio cuerpo y mente. Sólo existen estas dos cosas. La mente no es visible al ojo físico, debe ser observada con el "ojo de la mente". Antes de que el Dhamma pueda ser comprendido deben saber dónde mirar. El Dhamma que está en el cuerpo debe ser observado en el cuerpo. ¿Y con qué miramos el cuerpo? Lo miramos con la mente. No encontrarán el Dhamma mirando en ninguna otra parte, porque tanto la felicidad como el sufrimiento surgen aquí mismo. O ¿han visto surgir la felicidad de los árboles, de los ríos o del tiempo? La felicidad y el sufrimiento son sensaciones que surgen en nuestros propios cuerpos y mentes.

Por eso el Buda nos dice que conozcamos el Dhamma aquí mismo. El Dhamma está aquí mismo, debemos mirar aquí mismo. Un maestro puede decirles que miren el Dhamma en los libros, pero si ustedes piensan que ahí es donde el Dhamma realmente está, nunca lo verán. Habiendo visto libros, deben reflexionar acerca de esas enseñanzas interiormente. Entonces podrán comprender el Dhamma. ¿Dónde existe el verdadero Dhamma? Existe aquí mismo en nuestro cuerpo y nuestra mente. Usen la mente para contemplar el cuerpo. Esta es la esencia de la práctica de la contemplación.

Cuando hacemos esto, la sabiduría surge en nuestras mentes. Cuando hay sabiduría en nuestras mentes, donde quiera que miremos hay Dhamma, vemos anicca, dukkha y anatta en todo momento. Anicca significa transitorio. Dukkha, si nos apegamos a las cosas que son transitorias debemos sufrir, porque no son nosotros ni nuestras (anatta) [2]. Pero no vemos esto, siempre vemos las cosas como si fueran nuestro yo o nos pertenecieran.

Esto significa que no ven la verdad de la convención. Deben entender las convenciones. Por ejemplo, todos los que estamos sentados aquí tenemos nombres. ¿Nuestros nombres nacieron con nosotros o nos los fueron asignados después? ¿Comprenden? Esto es convención. ¿Son útiles las convenciones? Por supuesto que son útiles. Por ejemplo, supongamos que hay cuatro hombres: A, B, C y D. Todos ellos deben tener sus nombres individuales por conveniencia para comunicarse y trabajar juntos. Si queremos hablar con el señor A, llamamos al señor A y viene él, no los otros. Esta es la utilidad de las convenciones. Pero cuando investigamos profundamente el asunto vemos que, realmente, no hay nadie allí. Vemos trascendencia. Sólo hay tierra, agua, viento y fuego: los cuatro elementos. Esto es todo lo que hay en nuestro cuerpo.

Pero no lo vemos de esta manera debido al poder de apego de attavadupadana [3]. Si miráramos claramente veríamos que lo que denominamos persona no es gran cosa. La parte sólida es el elemento tierra, la parte líquida es el elemento agua, la parte que sopla aquí y allá es llamada elemento viento, la parte que proporciona calor es llamada elemento fuego. Cuando tierra, agua, viento y fuego están unidos son denominados ser humano. Cuando analizamos las cosas vemos que sólo hay tierra, agua, viento y fuego. ¿Dónde se encuentra la persona? No la hay.

Es por eso que el Buda enseñó que no hay práctica más elevada que ver que "esto no es mi yo y no me pertenece". Son simples convenciones. Si entendemos todo claramente de esta manera, estaremos en paz. Si comprendemos en el momento presente la verdad de la impermanencia, que las cosas no son nuestro yo ni nuestra pertenencia, cuando estas se desintegren estaremos en paz con ellas, porque, de todos modos, no pertenecen a nadie. Sólo son los elementos tierra, agua, viento y fuego.

Para la gente esto es difícil de ver, pero, aun así, no está más allá de nuestra habilidad. Si podemos verlo encontraremos contento, no tendremos tanta ira, codicia e ilusión. Siempre habrá Dhamma en nuestros corazones. No habrá necesidad de celos ni de rencor, porque todos somos, simplemente, tierra, agua, viento y fuego. No hay nada más que eso. Cuando aceptemos esta verdad veremos la verdad de la enseñanza del Buda.


NOTAS

[1] La enseñanza del Buda, la ley de la naturaleza.

[2] Las tres características de la existencia (ti-lakkhana): anicca, impermanencia; dukkha, insatisfactoriedad, sufrimiento; anatta, no yo, no ego.

[3] Una de las cuatro bases del apego: kamupadana, apego a objetos sensoriales; silabbatupadana, apego a ritos y ceremonias; ditthupadana, apego a puntos de vista; y attavadupadana, apego a la idea del yo.


FUENTE

Fragmento de la charla traducida al inglés como "The Four Noble Truths" ofrecida en el Manjushri Institute en Cumbria, Reino Unido en el año 1977.


Traductor al español: Desconocido

Editó para el Bosque Theravada: Isidatta, 2011

Publicación del Bosque Theravada

Domingo, 20 Febrero 2011 17:21

Dhammapada - El Camino de la Rectitud

Dhammapada, el segundo libro de Khuddhaka Nikaya, es una antología de 423 versos reconocida como una obra maestra de la literatura budista temprana. Desde los primeros tiempos del budismo hasta la actualidad, el Dhammapada es considerada como una de las expresiones más sucintas de las enseñanzas del Buda que se encuentran en el Canon Pali. El Dhammapada se divide en 26 capítulos o vaggas (versión alternativa - versión ilustrada).

Martes, 23 Agosto 2011 18:09

Versos sobre el brahmán

Capítulo 26 (el último) del Dhammapada: Brahmanavagga {18Dh.26} - El brahmán (383 - 423)

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Sentado en contemplación, concentrado,

quien realizó la tarea y se liberó de las contaminaciones,

habiendo alcanzado la meta más alta:

a éste le llamo un verdadero brahmán.

Lunes, 22 Agosto 2011 19:43

Versos sobre el monje

Capítulo 25 del Dhammapada: Bhikkhuvagga {18Dh.25} - El monje (360 - 382)

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Controlando las manos, los pies y

el habla, dotado del más alto control,

deleitándose interiormente en el recogimiento,

contento en la soledad: a ese le llamo monje.

Sábado, 20 Agosto 2011 02:44

Viviendo en armonía

MN 31 {9M4.1,325-331} Culagosinga Sutta – Discurso menor en Gosinga. El Buda encuentra a tres monjes que viven en concordia “armonizando como leche y agua” e investiga a qué se debe esta armoniosa convivencia.

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-Anuruddha, espero que todos ustedes estén bien, espero que estén cómodos y no tengan dificultades para conseguir la limosna de la comida. Espero, Anuruddha, que vivan ustedes en concordia, con aprecio mutuo, sin disputar, como se mezclan la leche y el agua, considerándose con cariño.

-Sin duda, venerable señor, vivimos en concordia, con aprecio mutuo, sin disputar, como se mezclan la leche y el agua, considerándonos con cariño.

-Pero, Anuruddha ¿Cómo viven ustedes así?

-Venerable señor, en cuanto a eso, yo pienso así: Es una ventaja para mi, es una gran ventaja, vivir con tales compañeros en la vida santa.

Jueves, 18 Agosto 2011 17:04

Peligro de tergiversar el Dhamma

MN 22 {9M3.2,234-248} Alagaddupama Sutta – El símil de la serpiente. En un monje, de nombre Arittha, apareció la perniciosa idea, según la cual, la conducta prohibida por el Buda, en realidad, no constituye una obstrucción. El Buda le dirige una reprimenda y, con una serie de memorables símiles, subraya el peligro del mal uso y mala interpretación del Dhamma. El sutta termina con una impresionante disquisición sobre la ausencia del “yo”.

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Existen estos seis puntos de vista. ¿Cuáles seis? He aquí, monjes, está el caso de una persona ordinaria y no instruida que no tiene en consideración a los nobles y tampoco es versada ni disciplinada en su enseñanza. No tiene en consideración a los hombres veraces y tampoco es versada ni disciplinada en su enseñanza. Acerca de las formas asume lo siguiente: ‘Esto es mío, esto soy yo, este es mi yo’. Acerca de las sensaciones asume lo siguiente: ‘Esto es mío, esto soy yo, este es mi yo’. Acerca de las percepciones asume lo siguiente: ‘Esto es mío, esto soy yo, este es mi yo’. Acerca de las formaciones asume lo siguiente: ‘Esto es mío, esto soy yo, este es mi yo’. Acerca de lo visto, oído, sentido, conocido, encontrado, buscado, ponderado mentalmente asume lo siguiente: ‘Esto es mío, esto soy yo, este es mi yo’. Asume este punto de vista: ‘Así como el mundo, es el ser, de manera tal que después de la muerte seré permanente, imperecedero, eterno y no sujeto a cambios. Voy a permanecer por toda la eternidad.’ Con esto también asume que ‘esto es mío, esto soy yo, este es mi yo’.

Martes, 16 Agosto 2011 23:18

Probando la paciencia

MN 21 {9M3.1,222-233} Kakacupama Sutta – El símil del serrucho. Un discurso sobre la necesidad de mantener la paciencia, cuando se recibe el trato desagradable.

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Algunos monjes son extremadamente amables, extremadamente dóciles y extremadamente tranquilos, pero sólo mientras no son tocados por la desagradable forma de hablar. Pero, cuando la desagradable forma de hablar les toca, ahí recién se puede saber si un monje es realmente amable, dócil y tranquilo. Yo no llamo a un monje ‘fácil de exhortar’ porque es fácil de exhortar y se hace fácil de exhortar solamente para conseguir la vestimenta, la comida de las limosnas, el alojamiento y los requisitos medicinales. ¿Por qué así, monjes? Porque aquel monje no es fácil de exhortar ni se hace fácil de exhortar cuando le falta la vestimenta, la comida de las limosnas, el alojamiento o los requisitos medicinales. Pero cuando el monje es fácil de exhortar y se hace fácil de exhortar porque honra, respeta y reverencia el Dhamma, entonces, monjes, yo lo llamo ‘fácil de exhortar’. Por eso, monjes, deberíais ejercitaros de esta manera: ‘Vamos a ser fáciles de exhortar y vamos a hacernos fáciles de exhortar porque honramos, respetamos y reverenciamos el Dhamma’. Así es, cómo deberíais ejercitaros, monjes.

Lunes, 15 Agosto 2011 17:48

Versos sobre la avidez

Capítulo 24 del Dhammapada: Tanhavagga {18Dh.24} - Avidez (334 - 359)

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{334} Como la hiedra rastrera, crece la avidez
en alguien que vive desatento.
Esta persona brinca de una vida a otra,
como el mono en el bosque buscando la fruta.

{335} Cualquier infeliz en este mundo
que se encuentra apegado a las raíces de la avidez,
ve crecer a sus penas
como la hierba mojada crece después de la lluvia.

{336} Pero cualquiera en este mundo
que conquista la avidez tan difícil de ser desarraigada,
ve caer a sus penas
como las gotas del agua que se deslizan de las hojas del loto.
Domingo, 14 Agosto 2011 21:28

Versos sobre el elefante

Capítulo 23 del Dhammapada: Nagavagga {18Dh.23} - El elefante (320 - 333)

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Cuando el elefante Dhanapalaka está encadenado,

no come ni un sólo bocado y es incontrolable:

se comporta como si estuviera en celo,

recordando con nostalgia su vida en el bosque.

Sábado, 13 Agosto 2011 21:20

Día del Uposatha de 14 de agosto de 2011

Los días de Uposatha están destinados a renovar la dedicación de la práctica del Dhamma y están siendo observados tanto por los monjes y monjas como por los seguidores laicos en los monasterios budistas alrededor del mundo.

Para los seguidores de la vida monástica, los días de Uposatha frecuentemente significan la intensificación de sus prácticas de reflexión y meditación y recitación las reglas monásticas de Patimokkha.

Las personas laicas, por otro lado, observan en estos días los Ocho Preceptos como soporte de su práctica de meditación y una forma para la revitalización de su compromiso con la práctica del Dhamma. Es una oportunidad para asumir un paso mayor en el esfuerzo hacia la meditación y, junto con los millones de practicantes del mundo entero, convertirse en un soporte invisible para todos los budistas alrededor del mundo.

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