Jueves, 26 Febrero 2009 08:46

Parte II: Los Siete Conjuntos

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C. Los Cuatro Correctos Esfuerzos


Pasajes del Canon Pali {49-62}

{49} “Monjes, he aquí que existen estos cuatro correctos esfuerzos. ¿Cuáles cuatro? Este es el caso, monjes, del monje que genera el deseo de que no surjan los malos y perjudiciales estados mentales que aún no han surgido. Él genera el deseo de abandonar los malos y perjudiciales estados mentales que ya han surgido. Él genera el deseo de que surjan los saludables estados mentales que aún no han surgido. Él genera el deseo de que permanezcan los saludables estados mentales que ya han surgido, que los mismos no decaigan sino que incrementen, se expandan, lleguen a su máximo desarrollo y cumplimiento. Él hace este esfuerzo, pone en él su energía y a él aplica su mente y su fortaleza.

“Monjes, al igual que el río Ganges se dirige, se orienta y se inclina hacia el este, así también el monje que desarrolla y cultiva los cuatro correctos esfuerzos, se dirige, se orienta y se inclina hacia el Nibbana."

SN 49,1

 

{50} “Monjes. He aquí que existen estos cuatro esfuerzos. ¿Cuáles cuatro? El esfuerzo de restringir, el esfuerzo de abandonar, el esfuerzo de hacer surgir y el esfuerzo de cuidar.

“¿Y en qué consiste, monjes, el esfuerzo de restringir? Este es el caso del monje que viendo un objeto con el ojo, no se apega a él, ni en su aspecto general ni en alguno de sus detalles. Si él permaneciera con la facultad del ojo irrestricta, entonces los malos y perjudiciales estados mentales, como la avaricia o la aversión, lo hubiesen asaltado. Pero, como él permanece restringiendo la facultad del ojo, alcanza el control sobre ella. Escuchando el sonido con el oído… Oliendo el olor con la nariz… saboreando el sabor con la lengua… sintiendo la sensación táctil con el cuerpo… conociendo la construcción mental con la mente, no se apega a ella, ni en su aspecto general ni en alguno de sus detalles. Si él permaneciera con la facultad de la mente irrestricta, entonces los malos y perjudiciales estados mentales, como la avaricia o la aversión, lo hubiesen asaltado. Pero, como él permanece restringiendo la facultad de la mente, alcanza el control sobre ella. Esto es, monjes, lo que se llama ‘el esfuerzo de restringir’.

“¿Y en qué consiste, monjes, el esfuerzo de abandonar? Este es el caso del monje que no admite los pensamientos sensuales, sino que los abandona, los expulsa, los lleva a su fin y no permite que reaparezcan. Él tampoco admite los pensamientos maliciosos… tampoco admite los pensamientos crueles… no admite al malo y perjudicial estado mental alguno que surja en él, sino que lo abandona, lo expulsa, lo lleva a su fin y no permite que reaparezca. Esto es, monjes, lo que se llama ‘el esfuerzo de abandonar’.

“¿Y en qué consiste, monjes, el esfuerzo de hacer surgir? Este es el caso del monje que desarrolla la atención consciente como factor de Iluminación, resultado de la reclusión, desapasionamiento, el cese y el abandono. Él desarrolla la investigación de las cualidades como factor de Iluminación… la energía como factor de Iluminación… el arrobamiento como factor de Iluminación… la tranquilidad como factor de Iluminación… la concentración como factor de Iluminación… la ecuanimidad como factor de Iluminación, resultado de la reclusión, desapasionamiento, el cese y el abandono. Esto es, monjes, lo que se llama ‘el esfuerzo de hacer surgir’.

“¿Y en qué consiste, monjes, el esfuerzo de cuidar? Este es el caso del monje que mantiene el favorable objeto de concentración: la contemplación del esqueleto, la contemplación del cuerpo carcomido, la contemplación del cuerpo lívido, la contemplación del cuerpo descompuesto, la percepción del cuerpo inflado. Esto es, monjes, lo que se llama ‘el esfuerzo de cuidar’.

“Éstos son, monjes, los cuatro esfuerzos”.

Restringiendo y abandonando,

Haciendo surgir y cuidando:

Éstos son los cuatro esfuerzos

Enseñados por el Pariente del Sol.

El monje que se aplica

Ardientemente a ellos

Alcanza el fin

Del sufrimiento.

AN 4,14

 

{51} “Monjes, yo afirmo que la destrucción de las impurezas es para alguien que conoce y ve, no para alguien que no conoce ni tampoco ve. ¿Qué conoce y qué ve? La atención apropiada y la atención no apropiada. Cuando uno atiende inapropiadamente, entonces las impurezas que aún no surgieron, surgen y las que ya surgieron, se acrecientan. Pero cuando uno atiende apropiadamente, entonces las impurezas que aún no surgieron, no surgen y las que ya surgieron, son abandonadas. Monjes, existen impurezas que deben ser abandonadas a través de la observación, existen impurezas que deben ser abandonadas a través de la restricción, existen impurezas que deben ser abandonadas a través del uso, existen impurezas que deben ser abandonadas a través del endurecimiento, existen impurezas que deben ser abandonadas a través de la evitación, existen impurezas que deben ser abandonadas a través de la eliminación, existen impurezas que deben ser eliminados a través del desarrollo.

“¿Y cómo, monjes, deberían ser abandonadas las impurezas a través de la observación? He aquí, monjes, el individuo común y corriente, no instruido que no tiene en consideración a los nobles, no es versado ni disciplinado en su Dhamma. No tiene en consideración a los íntegros, no es versado ni disciplinado en su Dhamma. No entiende qué cosas corresponde atender y qué cosas no corresponde atender. Siendo así, él atiende las cosas que no corresponde atender y no atiende aquéllas que corresponde atender. ¿Y cuáles son estas cosas que no corresponde atender y que, sin embargo, él atiende? Éstas son todas aquellas cosas que, cuando él las atiende, las impurezas del deseo sensual que aún no han surgido, surgen y las que ya han surgido, se incrementan; las impurezas del deseo por la existencia que aún no han surgido, surgen y las que ya han surgido, se incrementan; las impurezas de la ignorancia que aún no han surgido, surgen y las que ya han surgido, se incrementan. Éstas son las cosas que no corresponde atender y que, sin embargo, él atiende. ¿Y cuáles son estas cosas que corresponde atender y que, sin embargo, él no atiende? Éstas son todas aquellas cosas que, cuando él las atiende, las impurezas del deseo sensual que aún no han surgido, no surgen y las que ya han surgido, son abandonadas; las impurezas del deseo por la existencia que aún no han surgido, no surgen y las que ya han surgido, son abandonadas; las impurezas de la ignorancia que aún no han surgido, no surgen y las que ya han surgido, son abandonadas. Éstas son las cosas que corresponde atender y que, sin embargo, él no atiende. Atendiendo las cosas que no corresponde atender y no atendiendo aquéllas que corresponde atender, ocurren ambas cosas: las impurezas que aún no han surgido, surgen y las que ya han surgido, se incrementan. Y ésta es la manera de atender inapropiadamente: ‘¿Existía yo en el pasado? ¿No existía yo en el pasado? ¿Qué era yo en el pasado? ¿Cómo era yo en el pasado?  Habiendo sido esto, cuánto era yo en el pasado? ¿Existiré yo en el futuro? ¿No existiré yo en el futuro? ¿Qué seré yo en el futuro? ¿Cómo seré yo en el futuro?  Habiendo llegado a ser, cuánto seré yo en el futuro?’ O, él es internamente perplejo en relación al presente, pensando: ¿Existo? ¿No existo? ¿Quién soy yo? ¿Cómo soy? ¿De dónde viene este ser? ¿Hacia dónde va?’ Y mientras él atiende inapropiadamente de esta manera, uno de los seis siguientes puntos de vista surge en él: El punto de vista, según el cual ‘Yo tengo el ser’ surge en él como algo establecido y verdadero. El punto de vista, según el cual ‘Yo no tengo el ser’ surge en él como algo establecido y verdadero. El punto de vista, según el cual ‘Yo percibo el ser con el ser’ surge en él como algo establecido y verdadero. El punto de vista, según el cual ‘Yo percibo el no-ser con el ser’ surge en él como algo establecido y verdadero. El punto de vista, según el cual ‘Yo percibo el ser con el no-ser’ surge en él como algo establecido y verdadero. El punto de vista, según el cual ‘Yo percibo el no-ser con el no-ser’ surge en él como algo establecido y verdadero. O también, él sostiene el siguiente punto de vista: ‘Es precisamente este mi ser que habla, siente y experimenta aquí y allá el resultado de las buenas y malas acciones; y este mi ser es permanente, perpetuo, eterno, no sujeto a cambios, que va permanecer para siempre’. Este especulativo punto de vista se llama ‘el matorral del punto de vista’, ‘el desierto del punto de vista’, ‘la contorsión del punto de vista’, ‘la vacilación del punto de vista’, ‘el encadenamiento del punto de vista’. Encadenado por los grillos de su punto de vista, el individuo común y corriente y no instruido, no se libera del nacimiento, de la vejez ni de la muerte, del dolor, lamentación, pena, tristeza y desesperanza; no se libera del sufrimiento, afirmo yo.

“Monjes, el bien instruido noble discípulo tiene en consideración a los nobles, es versado y disciplinado en su Dhamma. Tiene en consideración a los íntegros, es versado y disciplinado en su Dhamma. Entiende qué cosas corresponde atender y qué cosas no corresponde atender. Siendo así, él atiende las cosas que corresponde atender y no atiende aquéllas que no corresponde atender. ¿Y cuáles son estas cosas que no corresponde atender, a las cuales él no atiende? Éstas son todas aquellas cosas que, cuando él las atiende, las impurezas del deseo sensual que aún no han surgido, surgen [sigue igual como en el verso 6… ] las impurezas de la ignorancia incrementan. Éstas son las cosas que no corresponde atender y que, sin embargo, él atiende. ¿Y cuáles son estas cosas que corresponde atender y que él atiende? Éstas son todas aquellas cosas que, cuando él las atiende, las impurezas del deseo sensual que aún no han surgido, no surgen [sigue igual como en el verso 6… ] y las impurezas de la ignorancia son abandonadas. Éstas son las cosas que corresponde atender y que él atiende. No atendiendo las cosas que no corresponde atender y atendiendo aquéllas que corresponde atender, ocurren ambas cosas: las impurezas que aún no han surgido, no surgen y las que ya han surgido, son abandonadas. Él atiende apropiadamente: ‘Este es el sufrimiento’. Él atiende apropiadamente: ‘Este es el origen sufrimiento’. Él atiende apropiadamente: ‘Este es el cese del sufrimiento’. Él atiende apropiadamente: ‘Este es el camino que lleva al fin del sufrimiento’. Y mientras él atiende apropiadamente de esta manera, estas tres cadenas son abandonadas: el punto de visto de la identidad personal, la duda y la adherencia a los rituales y ceremonias. De esta manera, monjes, deberían ser abandonadas las impurezas a través de la observación.

“¿Y cómo, monjes, deberían ser abandonadas las impurezas a través de la restricción? He aquí, monjes, el monje, reflexionando sabiamente, permanece con la facultad del ojo restringida. Mientras que las impurezas, la irritación y la calentura pueden surgir en alguien cuya facultad del ojo no está restringida, estas impurezas, la irritación y la calentura no surgen en alguien que permanece con la facultad del ojo restringida. Reflexionando sabiamente, él permanece con la facultad del oído restringida… con la facultad de la nariz restringida… Reflexionando sabiamente, él permanece con la facultad de la lengua restringida… con la facultad del cuerpo restringida… con la facultad de la mente restringida. Mientras que las impurezas, la irritación y la calentura pueden surgir en alguien cuya facultad de la mente no está restringida, estas impurezas, la irritación y la calentura no surgen en alguien que permanece con la facultad de la mente restringida. De esta manera, monjes, deberían ser abandonadas las impurezas a través de la restricción.

“¿Y cómo, monjes, deberían ser abandonadas las impurezas a través del uso? He aquí, monjes, el monje, reflexionando sabiamente, usa la vestimenta exclusivamente para protegerse del frío, para protegerse del calor, para protegerse del contacto con las moscas y los mosquitos, protegerse del viento, el sol y los reptiles; también, para cubrir sus partes íntimas.

“Reflexionando sabiamente, él no usa los alimentos obtenidos de la limosna para entretenerse, ni para embriagarse, ni para empacharse ni embellecerse, sino exclusivamente para sobrevivir y continuar con su cuerpo, poniendo fin a la sensación de disconformidad y poder, de esta manera, realizar la vida santa pensando así: ‘Voy a poner fin a esta vieja sensación de disconformidad [por el hambre] sin que una nueva sensación de esta clase aparezca; así, voy a morar saludable e intachable y tendré una vida confortable’.

“Reflexionando sabiamente, él usa su alojamiento exclusivamente para protegerse del frío, para protegerse del calor, para protegerse del contacto con las moscas y los mosquitos, protegerse del viento, el sol y los reptiles; también, para protegerse de las inclemencias del tiempo y disfrutar de la reclusión.

“Reflexionando sabiamente, él usa las medicinas exclusivamente para curarse de la enfermedad y protegerse de las sensaciones desagradables y alcanzar los beneficios de una buena salud.

“Mientras que las impurezas, la irritación y la calentura pueden surgir en alguien que no usa las medicinas de esta forma, estas impurezas, la irritación y la calentura no surgen en alguien que las usa así. De esta manera, monjes, deberían ser abandonadas las impurezas a través del uso.

“¿Y cómo, monjes, deberían ser abandonadas las impurezas a través del endurecimiento? He aquí, monjes, el monje, reflexionando sabiamente, soporta el frío y el calor, el hambre y la sed, el contacto con las moscas y los mosquitos, el viento, el sol y los reptiles; se endurece a las malas lenguas, a las palabras inoportunas y a las sensaciones corporales que surgen acompañadas por el dolor, el severo tormento, las heridas penetrantes, el desagrado, la aflicción y el peligro de muerte. Mientras que las impurezas, la irritación y la calentura pueden surgir en alguien que no se endurece a semejantes cosas, estas impurezas, la irritación y la calentura no surgen en alguien que se endurece a ellas. De esta manera, monjes, deberían ser abandonadas las impurezas a través del endurecimiento.

“¿Y cómo, monjes, deberían ser abandonadas las impurezas a través del evitación? He aquí, monjes, el monje, reflexionando sabiamente, evita al elefante salvaje, al caballo salvaje, al perro salvaje, a la serpiente, al tocón, a la parcela de zarzamora, al abismo, al precipicio, al pozo ciego y a la alcantarilla. Reflexionando sabiamente, él evita sentarse en los asientos inapropiados, visitar a los lugares inapropiados y asociarse con las malas compañías, que podrían resultar sospechosas de mala conducta para sus amigos en la vida santa. Mientras que las impurezas, la irritación y la calentura pueden surgir en alguien que no evita semejantes cosas, estas impurezas, la irritación y la calentura no surgen en alguien que las evita. De esta manera, monjes, deberían ser abandonadas las impurezas a través de la evitación.

“¿Y cómo, monjes, deberían ser abandonadas las impurezas a través del eliminación? He aquí, monjes, el monje, reflexionando sabiamente, no tolera que surjan en él pensamientos de sensualidad, los abandona, los destruye, los disipa y los aniquila. Él no tolera que surjan en él pensamientos de maldad…  no tolera que surjan en él pensamientos de crueldad… no tolera que surjan en él los estados mentales perjudiciales, los abandona, los destruye, los disipa y los aniquila. Mientras que las impurezas, la irritación y la calentura pueden surgir en alguien que no elimina semejantes cosas, estas impurezas, la irritación y la calentura no surgen en alguien que las elimina. De esta manera, monjes, deberían ser abandonadas las impurezas a través de la eliminación.

“¿Y cómo, monjes, deberían ser abandonadas las impurezas a través del desarrollo? He aquí, monjes, el monje, reflexionando sabiamente, desarrolla la atención conciente como factor de iluminación que surge de la reclusión, el desapasionamiento y el cese, y que es fruto del renunciamiento. Él desarrolla el análisis de los estados [mentales] como factor de iluminación… la energía como factor de iluminación… el arrobamiento como factor de iluminación… la tranquilidad como factor de iluminación… la concentración como factor de iluminación… la ecuanimidad como factor de iluminación que surge de la reclusión, el desapasionamiento y el cese, y que es fruto del renunciamiento. Mientras que las impurezas, la irritación y la calentura pueden surgir en alguien que no desarrolla estos factores de iluminación, estas impurezas, la irritación y la calentura no surgen en alguien que los desarrolla. De esta manera, monjes, deberían ser abandonadas las impurezas a través del desarrollo.

“Monjes, cuando las impurezas que deben ser abandonadas a través de la observación han sido abandonadas por el monje a través de la observación, cuando las impurezas que deben ser abandonadas a través de la restricción han sido abandonadas por el monje a través de la restricción, cuando las impurezas que deben ser abandonadas a través del uso han sido abandonadas por el monje a través del uso, cuando las impurezas que deben ser abandonadas a través del endurecimiento han sido abandonadas por el monje a través del endurecimiento, cuando las impurezas que deben ser abandonadas a través de la evitación han sido abandonadas por el monje a través de la evitación, cuando las impurezas que deben ser abandonadas a través de la eliminación han sido abandonadas por el monje a través de la eliminación, cuando las impurezas que deben ser eliminadas a través del desarrollo han sido abandonadas por el monje a través del desarrollo –entonces, él es llamado el monje que permanece restringido de todas las impurezas. Él ha subyugado la avaricia, rompió las cadenas y, mediante la completa penetración del engreimiento, puso fin al sufrimiento.”

MN 2

 

{52} "Monjes, estos son los cinco factores del correcto esfuerzo. ¿Cuáles cinco?

[1] “He aquí, monjes, el monje tiene fe y cree en la Iluminación del Tathagata: ‘Realmente, el Bienaventurado es puro, plenamente iluminado, perfecto en conocimiento y conducta, completo, experto en relación al mundo, el insuperable amansador de aquella gente que es calificada para ser dócil, el maestro de las divinidades y de los seres humanos, despierto y bendito’.

[2] “Él mora libre de enfermedades y disconformidades, goza de buena digestión, mora con no demasiado frío ni demasiado calor, siempre moderado, es idóneo para realizar el [correcto] esfuerzo.

[3] “Él no es fraudulento ni deshonesto. Se manifiesta asimismo al maestro o a sus sabios amigos en la vida santa tal como realmente es.

[4] “Él mantiene la energía que le permite abandonar los perjudiciales estados mentales y retener los estados mentales saludables. Mora con la firme resolución, es sólido en su esfuerzo y no elude sus responsabilidades concernientes a los saludables estados mentales.

[5] “Él discierne a través de un perspicaz conocimiento que lleva al surgimiento de la meta final: conocimiento noble, penetrante, que conduce al fin del sufrimiento.

AN 5,53

 

{53} “Monjes, en consideración al monje que aún es un aprendiz, que todavía no ha alcanzado la meta final a la perfección, pero que mora aspirando la liberación de la esclavitud, yo no veo ninguna otra que cosa singular que mejor pueda ayudarle que la atención apropiada de la mente. Monjes, el monje que practica la atención apropiada, abandona lo perjudicial y hace que surja lo saludable.”

Apropiada atención,

como la cualidad

del monje que se entrena:

Nada más

le ayudará mejor

para alcanzar la meta suprema.

El monje que se esfuerza correctamente,

alcanza el fin del sufrimiento.

{54} “Monjes, en consideración al monje que aún es un aprendiz, que todavía no ha alcanzado la meta final a la perfección, pero que mora aspirando la liberación de la esclavitud, yo no veo ninguna otra que cosa singular que mejor pueda ayudarle que la compañía de los amigos admirables. Monjes, el monje que hace amistades con personas admirables, abandona lo perjudicial y hace que surja lo saludable.”

El monje con admirables personas

como amigos

-que es reverente, respetuoso,

haciendo caso a los consejos de sus amigos-

conscientemente atento y siempre alerta,

alcanza, paso a paso,

la ruptura de todas las cadenas.

Iti 1,16-17

 

{55} “Monjes, el monje que carece del fervor y es inescrupuloso, es incapaz de desarrollar el conocimiento perspicaz y no puede alcanzar el Nibbana, la perfecta liberación de la esclavitud. Pero el monje que es fervoroso y tiene escrúpulos [concernientes a las malas acciones] sí, es capaz de desarrollar el conocimiento perspicaz y puede alcanzar el Nibbana, la perfecta liberación de la esclavitud.

Con falta de fervor,

inescrupuloso,

el perezoso y falto de energía,

somnoliento y aletargado,

el desvergonzado e irreverente,

un monje como éste,

es incapaz

de alcanzar

el supremo conocimiento perspicaz.

Pero quien está siempre atento,

experto en jhanas,

fervoroso, escrupuloso y entusiasta,

rompiendo las cadenas del nacimiento y la vejez,

un monje como éste,

es capaz

de alcanzar

el supremo conocimiento perspicaz.

Iti 2,34

 

{56} Sariputta: “Amigo, está dicho que quien carece del fervor y quien es imprudente en relación a la maldad, no es capaz de ser iluminado, no es capaz del Nibbana ni es capaz de alcanzar la insuperable liberación de la esclavitud. Pero alguien que tiene el fervor y quien es prudente en relación a la maldad, sí es capaz de ser iluminado, es capaz del Nibbana y es capaz de alcanzar la insuperable liberación de la esclavitud. ¿De qué manera esto es así, amigo?”

Mahakassapa: “He aquí, amigo, el caso del monje que no genera el fervor pensando ‘Si los malos y perjudiciales estados mentales que aún no han apercibo en mi, aparezcan, esto me causará daño’; tampoco piensa: ‘Si los malos y perjudiciales estados mentales que ya han apercibo en mi, no sean abandonados, esto me causará daño’; ni piensa: ‘Si los buenos y saludables estados mentales que aún no han apercibo en mi, no aparezcan, esto me causará daño’; ni tampoco piensa: ‘Si los buenos y saludables estados mentales que ya han apercibo en mi, cesen, esto me causará daño’. Así es alguien que carece de fervor.

“¿Y cómo es, amigo, alguien imprudente en relación a la maldad? He aquí, amigo, el caso del monje que no tiene prudencia en relación a este pensamiento: ‘Si los malos y perjudiciales estados mentales que aún no han apercibo en mi, aparezcan, esto me causará daño’… ni tampoco piensa: ‘Si los buenos y saludables estados mentales que ya han apercibo en mi, cesen, esto me causará daño’. Así es alguien imprudente en relación a la maldad.

“De esta manera, amigo, quien carece del fervor y quien es imprudente en relación a la maldad, no es capaz de ser iluminado, no es capaz del Nibbana ni es capaz de alcanzar la insuperable liberación de la esclavitud.

“¿Y cómo es amigo alguien que tiene fervor? He aquí, amigo, el caso del monje que genera el fervor pensando ‘Si los malos y perjudiciales estados mentales que aún no han apercibo en mi, aparezcan, esto me causará daño’… también piensa: ‘Si los buenos y saludables estados mentales que ya han apercibo en mi, cesen, esto me causará daño’. Así es alguien que tiene fervor.

“¿Y cómo es, amigo, alguien prudente en relación a la maldad? He aquí, amigo, el caso del monje que tiene prudencia en relación a este pensamiento: ‘Si los malos y perjudiciales estados mentales que aún no han apercibo en mi, aparezcan, esto me causará daño’… y también piensa: ‘Si los buenos y saludables estados mentales que ya han apercibo en mi, cesen, esto me causará daño’. Así es alguien prudente en relación a la maldad.

“De esta manera, amigo, quien tiene el fervor y quien es prudente en relación a la maldad, es capaz de ser iluminado, es capaz del Nibbana y es capaz de alcanzar la insuperable liberación de la esclavitud.”

SN 16,2

 

{57} "Imagina un plato de bronce traído del mercado o de la casa del herrero, manchado y cubierto de mugre. Y el propietario no lo usa ni lo limpia sino que lo tira a un polvoriento depósito. ¿Podría, en este caso, el plato de bronce volverse aún más manchado y mugroso?” “Sí, amigo”. “Así también, amigo, cuando una persona con imperfección no entiende esto tal cual es: ‘Yo tengo imperfección dentro de mí’, es de esperar que ella no producirá el fervor, no hará esfuerzo ni generará la energía para abandonar dicha imperfección, de modo que esta persona morirá con avidez, maldad y falsa ilusión, con la imperfección y con la mente corrompida...

“Imagina un plato de bronce traído del mercado o de la casa del herrero, manchado y cubierto de mugre. Pero el propietario lo usa y lo limpia y no lo tira a un polvoriento depósito. ¿Podría, en este caso, el plato de bronce volverse más limpio y más brilloso con el tiempo?” “Sí, amigo”. “Así también, amigo, cuando una persona con imperfección entiende esto tal cual es: ‘Yo tengo imperfección dentro de mí’, es de esperar que ella producirá el fervor, hará esfuerzo y generará la energía para abandonar dicha imperfección, de modo que esta persona morirá sin avidez, sin la maldad ni falsa ilusión, sin la imperfección y con la mente no corrompida.

“Imagina un plato de bronce traído del mercado o de la casa del herrero, limpio y brillante. Pero el propietario no lo usa ni lo limpia sino que lo tira a un polvoriento depósito. ¿Podría, en este caso, el plato de bronce volverse con el tiempo manchado y mugroso?” “Sí, amigo”. “Así también, amigo, cuando una persona sin imperfección no entiende esto tal cual es: ‘Yo no tengo imperfección dentro de mí’, es de esperar que ella preste atención al signo de la belleza, por lo cual la avidez infectará su mente de modo que esta persona morirá con avidez, maldad y falsa ilusión, con la imperfección y con la mente corrompida.

“Imagina un plato de bronce traído del mercado o de la casa del herrero, limpio y brillante. Además el propietario lo usa y lo limpia y no lo tira a un polvoriento depósito. ¿Podría, en este caso, el plato de bronce volverse aún más limpio y más brilloso con el tiempo? “Sí, amigo”. “Así también, amigo, cuando una persona sin imperfección entiende esto tal cual es: ‘Yo no tengo imperfección dentro de mí’, es de esperar que ella no preste atención al signo de la belleza, por lo cual la avidez no infectará su mente, de modo que esta persona morirá sin avidez, sin la maldad ni falsa ilusión, sin la imperfección y con la mente no corrompida.

“Ésta es la causa, amigo, y la razón, por la cual entre estas dos personas con imperfección, una es llamada inferior y la otra superior. También es la causa y la razón, por la cual entre las dos personas sin imperfección, una es llamada inferior y la otra superior.

“’Imperfección, imperfección’ se ha dicho, amigo. ¿Pero qué es lo que denota esta palabra ‘imperfección’? ‘Imperfección’, amigo, es el término que hace referencia a las esferas de los malos y perjudiciales deseos.

MN 5

 

{58} “Monjes, aunque el monje no tenga habilidad en las maneras de las mentes de otros, debe entrenarse a sí mismo: ‘Voy a adquirir la habilidad de leer mi propia mete’.

“¿Y cómo, monjes, el monje se entrena en la habilidad de leer su propia mente? Imaginad a una mujer joven (u hombre) aficionada a los adornos, que examina su propio rostro en un brillante y limpio espejo o en un tazón de agua limpia: cuando ella descubra alguna suciedad o alguna mancha, tratará de eliminarla. Y si ella no descubra suciedad o mancha alguna, estará contenta con la resolución de estar satisfecha: ‘¡Qué afortunada soy! ¡Qué limpia soy!’ De igual manera, monjes, el monje se examina a sí mismo en materia de de los buenos y saludables estados mentales: ‘Usualmente, ¿permanezco con la codicia o no? Usualmente, ¿permanezco con pensamientos de animadversión o no? ¿Me vence a menudo la pereza y el letargo o no? ¿Me vence a menudo la intranquilidad o no? Usualmente, ¿permanezco con las dudas e incertidumbres o generalmente los supero? Usualmente, ¿permanezco enfadado o no? Usualmente, ¿permanezco con pensamientos sucios o con pensamiento limpios? Usualmente, ¿permanezco con el cuerpo apasionado o no? Usualmente, ¿permanezco vagante o lleno de energía? Usualmente, ¿permanezco concentrado o desconcentrado?

“Monjes, si el monje, al haberse examinado se encuentra así: ‘Usualmente permanezco con la codicia, usualmente permanezco con pensamientos de animadversión, a menudo me vence la pereza y el letargo, a menudo me vence la intranquilidad, usualmente permanezco con las dudas e incertidumbres, usualmente permanezco enfadado, usualmente, permanezco con los pensamientos sucios, usualmente permanezco con el cuerpo apasionado, usualmente permanezco vagante, usualmente,  permanezco desconcentrado’ –entonces, aquel monje debería emplear un fuerte deseo, esfuerzo, diligencia, empeño, atención consciente no dividida y vigilancia con el fin de abandonar estos malos y perjudiciales estados mentales. Al igual que alguien con un turbante en llamas sobre su cabeza, debería emplear un fuerte deseo, esfuerzo, diligencia, empeño, la atención consciente no dividida y vigilancia con el fin de abandonar estos malos y perjudiciales estados mentales.

“Pero, monjes, si el monje, al haberse examinado se encuentra así: ‘Usualmente permanezco sin la codicia, usualmente permanezco sin los pensamientos de animadversión, no me vence a menudo la pereza ni el letargo, no me vence a menudo la intranquilidad, usualmente supero las dudas e incertidumbres, usualmente supero el enfado, usualmente permanezco con los pensamientos limpios, usualmente permanezco con el cuerpo no apasionado, usualmente permanezco lleno de energía, usualmente  permanezco concentrado’ –entonces, aquel monje debería establecerse en estos saludables estados mentales y, alcanzado aún mayor nivel de ellos, poner fin a las impurezas.”

AN 10,51

 

{59} “¿Y de qué manera, monjes, el esfuerzo no es en vano y las decisiones son fructíferas? He aquí, monjes, el monje no se deja abrumar por el sufrimiento ni tampoco se abruma a sí mismo con el sufrimiento; él no abandona los placeres que están de acuerdo al Dhamma, pero tampoco se enamora de ellos locamente. Él entiende así: ‘Cuando me esfuerzo con determinación, esta particular fuente del sufrimiento se desvanece en mí por causa de este esfuerzo hecho con determinación. Y mientras que yo la miro con ecuanimidad, esta particular fuente del sufrimiento se desvanece en mi por causa del desarrollo de la ecuanimidad.’ Entonces, él se esfuerza con determinación en relación a esta particular fuente del sufrimiento, la cual se desvanece en él por causa de este esfuerzo hecho con determinación. Y él desarrolla la ecuanimidad, en relación a esta particular fuente del sufrimiento, la cual se desvanece en él por causa del desarrollo de la ecuanimidad. Y cuando él se esfuerza con determinación, ésta y aquélla fuente del sufrimiento se desvanecen en él por causa de este esfuerzo hecho con determinación, hasta que dicho sufrimiento se agota en él por completo. Y cuando él mira con ecuanimidad, ésta y aquélla fuente del sufrimiento se desvanecen en él por causa del desarrollo de la ecuanimidad, hasta que dicho sufrimiento se agota en él por completo.

“Suponed, monjes, que un hombre está enamorado en una mujer con su mente ligada a ella por medio de un intenso deseo y pasión. Y suponed que él viera a esta mujer estando con otro hombre, cantando, jugando y riéndose. ¿Qué pensáis monjes: podría el pesar, el lamento, la pena, el dolor y la desesperanza surgir en este hombre cuando viera a aquella mujer estando con otro hombre, cantando, jugando y riéndose?”

“Sí, venerable señor...”

“Entonces, monjes, en este hombre podría surgir el siguiente pensamiento: ‘Yo estoy enamorado de esta mujer con mi mente ligada a ella por medio de un intenso deseo y pasión; por eso, el pesar, el lamento, la pena, el dolor y la desesperanza surgen en mí cuando la veo estando con otro hombre, cantando, jugando y riéndose. ¿Qué tal si abandono mi deseo y mi pasión por esta mujer?’ Y entonces, él abandona su deseo y su pasión por esta mujer. Suponed, monjes, qué más tarde en otra ocasión él viera otra vez a esta mujer estando con otro hombre, cantando, jugando y riéndose. ¿Qué pensáis monjes: podría ahora el pesar, el lamento, la pena, el dolor y la desesperanza surgir en este hombre cuando viera a aquella mujer estando con otro hombre, cantando, jugando y riéndose?”

“No, venerable señor...”

“De la misma manera, monjes, cuando el monje no se deja abrumar por el sufrimiento ni tampoco se abruma a sí mismo con el sufrimiento… ésta y aquélla fuente del sufrimiento se desvanecen en él por causa del desarrollo de la ecuanimidad, hasta que dicho sufrimiento se agota en él por completo. De esta manera, monjes, el esfuerzo no es en vano y las decisiones son fructíferas.

“Además, monjes, el monje considera esto: ‘Mientras vivo satisfaciendo mis placeres, los perjudiciales estados mentales crecen en mí y los saludables estados mentales, disminuyen. Pero, cuando me ejercito en lo que es doloroso, los perjudiciales estados mentales disminuyen en mí y los saludables estados mentales, crecen. ¿Qué tal si me ejercito a mí mismo en lo que es doloroso?’ Entonces él se ejercita a sí mismo en lo que es doloroso y los perjudiciales estados mentales disminuyen en él y los saludables estados mentales, crecen. Pero entonces, más adelante, en otra ocasión, él ya no se ejercita más en lo que es doloroso. ¿Por qué? Porque el propósito, por el cual el monje se ejercitaba en lo que es doloroso ha sido alcanzado. Es por eso que, más adelante, en otra ocasión, él ya no se ejercita más en lo que es doloroso.

“Suponed, monjes, que el productor de flechas estuviera calentando y enardeciendo la punta de una flecha entre dos fuegos, haciéndola recta y moldeada. Una vez que la punta de la flecha, al ser calentada y enardecida entre dos fuegos, estuviera suficientemente recta y moldeada, entonces más adelante, en otra ocasión, él ya no la estaría calentando y enardeciendo entre dos fuegos para que sea recta y moldeada. ¿Por qué? Porque el propósito, por el cual el productor de flechas estaba calentando y enardeciendo la punta de la flecha, ha sido alcanzado....  De la misma manera, monjes, el monje considera esto: ‘Mientras vivo satisfaciendo mis placeres, los perjudiciales estados mentales crecen… Es por eso que, más adelante, en otra ocasión, él ya no se ejercita más en lo que es doloroso. De esta manera también, monjes, el esfuerzo no es en vano y las decisiones son fructíferas.

MN 101

{60} “Udayin, estas cuatro clases de individuos pueden ser halladas en el mundo. ¿Cuáles cuatro? He aquí, Udayin, hay individuos que practican el camino del abandono de las adquisiciones y de la liberación de las adquisiciones. Cuando un individuo de éstos, practica este camino, los recuerdos y las intenciones asociados a las adquisiciones, lo asaltan. Pero él los tolera, no los abandona, no los destruye, no los disipa ni los aniquila. Yo llamo a este individuo ‘un encadenado’, Udayin, no lo llamo ‘un no-encadenado’. ¿Por qué así? Porque conozco la diversidad particular de las facultades de esta clase de individuos.

“He aquí también, Udayin, hay individuos que practican el camino del abandono de las adquisiciones y de la liberación de las adquisiciones. Cuando un individuo de éstos, practica este camino, los recuerdos y las intenciones asociados a las adquisiciones, lo asaltan. Pero él no los tolera, los abandona, los destruye, los disipa y los aniquila. Yo también llamo a este individuo ‘un encadenado’, Udayin, no lo llamo ‘un no-encadenado’. ¿Por qué así? Porque conozco la diversidad particular de las facultades de esta clase de individuos.

“He aquí, Udayin, hay individuos que practican el camino del abandono de las adquisiciones y de la liberación de las adquisiciones. Cuando un individuo de éstos, practica este camino, los recuerdos y las intenciones asociados a las adquisiciones, lo asaltan –ahora y después- a través de pequeños lapsos de la atención consciente. Puede que su atención consciente surja despacio, pero él rápidamente abandona [a los recuerdos y las intenciones asociados a las adquisiciones que lo asaltan], los destruye, los disipa y los aniquila. Es como si un hombre echara dos o tres gotas del agua a un plato de metal caliente que durante todo el día estaba expuesto al sol; puede que las gotas caigan despacio, pero se desvanecerán y desaparecerán rápidamente. Al igual que cuando la persona que practica el camino del abandono de las adquisiciones… Puede que su atención consciente surja despacio, pero él rápidamente abandona [a los recuerdos y las intenciones asociados a las adquisiciones que lo asaltan], los destruye, los disipa y los aniquila. Yo también llamo a este individuo ‘un encadenado’, Udayin, no lo llamo ‘un no-encadenado’. ¿Por qué así? Porque conozco la diversidad particular de las facultades de esta clase de individuos.

“He aquí, Udayin, hay individuos que entienden que la adquisición es la raíz del sufrimiento. [Cuando un individuo de éstos lo entienda], se auto-despoja de las adquisiciones y queda liberado en medio de la destrucción de las adquisiciones. Yo llamo a este individuo ‘un no-encadenado’, Udayin, no lo llamo ‘un encadenado’  ¿Por qué así? Porque conozco la diversidad particular de las facultades de esta clase de individuos.

MN 66

{61} Mientras tanto, el carpintero Pañcakanga se acercó a Uggahamana e intercambió con él cordiales saludos. Cuando estos cordiales saludos y las amables palabras de bienvenida llegaron a su fin, se sentó a un lado y el asceta errante Uggahamana le dijo:

“Carpintero, cuando un hombre posee estas cuatro cualidades, yo lo considero como a alguien que se ha auto-realizado en lo que es saludable, que es perfecto en lo que es saludable, como a un asceta que es invencible y que ha alcanzado el supremo logro. ¿Cuáles son estas cuatro cualidades? Este es el caso del individuo que no realiza las malas acciones a través de su cuerpo, no se expresa a través de un lenguaje incorrecto, no tiene malas intenciones y no se gana la vida de mala manera. Cuando un hombre posee estas cuatro cualidades, yo lo considero como a alguien que se ha auto-realizado en lo que es saludable, que es perfecto en lo que es saludable, como a un asceta que es invencible y que ha alcanzado el supremo logro.”

Entonces, el carpintero Pañcakanga, no aprobó ni desaprobó las palabras del asceta errante Uggahamana. Sin haber aprobado ni tampoco desaprobado las palabras del asceta errante Uggahamana, se levantó de su asiento y salió de ahí pensando: “Voy a aprender el significado de este discurso en presencia del Bienaventurado”.

Entonces se fue junto al Bienaventurado y, después de rendirle homenaje, se sentó a un lado y relató al Bienaventurado todo lo ocurrido con el asceta errante Uggahamana. Acto seguido, el Bienaventurado dijo:

“Si esto fuera así, carpintero, un joven y tierno párvulo acostado boca abajo sería alguien que se ha auto-realizado en lo que es saludable, que es perfecto en lo que es saludable, sería un asceta invencible que ha alcanzado el supremo logro, según el discurso del asceta errante Uggahamana. Pues para un joven y tierno párvulo acostado boca abajo, ni siquiera existe todavía la noción del ‘cuerpo’, así que ¿cómo podría él realizar alguna mala acción a través del cuerpo más allá del mero hecho de menearse? Para un joven y tierno párvulo acostado boca abajo, ni siquiera existe todavía la noción del ‘habla’, de modo que ¿cómo podría él expresarse a través de un lenguaje incorrecto más allá del mero balbuceo? Para un joven y tierno párvulo acostado boca abajo, ni siquiera existe todavía la noción de la ‘intención’, de modo que ¿cómo podría él tener malas intenciones más allá del mero enfurruñamiento? Para un joven y tierno párvulo acostado boca abajo, ni siquiera existe todavía la noción del ‘modo de ganarse la vida’, de modo que ¿cómo podría él ganarse la vida de mala manera más allá del mero succionar el pecho materno? Si esto fuera así, carpintero, un joven y tierno párvulo acostado boca abajo sería alguien que se ha auto-realizado en lo que es saludable, que es perfecto en lo que es saludable, sería un asceta invencible que ha alcanzado el supremo logro, según el discurso del asceta errante Uggahamana.

“Cuando un hombre posee estas cuatro cualidades, carpintero, yo no lo considero como a alguien que se ha auto-realizado en lo que es saludable, ni que es perfecto en lo que es saludable, ni como a un asceta que es invencible y que ha alcanzado el supremo logro, sino como a alguien que está al mismo nivel de un joven y tierno párvulo acostado boca abajo. ¿Cuáles son estas cuatro cualidades? Este es el caso del individuo que no realiza las malas acciones a través de su cuerpo, no se expresa a través de un lenguaje incorrecto, no tiene malas intenciones y no se gana la vida de mala manera. Cuando un hombre posee estas cuatro cualidades, carpintero, yo no lo considero como a alguien que se ha auto-realizado… sino como a alguien que está al mismo nivel de un joven y tierno párvulo acostado boca abajo.

"Carpintero, cuando un hombre posee estas diez cualidades, yo lo considero como a alguien que se ha auto-realizado en lo que es saludable, que es perfecto en lo que es saludable, como a un asceta que es invencible y que ha alcanzado el supremo logro. [Pero antes que nada,] yo digo que esto tiene que ser comprendido así: ‘Estas costumbres son perjudiciales’; y así ‘Estas son las causas de las costumbres perjudiciales’; y así: ‘Las costumbres perjudiciales cesan por completo aquí’; y así: ‘Uno que practica en este camino, está practicando el camino del cese de las costumbres perjudiciales’. Y también yo digo que esto tiene que ser comprendido así: ‘Estas costumbres son saludables’; y así ‘Estas son las causas de las costumbres saludables’; y así: ‘Las costumbres saludables cesan por completo aquí’; y así: ‘Uno que practica en este camino, está practicando el camino del cese de las costumbres saludables’. Además yo digo que esto también tiene que ser comprendido así: ‘Estas intenciones son perjudiciales’; y así ‘Estas son las causas de las intenciones perjudiciales’; y así: ‘Las intenciones perjudiciales cesan por completo aquí’; y así: ‘Uno que practica en este camino, está practicando el camino del cese de las intenciones perjudiciales’. Finalmente, yo digo que esto también tiene que ser comprendido así: ‘Estas intenciones son saludables’; y así ‘Estas son las causas de las intenciones saludables’; y así: ‘Las intenciones saludables cesan por completo aquí’; y así: ‘Uno que practica en este camino, está practicando el camino del cese de las intenciones saludables’.

“¿Y qué son las costumbres perjudiciales? Las acciones perjudiciales realizadas a través del cuerpo, las acciones perjudiciales verbales y las perjudiciales formas de ganarse la vida. Éstas son las costumbres perjudiciales.

“¿Y cómo se originan estas costumbres perjudiciales? Su origen se ha revelado: debería decirse que se originan en la mente. ¿En qué clase de la mente? Aunque la mente es múltiple, variada y de diferentes aspectos, aquí se trata de la mente afectada por la avidez, el odio y la falsa ilusión. Así se originan estas costumbres perjudiciales.

“¿Y dónde estas costumbres perjudiciales cesan por completo? Su cese se ha revelado: es aquí donde el monje abandona la conducta perjudicial realizada a través del cuerpo y desarrolla la conducta saludable a través del cuerpo; él abandona las acciones verbales que son perjudiciales y desarrolla las acciones verbales saludables; él abandona la conducta perjudicial a través de la mente y desarrolla la conducta mental saludable; él abandona las perjudiciales formas de ganarse la vida y se gana la vida rectamente. Es aquí, dónde estas costumbres perjudiciales cesan por completo.

“¿Y cómo, él que practica en este camino, está practicando el camino del cese de las costumbres perjudiciales? Es el caso del monje, que genera el deseo para que no surjan en él los perjudiciales estados mentales que aún no surgieron; se esfuerza en esto, persiste en esto, lo intenta de todas formas y se mantiene firme en este intento. También, él genera el deseo de abandonar los perjudiciales estados mentales que ya surgieron… Él genera el deseo para que surjan los saludables estados mentales que aún no surgieron… Él genera el deseo para que permanezcan, continúen, no desaparezcan, se incrementen y se desarrollen los saludables estados mentales que ya surgieron; se esfuerza en esto, persiste en esto, lo intenta de todas formas y se mantiene firme en este intento. Él que practica en este camino así, está practicando el camino del cese de las costumbres perjudiciales.

“¿Y qué son las costumbres saludables? Las acciones saludables realizadas a través del cuerpo, las acciones saludables verbales y las saludables formas de ganarse la vida. Éstas son las costumbres saludables.

“¿Y cómo se originan estas costumbres saludables? Su origen se ha revelado: debería decirse que se originan en la mente. ¿En qué clase de la mente? Aunque la mente es múltiple, variada y de diferentes aspectos, aquí se trata de la mente no afectada por la avidez, el odio ni la falsa ilusión. Así se originan estas costumbres saludables.

“¿Y dónde estas costumbres saludables cesan por completo? Su cese se ha revelado: es aquí donde el monje es virtuoso, pero él no se identifica con su virtud, y él la entiende tal cual realmente es: como la liberación de la mente y la liberación a través de la sabiduría. Es aquí, dónde estas costumbres saludables cesan por completo.

“¿Y cómo, él que practica en este camino, está practicando el camino del cese de las costumbres saludables? Es el caso del monje, que genera el deseo para que no surjan en él los perjudiciales estados mentales que aún no surgieron… Él genera el deseo de abandonar los perjudiciales estados mentales que ya surgieron… Él genera el deseo para que surjan los saludables estados mentales que aún no surgieron… Él genera el deseo para que permanezcan, continúen, no desaparezcan, se incrementen y se desarrollen los saludables estados mentales que ya surgieron; se esfuerza en esto, persiste en esto, lo intenta de todas formas y se mantiene firme en este intento. Él que practica en este camino así, está practicando el camino del cese de las costumbres saludables.

“¿Y qué son las intenciones perjudiciales? Las intenciones de los deseos sensuales, intenciones de animadversión e intenciones de crueldad. Éstas son las intenciones perjudiciales.

“¿Y cómo se originan estas intenciones perjudiciales? Su origen se ha revelado: debería decirse que se originan en la percepción. ¿Qué clase de percepción? Aunque la percepción es múltiple, variada y de diferentes aspectos, aquí se trata de la percepción de los deseos sensoriales, percepción de la animadversión y percepción de la crueldad. Así se originan estas intenciones perjudiciales.

“¿Y dónde estas intenciones perjudiciales cesan por completo? Su cese se ha revelado: es aquí donde el monje, aislado de los placeres sensuales, aislado de los perjudiciales estados mentales, entra y permanece en el primer jhana, el cual está acompañado por el pensamiento aplicado y el pensamiento sostenido, con el arrobamiento y el placer nacidos del aislamiento. Es aquí, dónde estas intenciones perjudiciales cesan por completo.

“¿Y cómo, él que practica en este camino, está practicando el camino del cese de las intenciones perjudiciales? Es el caso del monje, que genera el deseo para que no surjan en él los perjudiciales estados mentales que aún no surgieron… Él genera el deseo de abandonar los perjudiciales estados mentales que ya surgieron… Él genera el deseo para que surjan los saludables estados mentales que aún no surgieron… Él genera el deseo para que permanezcan, continúen, no desaparezcan, se incrementen y se desarrollen los saludables estados mentales que ya surgieron; se esfuerza en esto, persiste en esto, lo intenta de todas formas y se mantiene firme en este intento. Él que practica en este camino así, está practicando el camino del cese de las intenciones perjudiciales.

“¿Y qué son las intenciones saludables? Las intenciones del renunciamiento, intenciones de la no-animadversión e intenciones de la no-crueldad. Éstas son las intenciones saludables.

“¿Y cómo se originan estas intenciones saludables? Su origen se ha revelado: debería decirse que se originan en la percepción. ¿Qué clase de percepción? Aunque la percepción es múltiple, variada y de diferentes aspectos, aquí se trata de la percepción del renunciamiento, percepción de la no-animadversión y percepción de la no-crueldad. Así se originan estas intenciones saludables.

“¿Y dónde estas intenciones saludables cesan por completo? Su cese se ha revelado: es aquí donde el monje, al calmar el pensamiento aplicado y pensamiento sustentado, entra y permanece en el segundo jhana, el cual se caracteriza por la auto-confianza y la unificación de la mente, sin el pensamiento aplicado y el pensamiento sustentado, pero con el arrobamiento y el placer nacidos de la concentración. Es aquí, dónde estas intenciones saludables cesan por completo.

“¿Y cómo, él que practica en este camino, está practicando el camino del cese de las intenciones saludables? Es el caso del monje, que genera el deseo para que no surjan en él los perjudiciales estados mentales que aún no surgieron… Él genera el deseo de abandonar los perjudiciales estados mentales que ya surgieron… Él genera el deseo para que surjan los saludables estados mentales que aún no surgieron… Él genera el deseo para que permanezcan, continúen, no desaparezcan, se incrementen y se desarrollen los saludables estados mentales que ya surgieron; se esfuerza en esto, persiste en esto, lo intenta de todas formas y se mantiene firme en este intento. Él que practica en este camino así, está practicando el camino del cese de las intenciones saludables.

“Ahora bien, carpintero, ¿cuáles son estas diez cualidades que un individuo debe poseer, para que yo lo considere como a alguien que se ha auto-realizado en lo que es saludable, que es perfecto en lo que es saludable, como a un asceta que es invencible y que ha alcanzado el supremo logro? Es el caso del monje que posee el recto entendimiento de alguien que está más allá de la instrucción [1] , la recta intención de alguien que está más allá de la instrucción, la recta forma de hablar de alguien que está más allá de la instrucción, la recta acción de alguien que está más allá de la instrucción, la recta forma de vida de alguien que está más allá de la instrucción, el recto esfuerzo de alguien que está más allá de la instrucción, la recta atención consciente de alguien que está más allá de la instrucción, la recta concentración de alguien que está más allá de la instrucción, el recto conocimiento de alguien que está más allá de la instrucción y la recta liberación de alguien que está más allá de la instrucción. A éste, yo lo considero como a alguien que se ha auto-realizado en lo que es saludable, que es perfecto en lo que es saludable, como a un asceta que es invencible y que ha alcanzado el supremo logro.”

Esto es lo que fue dicho por el Bienaventurado y el carpintero Pañcakanga fue satisfecho y se alegró en las palabras del Bienaventurado.

MN 78

{62} Deva: “¿Cómo, querido señor, has cruzado las aguas crecidas?”

Buda: “Sin detenerme, amigo, y sin forzarme crucé las aguas crecidas”.

Deva: “Pero, ¿cómo es esto, querido amigo, que no deteniéndote y no forzándote cruzaste las aguas crecidas?”

Buda: “Cuando estaba parado en un sitio, me sumía en él, y cuando me veía empujado [de algún lugar], me erradicaba de él. De esta manera, amigo, sin detenerme y sin forzarme, crucé las aguas crecidas”.

El deva: “Después de largo tiempo, finalmente veo

A un brahmín que está plenamente saciado,

El cual, sin detenerse y sin forzarse,

Cruzó por encima de los apegos del mundo”.

SN 1,1

Visto 3896 veces Modificado por última vez en Martes, 01 Marzo 2011 00:24