Viernes, 14 Enero 2011 14:11

Desarrollando la unidireccionalidad de la mente (Samadhi)

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"Sobre la meditación", es una compilación de extractos de las pláticas de Ajahn Chah, cuya témática se centra en las instrucciones sobre la práctica de la meditación.

Por Ahajn Chah

Cuando estéis desarrollando samadhi [1], fijad vuestra atención en la respiración e imaginad que estáis sentados solos sin nadie a vuestro alrededor para molestaros. Desarrollad esta percepción en la mente, manteniéndola hasta que la mente deje ir completamente el mundo exterior y todo lo que quede sea simplemente la consciencia de la respiración entrando y saliendo. La mente debe dejar el mundo exterior a un lado. No os permitáis empezar a pensar en esta persona que está sentada por aquí, o en aquella persona que está sentada por allí. No deis espacio a ningún pensamiento que dé origen a confusión o agitación en la mente: es mejor tirarlos y terminar con ellos. No hay nadie más aquí, os estáis sentando solos. Desarrollad esta percepción hasta que todos los demás recuerdos, percepciones y pensamientos referentes a otra gente y otras cosas decaigan, y no dudéis u os preguntéis más por las otras personas o cosas alrededor de vosotros. Entonces podéis fijar vuestra atención solamente en las inspiraciones y espiraciones. Respirad normalmente. Permitid que las inspiraciones y las espiraciones continúen naturalmente, sin forzarlas a ser más cortas o más largas, más fuertes o más débiles de lo normal. Permitid a la respiración continuar en un estado de normalidad y equilibrio, y entonces observadla entrando y saliendo del cuerpo.

Cuando la mente ha dejado ir los objetos mentales externos, ya no os molestará el ruido del tráfico u otros sonidos. No os sentiréis irritados por nada exterior. Sean formas, sonidos o lo que sean, no serán una fuente de molestia, porque la mente no les estará prestando atención: estará centrada en la respiración.

Si la mente se agita por distintas cosas y no podéis concentraros, probad a realizar una inspiración especialmente profunda hasta que los pulmones estén llenos y luego liberad todo el aire hasta que no quede nada dentro. Haced esto varias veces, y luego restableced la consciencia y seguid desarrollando la concentración. Habiendo restablecido la atención, es normal que la mente permanezca en calma durante un tiempo, y luego cambie y se vuelva agitada de nuevo. Cuando esto ocurra, afianzad la mente, tomad otra inspiración profunda y luego expulsad todo el aire de vuestros pulmones. Llenad los pulmones al máximo de nuevo por un momento y luego restableced la atención en la respiración. Fijad la atención en las inspiraciones y en las espiraciones, y seguid manteniendo la consciencia de esta manera.

La práctica tiende a ser de esta manera, así que os llevará muchas sentadas y mucho esfuerzo hasta que os volváis hábiles. Una vez que lo seáis, la mente dejará ir el mundo exterior y permanecerá tranquila. Los objetos mentales del exterior serán incapaces de penetrar en el interior y perturbar a la mente. Cuando sean incapaces de penetrar, veréis la mente. Veréis la mente como un objeto de consciencia, la respiración como otro y los objetos mentales como otro. Estarán presentes dentro del campo de la consciencia, centrada en la punta de vuestra nariz. Una vez que la atención esté firmemente establecida en las inspiraciones y espiraciones, podéis seguir practicando con tranquilidad. A medida que la mente se calma, la respiración, que era originalmente burda, correspondientemente se vuelve más ligera y refinada. El objeto de la mente también se vuelve más sutil y refinado. El cuerpo se siente más ligero y la mente misma se siente progresivamente más ligera y descargada. La mente deja ir los objetos mentales externos y vosotros seguís observando internamente.

De aquí en adelante vuestra consciencia se apartará del mundo externo y se dirigirá hacia dentro, para centrarse en la mente. Cuando la mente se haya reunido y concentrado, mantened la consciencia en el punto donde la mente se enfoque. Al respirar, veréis la respiración claramente mientras entra y sale, la atención será aguda y la consciencia de los objetos mentales y la actividad mental será más clara.

En este punto veréis las características de la conducta virtuosa, la meditación y la sabiduría y la manera en que se fusionan. Esto se conoce como la unificación de los factores del Camino [2]. Cuando ocurra esta unificación, vuestra mente será libre de todas las formas de agitación y confusión. Se volverá unidireccional, y esto es lo que se conoce como samadhi. Cuando ponéis vuestra atención en un solo lugar, en este caso la respiración, ganáis claridad y consciencia debido a la ininterrumpida presencia de la atención. A medida que seguís viendo la respiración claramente, la atención se hará más fuerte y la mente será más sensible de muchas maneras distintas. Veréis la mente en el centro de ese lugar (la respiración), unidireccional con la consciencia enfocada hacia dentro, en vez de hacia fuera. El mundo externo gradualmente desaparece de vuestra consciencia y la mente dejará de ir al exterior a hacer cualquier cosa. Es como si hubieseis entrado en vuestra casa, donde todas vuestras facultades sensoriales se han juntado para formar una unidad compacta. Estáis a gusto y la mente es libre de todos los objetos externos. La consciencia permanece con la respiración y, con el tiempo, penetrará más y más adentro, volviéndose progresivamente más refinada. Al final, la consciencia de la respiración se vuelve tan refinada que la sensación de respirar parece desaparecer. Podríais decir que o bien la sensación de la respiración ha desaparecido, o bien la misma respiración ha desaparecido. Entonces aparece un nuevo tipo de consciencia: la consciencia de que la respiración ha desaparecido. En otras palabras, la consciencia de la respiración se refina tanto que es difícil definirla.

Así que podría ser que estéis sentados ahí y que no haya respiración. En realidad, la respiración sigue ahí, pero se ha vuelto tan refinada que parece haber desaparecido. ¿Por qué? Porque la mente está en su estado más refinado, con un tipo especial de consciencia. Todo lo que queda es la consciencia. Incluso cuando la respiración ha desaparecido, la mente sigue concentrada con el conocimiento de que la respiración no está ahí. Para seguir, ¿qué deberíais tomar como objeto de meditación? Tomad esta misma consciencia como objeto de meditación; en otras palabras, la consciencia de que no hay respiración, y mantenedla. Podríais decir que un tipo especial de conocimiento se ha establecido en la mente.

En este punto, a algunas personas podrían surgirles dudas, porque es aquí donde una visión o imagen mental (nimitta) puede aparecer. Éstas pueden ser de muchos tipos, incluyendo tanto formas como sonidos. Es aquí donde todo tipo de cosas inesperadas pueden aparecer en el transcurso de la práctica. Si aparecen imágenes mentales (algunas personas las ven, otras no) debéis comprenderlas de acuerdo a la verdad. No dudéis u os permitáis alarmaros.

En esta etapa, deberíais hacer a la mente inquebrantable en su concentración y estar especialmente atentos. Algunas personas se asustan cuando se dan cuenta de que la respiración ha desaparecido, porque están acostumbrados a tener la respiración ahí. Cuando parece que la respiración se ha ido, os podría entrar pánico o miedo de morir. Aquí debéis establecer la comprensión de que es simplemente la naturaleza de la práctica progresar de esta manera. ¿Qué observáis como objeto de meditación ahora? Observad esta sensación de que no hay respiración y mantenedla como el objeto de consciencia mientras seguís meditando. El Buda describió esto como la más firme e inquebrantable forma de samadhi. Solo hay un objeto de meditación, firme y fijo. Cuando vuestra práctica de samadhi alcance este punto, habrá muchos cambios y transformaciones inusuales y refinadas produciéndose en la mente, de los que podéis ser conscientes. La sensación del cuerpo se sentirá extremadamente suave, o podría incluso desaparecer del todo. Podríais sentir como si estuvierais en medio del aire, completamente ingrávidos. Podría ser como si estuvierais en mitad del espacio, y dondequiera que dirigieseis vuestras facultades sensoriales, no registrarían nada en absoluto. Aunque sepáis que el cuerpo sigue sentado aquí, experimentáis una completa vacuidad. Esta sensación de vacuidad puede ser muy extraña.

A medida que seguís practicando, comprended que no hay nada de qué preocuparse. Estableced esta sensación de estar relajado y despreocupado, seguramente en la mente. Una vez que la mente está concentrada y en una dirección, ningún objeto mental será capaz de penetrarla o alterarla, y seréis capaces de sentaros así tanto como queráis. Seréis capaces de mantener la concentración sin ninguna sensación de dolor o incomodidad.

Habiendo desarrollado samadhi hasta este nivel, seréis capaces de entrar y salir de él a voluntad. Cuando salgáis, será a vuestro ritmo y conveniencia. Os retiráis a vuestro tiempo, en vez de porque os sintáis perezosos, poco energéticos o cansados. Os retiráis del samadhi porque es el tiempo apropiado para retirarse, y salís de él a voluntad.

Esto es samadhi: estáis relajados y cómodos. Entráis y salís sin problemas. La mente y el corazón están cómodos. Si genuinamente tenéis un samadhi como este, significa que la meditación sentada y entrar en samadhi durante sólo treinta minutos o una hora os permitirá permanecer tranquilos y pacíficos durante muchos días. Experimentar los efectos de un samadhi como este durante varios días tiene un efecto purificador en la mente: todo lo que experimentéis se convertirá en un objeto de meditación. Aquí es donde la práctica empieza de verdad. Es el fruto que surge cuando samadhi madura.

El samadhi realiza una función, la de calmar la mente, mientras la moralidad y la sabiduría realizan otras. Estas características en las que os estáis centrando y que queréis desarrollar en la práctica están relacionadas, formando un círculo. Esta es la forma en la que se manifiestan en la mente. La moralidad, el samadhi y la sabiduría surgen y maduran del mismo lugar. Cuando la mente está en calma, se volverá progresivamente más comedida y serena debido a la presencia de la sabiduría y al poder del samadhi. A medida que la mente se vuelve más serena y refinada, esto da pie a una energía que actúa para purificar nuestra moralidad. La mayor pureza de nuestra moralidad facilita el desarrollo de un samadhi más fuerte y refinado, que a su vez favorece la madurez de la sabiduría. Se ayudan la una a la otra de esta manera. Cada aspecto de la práctica actúa como un factor de soporte para los otros: al final, los tres términos se vuelven sinónimos. A medida que estos tres factores siguen madurando juntos, forman un círculo completo, finalmente dando raíz al camino (magga). Magga es una síntesis de estas tres funciones de la práctica funcionando suavemente y consistentemente juntas. Al practicar, tenéis que mantener esta energía. Es la energía que dará pie a vipassana (visión clara) o sabiduría. Habiendo alcanzado esta etapa (donde la sabiduría está funcionando en la mente, independientemente de si la mente está en paz o no), la sabiduría proporcionará una energía consistente e independiente en la práctica. Veréis que cuando la mente no está en paz, no deberíais aferraros a eso, y que incluso cuando está en paz, no deberíais aferraros a eso tampoco. Habiendo dejado ir la carga de estas preocupaciones, el corazón se sentirá mucho más ligero en consecuencia. Ya experimentéis objetos mentales placenteros o no placenteros, permaneceréis tranquilos. La mente permanecerá en paz de esta manera.

Otra cosa importante es ver que cuando paráis de practicar meditación formal, si no hay sabiduría funcionando en la mente, dejaréis la práctica totalmente sin mayor contemplación, desarrollo de consciencia o pensamiento sobre el trabajo que todavía queda por hacer. De hecho, cuando os retiráis de samadhi, sabéis claramente en vuestras mentes que os habéis retirado. Habiéndoos retirado, continuad comportándoos de manera normal. Mantened la atención y la consciencia todo el tiempo. No se trata sólo de practicar meditación sentada: samadhi significa la mente que es firme e inquebrantable. Mientras seguís con vuestras vidas diarias, afianzad la mente y mantened esta sensación de firmeza como el objeto de la mente todo el tiempo. Debéis practicar la  atención y la clara comprensión continuamente. Después de levantaros de la práctica formal sentada e ir a hacer otras cosas (caminar, montaros en coches y así), cuandoquiera vuestros ojos vean una forma o vuestros oídos escuchen un sonido, mantened la consciencia. Al experimentar objetos mentales que dan lugar a gustos o rechazos, intentad mantener consistentemente la consciencia del hecho de que esos estados mentales son impermanentes e inciertos. De esta manera la mente permanecerá en calma y en un estado de "normalidad".

Siempre que la mente esté en calma, usadla para contemplar los objetos mentales. Contemplad la totalidad de vuestra forma física, el cuerpo. Podéis hacer esto en cualquier momento y en cualquier postura: ya sea practicando meditación formal, relejándoos en casa, en el trabajo, o en cualquier situación que os encontréis. Mantened la meditación y le reflexión todo el rato. Simplemente dar un paseo y ver hojas muertas en el suelo bajo un árbol puede proporcionar una oportunidad para contemplar la impermanencia. Nosotros y las hojas somos lo mismo: cuando envejecemos, nos marchitamos y morimos. El resto de personas son iguales. Esto es levantar la mente al nivel de vipassana, contemplando la verdad de cómo son las cosas, todo el tiempo. Ya sea caminando, de pie, sentados o tumbados, la atención se mantiene uniforme y consistentemente. Esto es practicar meditación correctamente: tenéis que seguir la mente de cerca, controlándola todo el tiempo.

Ahora son las siete de la tarde, y hemos estado practicando meditación sentada juntos durante una hora, estableciendo la mente en el aquí y el ahora, y ahora hemos parado. Podría ser que vuestra mente haya dejado de practicar completamente y no siga contemplando. Esa no es la manera correcta de hacerlo. Cuando paramos, todo lo que debería parar es el aspecto formal de la meditación sentada en un grupo. Deberíais seguir practicando y desarrollando la consciencia consistentemente, sin aflojar.

A menudo he enseñado que si no practicas consistentemente, es como gotas de agua. Es como gotas individuales de agua, porque la práctica no es un flujo continuo e ininterrumpido. La atención no se mantiene uniformemente. El punto importante es que la mente haga la práctica y nada más. El cuerpo no la hace. La mente hace el trabajo, la mente hace la práctica. Si comprendéis esto claramente, veréis que no tenéis que estar necesariamente practicando meditación sentada para que vuestra mente conozca samadhi. La mente es la que hace la práctica. Tenéis que experimentar y comprender esto por vosotros mismos, en vuestras mentes.

Una vez que veis esto por vosotros mismos, estaréis desarrollando consciencia en la mente todo el tiempo, en todas las posturas. Si estáis manteniendo la atención como un flujo uniforme e ininterrumpido, es como si las gotas de agua se uniesen para formar un flujo suave y continuo es agua corriente. La atención está presente de momento a momento y en consecuencia habrá consciencia de los objetos mentales todo el tiempo. Si la mente está contenida y serena con atención ininterrumpida, cada vez que estados mentales saludables y no saludables aparezcan, lo sabréis. Conoceréis la mente que está en calma y la mente que está confusa y agitada. Dondequiera que vayáis, estaréis practicando de esta manera. Si entrenáis a la mente de esta manera, vuestra meditación madurará rápida y exitosamente.

Por favor, no me malinterpretéis. En estos días es frecuente que la gente vaya a cursos de vipassana durante tres o siete días, donde no tienen que hablar ni hacer nada excepto meditar. Quizás habéis ido a un retiro de meditación en silencio durante una semana o dos, y habéis vuelto a vuestras vidas después. Podríais haber pensado que habéis "hecho vipassana" y, sintiendo que sabéis de qué trata todo, haber seguido yendo a fiestas, discotecas y satisfaciendo distintas formas de placer sensual. Cuando lo hacéis así, ¿qué pasa? Al final, no quedará ninguno de los frutos del vipassana. Si vais y hacéis todo tipo de cosas poco hábiles, que alteran y afectan a la mente, desperdiciándolo todo, y después  el año siguiente volvéis de nuevo y hacéis otro retiro de siete días o durante unas semanas y salís y seguís con las fiestas, discotecas y bebidas, eso no es verdadera práctica. No es la práctica del Dhamma ni el camino del progreso.

Tenéis que hacer esfuerzos para renunciar. Debéis contemplar hasta que veáis los efectos nocivos que provoca este comportamiento. Ved el daño en beber y salir de fiesta. Reflexionar y ver el daño inherente en todos los tipos de comportamiento poco saludable que os permitís, hasta que se vuelva totalmente patente. Eso os proporcionará el ímpetu para dar un paso atrás y cambiar vuestras costumbres. Entonces encontraréis algo de paz real. Para experimentar la paz mental tenéis que ver claramente las desventajas y el peligro de esas formas de comportamiento. Esto es practicar de forma correcta. Si hacéis un retiro en silencio durante siete días, donde no tenéis que hablar o involucraros con nadie, y luego os ponéis a charlar, a cotillear y a dejaros llevar por otros siete meses, ¿cómo vais a ganar ningún beneficio real o duradero de esos siete días de práctica?

Os recomiendo a todos los laicos que estáis aquí, que estáis practicando para desarrollar consciencia y sabiduría, que comprendáis este punto. Intentad practicar consistentemente. Ved las desventajas de practicar insinceramente e inconsistentemente, e intentar mantener un esfuerzo más dedicado y continuo en la práctica. Llevadlo realmente hasta este extremo. Entonces podrías ser una posibilidad realista que consiguieseis acabar con las impurezas de la mente. Pero ese estilo de no hablar y no divertirse durante siete días, seguidos de seis meses de completa indulgencia sensual, sin ninguna atención o moderación, solo os llevará a despilfarrar cualquier beneficio conseguido con la meditación: no quedará nada. Es como si fueseis a trabajar un día y ganaseis doscientos baht, pero después salieseis y os gastaseis trescientos baht en comida y otras cosas el mismo día: ¿cómo ibais a ahorrar dinero? Se habría acabado todo. Lo mismo pasa con la meditación.


NOTAS:

[1] Una de las maneras de practicar meditación, utilizando fuerte concentración en un objeto de atención, focalizando en la tranquilidad y la unidireccionalidad [N.T.] de la mente, llevando a los jhanas, estados meditativos de profunda paz interior, a menudo llamadas absorciones.

[2] Se refiere al Óctuple Noble Sendero, o el Camino Medio, que el Buda enseñó como medio para la liberación. Sus ocho factores son: entendimiento correcto, intención correcta, habla correcta, acción correcta, modo de vida correcto, esfuerzo correcto, atención correcta y concentración correcta.

N. del T.: Se refiere a un estado meditativo en el que la mente atiende a una sola cosa, normalmente el objeto de meditación. Este objeto abarca entonces toda la consciencia. El pali es ekaggata, y se suele traducir al inglés como "one-pointedness".


Traducido del inglés por Pablo Catalán Fernández para Bosque Theravada © 2011

Visto 2457 veces Modificado por última vez en Domingo, 23 Enero 2011 04:57