Martes, 03 Agosto 2010 21:40

Introducción a Mahaparinibbana Sutta

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Introducción de Hermana Vajira a este extenso discurso -el más largo de todo el Canon- , el cualdescribe los eventos que antecedieron al último Gran Pase del Buda (el Parinibbana).

Por Hermana Vajira

De los treinta y cuatro discursos (suttas) que tiene el Digha Nikaya (La Colección de los Discursos Largos), el nuestro, el decimosexto, es el más largo y en este sentido mantiene por lejos el primer puesto entre todos los discursos.

El mismo, contiene los principales rasgos de los suttas budistas, en tanto que, así como los otros, es una enumeración de los eventos tal como fueron presenciados. El presente recuento, sin embargo, en comparación con los otros suttas, no sólo es capaz de ganarse el afecto de los budistas piadosos, como es normal, sino también, atraer la atención del lector común, gracias a que el texto se haya convertido en un hermoso ejemplar de la lectura sacra universal.

El mismo, ofrece una buena idea general acerca de la enseñanza del Buda, por más que no se encuentre en él casi nada, de lo que no haya sido tratado en otros suttas, a menudo, con mucho mayor lujo de detalles.

Hacia el ocaso de su vida, luego de un ministerio que duró casi medio siglo, el Maestro había enseñando todo lo que era necesario para alcanzar el ideal. Durante este último periodo, su objetivo principal fue, por lo tanto, imprimir en sus seguidores la necesidad inquebrantable de poner en práctica esta misma enseñanza: un llamamiento que podría, por supuesto, en estas circunstancias calar mucho más hondo en sus corazones, que en las ocasiones anteriores.

El Sangha, realmente llegó a ser testigo de grandiosos eventos a lo largo de su historia, y de esto estaba profundamente consciente, especialmente, desde que el Maestro había anunciado su Parinibbana, unos tres meses antes. La impresión que esto causó en los monjes, los cuales acudieron junto a él en masa, fue tremenda y se había reflejado en el vívido recuento oral (el Canon budista originariamente, como es bien sabido, se transmitió totalmente de manera oral). Debido a su particular importancia y abundancia de detalles, el material rápidamente tomó forma de un solo cuerpo, y así, el presente sutta llegó a existir.

En conexión con el texto, es casi imposible no acordarse con gratitud del Venerable Ananda. Su cuidado por preservar las palabras del Maestro, le dan primordial importancia entre los demás monjes, y su figura es inseparable de los discursos. Esto llega a ser manifiesto a lo largo de todo el Mahaparinibbana Sutta, el cual sería simplemente inimaginable sin esta persona. Para ello, es Ananda, y otra vez Ananda, a quien el Maestro señala, habiendo testimoniado por veinticinco años su sincera entrega y una brillante memoria, como también su indeclinable devoción personal. Pero Ananda también, aquí más que en otros momentos, a través de sus constantes preguntas, preocupaciones, asombros, llega a ser, sin pretenderlo, el personaje central de la historia detrás del mismo Maestro, con lo cual, indudablemente acrecienta lo atractivo del texto. De esta manera, entonces, Ananda -simpático y agradable como su nombre- aún, como en casi toda su carrera, provoca el reproche de sus hermanos, pero es inmortalizado como el bien amado del Maestro y, como podríamos agregar nosotros, alguien que ocupa una extraña posición entre la alabanza y la culpa, asumiendo, en la tercera parte, hasta el carácter místico.

Este capítulo, casi de manera exclusiva, se dedica a describir las circunstancias relacionadas con el renunciamiento del Maestro de su voluntad de vivir, a través de una dramática culminación de eventos. La abrumadora mayoría de ellos, conduce a un significado puramente metafísico del Parinibbana o, al menos, debería hacerlo. El Buda no sucumbe ni frente a una fatal enfermedad, ni tampoco frente al llamamiento del Mara (el cual es idéntico con la no-apelación de Ananda), sino que soberanamente suelta la existencia cuando llega la hora, de acuerdo a lo que se propuso justo cuarenta y cinco años antes cuando, siendo plenamente iluminado, se impuso a sí mismo, la ardua tarea de enseñar a los hombres. Esto hecho resulta el más provocativo para la razón y lleva, consecuentemente, a una conclusión, según la cual, el Parinibbana del Buda, fue el último y el más grande testimonio de su Enseñanza, la de no entretenerse con la inclinación de la auto-preservación y continuación sino, por el contrario, de alcanzar el máximo júbilo que proviene de concluir todo. Por lo tanto, el Parinibbana del Maestro, no es un apesadumbrado evento de la historia del budismo sino, en su verdadero significado, es en realidad el evento más dichoso.

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