Viernes, 22 Diciembre 2017 02:56

DN 24 Pathika Sutta – Discurso con Pathika

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El Buda tiene un discípulo extraordinariamente tonto, de nombre Sunakkhatta, que finalmente lo abandona y se deja impresionar por un charlatán que hace de asceta desnudo y se llama Pathikaputta. Éste, pretende desafiar al Buda en una competición de milagros. El Buda lo espera, pero profetiza que Pathikaputta ni siquiera estará en condiciones de levantarse de su asiento para encontrarse con él, lo que realmente ocurre.

 


[Leer en pali]

[1.1] Esto he escuchado:

En una ocasión, el Bienaventurado estaba morando entre los malla, en una de sus ciudades de nombre Anupiya. Estando allí, una mañana temprano, el Bienaventurado se vistió, tomó su cuenco y hábito amarillo para entrar a Anupiya, en busca de la comida de las limosnas. Entonces, le surgió este pensamiento: “Es demasiado temprano todavía para entrar a Anupiya en busca de la comida de las limosnas. ¿Qué tal si visito antes el lugar donde moran los ascetas errantes [que practican] bajo Bhaggavagotta?”. Acto seguido, hizo esto.

[1.2] Entonces el asceta errante Bhaggavagotta dijo: “¡Que venga el Bienaventurado, sea bienvenido, Venerable Señor! Hace mucho tiempo desde que el Bienaventurado vino aquí. Tome asiento, Venerable Señor, en el asiento que está preparado para él”.

Entonces, el Bienaventurado se sentó en el asiento que estaba preparado para él, mientras que Bhaggavagotta tomó un asiento más bajo, se sentó a un lado y dijo: “Hace unos días, Venerable Señor, el licchavi Sunakkhatta se acercó a mí y me dijo: ‘He dejado al Bienaventurado, Venerable Bhaggava, no estoy más sujeto a sus reglas’. ¿Es esto cierto, Venerable Señor?”.

“Sí, es cierto, Bhaggava.

[1.3] “Hace unos día, Bhaggava, el licchavi Sunakkhatta se acercó a mí, me saludó, se sentó a un lado y me dijo: ‘Venerable Señor, estoy dejando al Bienaventurado, no estaré más sujeto a sus reglas’. Entonces le dije:

“’Pero, Sunakkhatta, ¿alguna vez te dije: «Bien, Sunakkhatta, ven y estate sujeto a mis reglas»?’. — ‘No, Venerable Señor’. — ‘O acaso tú, ¿alguna vez me dijiste: «Venerable Señor, voy a estar sujeto a sus reglas»?’. — ‘No, Venerable Señor’. — ‘Entonces, Sunakkhatta, puesto que ni yo te dije aquello ni tú me dijiste esto, ¿quién eres tú y quién soy yo, hombre tonto, para decirme que me estás dejando? Considera, hombre tonto, lo grande que es tu falta’.

[1.4] “’Bien, Venerable Señor, lo que pasa es que usted no realiza milagro alguno que sobrepase el poder de una persona común y corriente’. — ‘Pero, ¿alguna vez te dije: «—Ven, estate sujeto a mis reglas y voy a hacer milagros?’. — ‘No, Venerable Señor’. —‘O acaso tú, ¿alguna vez me dijiste: «Venerable Señor, voy a estar sujeto a sus reglas si es que realiza milagros»?’. — ‘No, Venerable Señor’. — ‘Entonces, Sunakkhatta, puesto que ni yo te di semejante promesa ni tú me pusiste semejante condición, ¿quién eres tú, hombre tonto, para decirme que me estás dejando?’.

“’¿Qué opinas, Sunakkhatta? Sea que los milagros se realicen o no, ¿es el propósito de mi Dhamma conducir a cualquiera que lo practique a la completa destrucción de la insatisfacción?’. — ‘Este es el propósito, Venerable Señor’. ‘Entonces, puesto que el propósito de mi Dhamma es conducir a cualquiera que lo practique a la completa destrucción de la insatisfacción, sea que los milagros se realicen o no, ¿qué propósito tendría realizar los milagros? Considera, hombre tonto, lo grande que es tu falta’.

[1.5] “’Bien, Venerable Señor, pero lo que pasa es que usted no enseña sobre el primer comienzo de todas las cosas’. — ‘Pero, ¿alguna vez te dije: «Ven, estate sujeto a mis reglas y voy a enseñarte sobre el primer comienzo de todas las cosas?’ — ‘No, Venerable Señor’. — ‘O acaso tú, ¿alguna vez me dijiste: «Venerable Señor, voy a estar sujeto a sus reglas si me enseña sobre el primer comienzo de todas las cosas»?’. — ‘No, Venerable Señor’. — ‘Entonces, Sunakkhatta, puesto que ni yo te di semejante promesa ni tú me pusiste semejante condición, ¿quién eres tú, hombre tonto, para decirme que me estés dejando?’.

[1.6] “’Sunakkhatta, de muchas maneras has hablado alabanzas de mí entre los vajjianes de esta manera: «El Bienaventurado es un Arahant perfectamente iluminado, consumado en el conocimiento verdadero y la conducta, afortunado, conocedor del mundo, insuperable preparador de personas que han de ser amansadas, maestro de los devas y seres humanos, un Iluminado, un Bendito». También, de muchas maneras has hablado alabanzas entre los vajjianes del Dhamma de esta manera: «El Dhamma está bien expuesto por el Bienaventurado, es directamente visible, inmediato e invita a uno a venir, es aplicable y personalmente experimentable por el sabio». También, de muchas maneras has hablado alabanzas del Sangha de los monjes entre los vajjianes de esta manera: «El Sangha de los discípulos del Bienaventurado practica de buena manera, practica de manera recta, practica de manera verdadera, practica de manera apropiada; es decir, los cuatro pares de personas, las ocho clases de individuos; este Sangha de los discípulos del Bienaventurado es digno de recibir ofrendas, digno de hospitalidad, digno de donativos, digno de reverenciales saludos y es un inigualable campo de méritos para el mundo».

“’De estas muchas maneras, Sunakkhatta, has hablado alabanzas de mí, del Dhamma y el Sangha entre los vajjianes, pero yo declaro de ti que habrá aquellos que dirán de ti: «El licchavi Sunakkhatta no fue capaz de mantener la vida santa bajo el asceta Gotama, abandonó el entrenamiento y regresó a la vida ordinaria»’. Entonces, Bhaggava, al escuchar mis palabras, Sunakkhatta dejó este Dhamma y Disciplina como alguien que se condena a sí mismo al infierno.

[1.7] “Una vez, Bhaggava, estuve morando entre los khulus, en una de sus ciudades de nombre Uttaraka. Un día me vestí por la mañana temprano, tomé mi cuenco y hábito exterior, y entré a Uttaraka con mi asistente Sunakkhatta en búsqueda de la comida de las limosnas. Entonces, el asceta desnudo Korakkhattiya, el ‘hombre perro’, se comportaba como un perro, caminando con las cuatro extremidades, acostándose en el suelo, tomando y comiendo solamente con su boca. Cuando Sunakkhatta lo vio, pensó así: ‘Qué admirable es este hombre, realmente este es un verdadero Arahant, que camina con las cuatro extremidades, se acuesta en el suelo, tomando y comiendo solamente con su boca’. Entonces yo, conociendo su pensamiento con mi propia mente, le dije:

“‘¡Qué hombre tonto eres! ¿Pretendes aún llamarte el seguidor de los sakias?’.

“‘¿Qué significa esta pregunta, Venerable Señor?’.

“’¿Acaso no pensaste, Sunakkhatta, cuando viste a aquel asceta desnudo Korakkhattiya, caminando con las cuatro extremidades, acostándose en el suelo, tomando y comiendo solamente con su boca: «Qué admirable es este hombre, realmente este es un verdadero Arahant»?’.

“’Sí, Venerable Señor, lo pensé. Pero, ¿acaso el Bienaventurado envidia el arahantado de otros?’.

“’¡No estoy envidiando el arahantado de otros, hombre tonto! Es sólo porque en ti surgió este pernicioso punto de vista. Abandónalo porque esto será para ti de dolor e infelicidad por mucho tiempo. Este asceta desnudo Korakkhattiya, a quien consideras un Arahant, va a morir en siete días de una indigestión y, cuando muera, reaparecerá entre los asuras kalakanjas, que es el más bajo estado de los asuras. Y una vez muerto, será echado al montículo de la hierba birana en el cementerio. Si quieres, puedes preguntarle si conoce su destino y a ver si te responde: «Sí, conozco mi destino, amigo Sunakkhatta, he aquí existen esos asuras kalakanjas, que es el estado más bajo de los asuras, ahí voy a renacer»’.

[1.8] “Entonces, Bhaggava, el licchavi Sunakkhatta se acercó al asceta desnudo Korakkhattiya y el dijo: ‘Amigo Korakkhattiya, he aquí el asceta Gotama dijo… [repite la predicción del Buda, agregando:] Por eso, amigo Korakkhattiya, ten mucho cuidado con lo que vas a comer o beber, porque las palabras del asceta Gotama apuntan a un mal’.

“’Pero Sunakkhatta no creyó en las palabras del Tathagata y contaba los siete días uno tras otro; pero sin embargo, en el séptimo día Korakkhattiya murió de una indigestión y, cuando murió, reapareció entre los asuras kalakanjas, que es el más bajo estado de los asuras. Y una vez muerto, fue echado al montículo de la hierba birana en el cementerio.

[1.9] “Y cuando Sunakkhatta lo escuchó, Bhaggava, fue al cementerio donde yacía el cuerpo de Korakkhattiya y lo golpeó tres veces con su mano, diciendo: ‘Amigo Korakkhattiya, ¿conoces ahora cuál ha sido tu destino?’. Entonces Korakkhattiya, frotándose su espalda con la mano, se sentó y dijo: ‘Sí, conozco, amigo Sunakkhatta, cuál es mi destino. He renacido entre los asuras kalakanja, el más bajo estado de los asuras’. Y diciendo esto, cayó de vuelta hacia atrás.

[1.10] “Acto seguido, Bhaggava, el licchavi Sunakkhatta se acercó a mí, me rindió homenaje y se sentó a un lado. Cuando estaba sentado allí, le dije: ‘¿Qué me dices, Sunakkhatta? ¿Ocurrió con el asceta desnudo Korakkhattiya lo que declaré de él o no?’.

“’Ocurrió lo que el Bienaventurado declaró de él’.

“’Y, ¿ qué opinas, Sunakkhata? Siendo así, ¿se produjo un milagro que va más allá del poder de una persona común y corriente?’.

“’Ciertamente, siendo así, se produjo un milagro que va más allá del poder de una persona común y corriente’.

“’Entonces, aún así, hombre tonto, después de haber realizado semejante milagro, ¡seguirás diciendo que no realizo milagro alguno que va más allá del poder de alguien común y corriente! Considera, hombre tonto, lo grande que es tu falta’. Entonces, Bhaggava, al escuchar mis palabras, Sunakkhatta dejó este Dhamma y Disciplina como alguien que se condena a sí mismo al infierno.

[1.11] “Una vez, Bhaggava, estuve morando en el salón con el techo de dos aguas, en el Gran Bosque, cerca de Vesali. En aquel tiempo vivía en Vesali un asceta desnudo, de nombre Kandaramasuka, que tenía muchas ganancias y una gran fama en la capital de los vajjianes. Él se sometía a las siete reglas de la práctica: ‘Mientras viva, seré un asceta desnudo y no voy a ponerme ropa alguna; mientras viva, seré devoto a la castidad y me abstendré de las relaciones sexuales; mientras viva, subsistiré mediante bebidas fuertes y la carne; mientras viva, no comeré arroz hervido ni leche cuajada; mientras viva, nunca cruzaré más allá del santuario de Udena, al este de Vesali, el santuario Gotamaka al sur, el santuario Sattamba al oeste y el santuario Bahaputta al norte’. Fue mediante el cumplimiento de estos siete votos, que tuvo muchas ganancias y mucha fama en la capital de los vajjianes.

[1.12] “Entonces, Bhaggava, el licchavi Sunakkhatta se fue junto a Kandaramasuka y le preguntó sobre este asunto. Pero Kandaramasuka no sólo no le respondió, sino que se mostró ofuscado, disgustado e irascible. Pero Sunakkhatta pensó: ‘He causado una ofensa a un verdadero asceta-Arahant; que no ocurra nada malo ni desafortunado para nosotros por eso’.

[1.13] “Acto seguido, Bhaggava, el licchavi Sunakkhatta se acercó a mí, me rindió homenaje y se sentó a un lado. Cuando estaba sentado allí, le dije: ‘¡Qué hombre tonto eres! ¿Pretendes llamarte aún el seguidor de los sakia?’.

“‘¿Qué significa esta pregunta, Venerable Señor?’.

“’¿Acaso no fuiste junto a Kandaramasuka… que se mostró ofuscado, disgustado e irascible y pensaste: «He causado una ofensa a un verdadero asceta-Arahant; que no ocurra nada malo ni desafortunado para nosotros por eso»?’.

“’Sí, Venerable Señor, así fue. Pero, ¿acaso el Bienaventurado envidia el arahantado de otros?’.

“’¡No estoy envidiando el arahantado de otros, hombre tonto! Es sólo porque en ti surgió este pernicioso punto de vista. Abandónalo porque esto será para ti de dolor e infelicidad por mucho tiempo. Este asceta desnudo Kandaramasuka, a quien consideras un Arahant, en poco tiempo estará vestido y casado, alimentándose del arroz hervido y leche cuajada. Se irá más allá de los límites de los santuarios de Vesali, y su fama y reputación se van a terminar por completo’.

“Y, efectivamente, no mucho tiempo después aquel asceta desnudo se vistió y se casó, se alimentaba de arroz hervido y leche cuajada. También iba más allá de los límites de los santuarios de Vesali, y su fama y reputación terminaron por completo.

[1.14] “Y cuando escuchó lo que pasó, Bhaggava, el licchavi Sunakkhatta se acercó a mí, me rindió homenaje y se sentó a un lado. Cuando estaba sentado allí, le dije: ‘¿Qué me dices, Sunakkhatta? ¿Ocurrió con el asceta desnudo Kandaramasuka lo que declaré de él o no?’.

“’Ocurrió lo que el Bienaventurado declaró de él’.

“’Y, ¿qué opinas, Sunakkhata? Siendo así, ¿se produjo un milagro que va más allá del poder de una persona común y corriente?’.

“’Ciertamente, siendo así, se produjo un milagro que va más allá del poder de una persona común y corriente’.

“’Entonces, aún así, hombre tonto, después de haber realizado semejante milagro, ¡seguirás diciendo que no realizo milagro alguno que va más allá del poder de alguien común y corriente! Considera, hombre tonto, lo grande que es tu falta’. Entonces, Bhaggava, al escuchar mis palabras, Sunakkhatta dejó este Dhamma y Disciplina como alguien que se condena a sí mismo al infierno.

[1.15] “Una vez, Bhaggava, estuve morando en el salón con el techo de dos aguas, en el Gran Bosque, cerca de Vesali. En ese tiempo vivía en Vesali un asceta desnudo, de nombre Pathikaputta, que tuvo muchas ganancias y una gran fama en la capital de los vajjianes. Entonces, él hizo esta declaración en medio de la asamblea en Vesali: ‘El asceta Gotama dice ser un hombre de gran conocimiento y yo proclamo lo mismo. Es correcto que el hombre de gran conocimiento lo demuestre haciendo milagros. Si el asceta Gotama viene a mi encuentro a la mitad del camino, yo haré lo propio. Entonces ambos podremos hacer milagros: si el asceta Gotama hace un milagro, yo haré dos; si el asceta Gotama hace dos milagros, yo haré cuatro; si el asceta Gotama hace cuatro milagros, yo haré ocho. Cualquier cantidad de milagros que haga el asceta Gotama, yo haré el doble’.

[1.16] “Entonces, Bhaggava, el licchavi Sunakkhatta se acercó a mí, me rindió homenaje y me reportó lo sucedido con el asceta desnudo Pathikaputta. Entonces le respondí: ‘El asceta desnudo Pathikaputta no es capaz de encontrarse conmigo, cara a cara, sin que renuncie a estas palabras, abandone este pensamiento y deje este punto de vista. Y si piensa de otra forma, su cabeza explotará en pedazos’.

[1.17] “’Venerable Señor, que el Bienaventurado tenga cuidado con lo que dice. Tenga cuidado, Venerable Señor, con lo que dice’.

“’¿Qué quieres decirme con eso, Sunakkhatta?’.

“’Qué el Bienaventurado tenga cuidado con lo que dice, que el Bendito tenga cuidado con lo que dice. Es que el Bienaventurado podría decir algo de una manera absoluta sobre lo que le sucedería a Pathikaputta y a él, sin embargo, podría sucederle otra cosa y falsaría de este modo las palabras del Bienaventurado’.

[1.18] “’Pero entonces, Sunakkhatta, ¿crees que el Tathagata podría tener una forma de hablar tan ambigua? ¿Podría alguien alterar su forma de tal manera que hiciera las palabras del Tathagata falsas?’.

“’Venerable Señor, ¿conoce el Bienaventurado la suerte de Pathikaputta con su propia mente o algún deva se lo ha revelado?’.

“’Sunakkhatta, yo lo conozco con mi propia mente, pero también me lo ha revelado un deva. Fue de parte de Ajita, el general de los licchavis, quien murió el otro día y renació en el cielo de los Treinta y Tres Dioses. Él llegó junto a mí y me dijo: ‘Venerable Señor, el asceta desnudo Pathikaputta es un impúdico mentiroso. Él declaró esto de mí en la capital de los vajjianes: ‘El general de los licchavis, Ajita, renació en el Gran Infierno. Pero yo no renací allí, Venerable Señor, renací en el cielo de los Treinta y Tres Dioses. El asceta desnudo Pathikaputta es un impúdico mentiroso. No es capaz de encontrarse con el asceta Gotama, cara a cara, sin que renuncie a estas palabras, abandone este pensamiento y deje este punto de vista. Y si piensa de otra forma, su cabeza explotará en pedazos’. De esta manera, Sunakkhatta, yo conozco esto con mi propia mente, pero también me lo ha revelado un deva: que el asceta desnudo Pathikaputta no es capaz de encontrarse conmigo, cara a cara, sin que renuncie a estas palabras, abandone este pensamiento y deje este punto de vista. Y si piensa de otra forma, su cabeza explotará en pedazos.

“’Ahora, Sunakkhatta, cuando me vaya a Vesali para buscar la comida de las limosnas, y después de volver y almorzar, iré al parque de Pathikaputta: entonces dile lo que mejor te parezca’.

[1.19] “Acto seguido, Bhaggava, me vestí por la mañana temprano, tomé mi cuenco y hábito exterior, y entré a Vesali en búsqueda de la comida de las limosnas. Y cuando retorné de esta mi habitual ronda en busca de la comida de las limosnas, almorcé y fui al parque de Pathikaputta, para pasar allí el tiempo de la siesta. Mientras tanto, el licchavi Sunakkhatta se apresuró a entrar a Vesali y visitar a todos los licchavi más distinguidos para decirles: ‘Amigos, el Bienaventurado ha entrado a Vesali en busca de la comida de las limosnas y luego de retornar de esta habitual ronda y almorzar, se fue al parque de Pathikaputta para pasar allí el tiempo de la siesta. ¡Venid pues también, amigos, que estos dos grandes ascetas van a hacer allí [una competencia de] milagros!’. Luego fue a visitar a otros eminentes y ricos brahmanes y hombres hogareños, y a aquellos que se volvieron ascetas y brahmanes de diferentes credos, y les dijo lo mismo. De modo que ellos también pensaron eso: ‘Los dos grandes ascetas van a hacer [una competencia de] milagros: vayamos a verlo’.

“Acto seguido, todos estos distinguidos licchavis y ricos brahmanes, los hombres hogareños y aquellos que se volvieron ascetas y brahmanes de diferentes credos, fueron al parque de Pathikaputta, de manera que se reunieron allí cientos de miles de personas.

[1.20] “Entonces, Bhaggava, Pathikaputta escuchó que todas estas personas irían a su parque y hasta el mismo asceta Gotama lo haría durante la siesta, y al escucharlo se llenó de miedo y temor, y sus cabellos se pusieron de punta. Y así, atemorizado y con miedo, salió hacia la morada de Tinduka, al parque de los ascetas errantes. Y cuando aquella asamblea escuchó que Pathikaputta se fue allí, instruyeron a cierto hombre para que fuera detrás de él y le dijera: ‘Preséntate aquí, Pathikaputta: todos los distinguidos licchavis y ricos brahmanes, los hombres hogareños y aquellos que se volvieron ascetas y brahmanes de diferentes credos, fueron a tu parque Pathikaputta, y hasta el mismo asceta Gotama llegó allí para pasar el tiempo de la siesta. Es que tú, amigo Pathikaputta, has declarado esto en medio de la asamblea en Vesali: «El asceta Gotama dice ser un hombre con gran conocimiento y yo proclamo lo mismo. Es correcto que el hombre de gran conocimiento lo demuestre haciendo milagros. Si el asceta Gotama viniese a mi encuentro a la mitad del camino, yo haré lo propio. Entonces, ambos podremos hacer milagros: si el asceta Gotama hace un milagro, yo haré dos; si el asceta Gotama hace dos milagros, yo haré cuatro; si el asceta Gotama hace cuatro milagros, yo haré ocho. Cualquier cantidad de milagros que haga el asceta Gotama, yo haré el doble». Haz ahora la mitad del camino que dijiste que harías, pues el asceta Gotama ya hizo su mitad y está sentado en tu parque para pasar allí el tiempo de la siesta’.

[1.21] “’Sí, señores’, respondió aquel hombre, Bhaggava, y fue a la morada de Tinduka, en el parque de los ascetas errantes, encontró al asceta desnudo Pathikaputta y le entregó el mensaje. Al escucharlo, Pathikaputta respondió: ‘Ya voy, ya voy’, retorciéndose en la silla de un lado a otro, pero sin poder levantarse de su asiento. Entonces aquel hombre le dijo: ‘¿Qué pasó, amigo Pathikaputta? ¿Tu trasero se ha pegado al asiento o el asiento se ha pegado a tu trasero? Dijiste: «Ya voy, ya voy», pero no haces más que retorcerte en la silla de un lado a otro’. Pero aún con todo lo que dijo aquel hombre, el asceta desnudo Pathikaputta solamente repetía ‘Ya voy, ya voy’, y seguía retorciéndose en la silla de un lado a otro, sin poder levantarse.

[1.22] “Entonces, Bhaggava, cuando aquel hombre se dio cuenta que Pathikaputta no podía ayudarse a sí mismo, al escuchar sus palabras y ver su desconcierto, regresó junto a la asamblea y les dijo: ‘El asceta desnudo Pathikaputta está desconcertado. Él dice: «Ya voy, ya voy», pero solo se retuerce en la silla de un lado a otro, sin poder levantarse de su asiento’.

“Entonces yo les dije esto: ‘El asceta desnudo Pathikaputta no es capaz de encontrarse conmigo, cara a cara, sin que renuncie a sus palabras, abandone su pensamiento [pernicioso] y deje este punto de vista. Y si hiciese lo contrario y viniese a encontrarse conmigo, su cabeza explotaría en pedazos’.

[Fin de la primera serie de recitación].

[2.1] “Entonces, Bhaggava, un cierto ministro de los licchavi se levantó de su asiento y dijo: ‘Bien, señores, esperadme un momento, mientras iré yo a ver si puedo traer a este asceta desnudo Pathikaputta a esta asamblea’.

“Acto seguido, fue a la morada de Tinduka, en el parque de los ascetas errantes, encontró al asceta desnudo Pathikaputta y le dijo: ‘Ven, Pathikaputta, es mejor para ti que vengas: todos los distinguidos licchavis y ricos brahmanes… y hasta el mismo asceta Gotama llegó allí para pasar el tiempo de la siesta. Es que tú, amigo Pathikaputta, has declarado esto en medio de la asamblea en Vesali: «El asceta Gotama dice ser un hombre con gran conocimiento y yo proclamo lo mismo… Cualquier cantidad de milagros que haga el asceta Gotama, yo haré el doble». Haz ahora la mitad del camino que dijiste que harías, pues el asceta Gotama ya hizo su mitad y está sentado en tu parque para la siesta. Si vienes, te haremos ganar y haremos que el asceta Gotama pierda’.

[2.2] Al escucharlo, Pathikaputta respondió: ‘Ya voy, ya voy’, retorciéndose en la silla de un lado a otro, pero sin poder levantarse de su asiento. Entonces aquel ministro le dijo: ‘¿Qué pasó, amigo Pathikaputta?...’.

[2.3] “Entonces, Bhaggava, cuando aquel ministro se dio cuenta que Pathikaputta no podía ayudarse a sí mismo, al escuchar sus palabras y ver su desconcierto, regresó junto a la asamblea… Entonces yo les dije esto: ‘El asceta desnudo Pathikaputta no es capaz de encontrarse conmigo, cara a cara, sin que renuncie a sus palabras, abandone su pensamiento [pernicioso] y deje este punto de vista. Y si hiciese lo contrario y viniese a encontrarse conmigo, su cabeza explotaría en pedazos’.

[2.4] “Entonces, Bhaggava, un discípulo con el cuenco de madera, de nombre Jaliya, se levantó de su asiento y dijo: ‘Bien, señores, esperadme un momento, mientras iré yo a ver si puedo traer a este asceta desnudo Pathikaputta a esta asamblea’. Acto seguido, fue a la morada de Tinduka… ‘Si vienes, te haremos ganar y haremos que el asceta Gotama pierda’.

[2.5] Al escucharlo, Pathikaputta respondió: ‘Ya voy, ya voy’, retorciéndose en la silla de un lado a otro, pero sin poder levantarse de su asiento. Entonces aquel discípulo le dijo: ‘¿Qué pasó, amigo Pathikaputta?...’.

[2.6] “Entonces, Bhaggava, cuando Jaliya, el discípulo con el cuenco de madera, se dio cuenta que Pathikaputta no podía ayudarse a sí mismo, al escuchar sus palabras y ver su desconcierto, le dijo: ‘Una vez, Pathikaputta, se le ocurrió este pensamientos al león, el rey de las bestias: «¿Qué tal si estableciera mi guarida cerca de una cierta selva? Entonces, podría emerger allí al anochecer, bostezar, examinar los cuatro puntos cardinales, rugir mi rugido de león tres veces e ir luego hacia los pastos del ganado. Luego, podría escoger la mejor presa, matarla y, después de haberme alimentado con la carne fresca, volver a mi guarida». Acto seguido, lo hizo así.

[2.7] “’Pero entonces, amigo Pathikaputta, había por allí un viejo chacal que continuamente se satisfacía de los restos de la comida que dejaba el león, que era fuerte y fornido, y que se le ocurrió este pensamiento: «¿Qué diferencia hay entre este león, el rey de las bestias, y yo? ¿Qué tal si yo también estableciera mi guarida cerca de una cierta selva? Entonces, podría emerger allí al anochecer… y, después de haberme alimentado con la carne fresca, volver a mi guarida». Acto seguido, lo hizo así: emergió allí al anochecer, bostezó, examinó los cuatro puntos cardinales, y pensó así: «Voy a rugir ahora el rugido de león tres veces», sin embargo, dio el grito propio de su especie, un aullido de chacal. ¿Qué tiene en común un aullido de chacal con el rugido de un león? De la misma manera tú, amigo Pathikaputta, viviendo sin alcanzar los logros de un Bienaventurado Señor, viviendo de las sobras de un Bienaventurado Señor, te imaginas que puedes ponerte al lado de los Tathagatas, Arahants, Budas Plenamente Iluminados. Pero, ¿qué tienen en común con ellos los miserables Pathikaputtas como tú?’.

[2.8] “Entonces, Bhaggava, ni siquiera con la ayuda de esta parábola, Pathikaputta fue capaz de levantarse de su asiento, por lo cual Jaliya pronunció este verso:

“‘Pensando que es un león, el chacal dice:

«¡Soy un león! ¡Soy el rey de las bestias!», Y trató de rugir

El rugido del león, pero sólo un aullido le salió.

El león es el león y el chacal sigue siendo chacal.

“’De la misma manera tú, amigo Pathikaputta, viviendo sin alcanzar los logros de un Bienaventurado Señor, viviendo de las sobras de un Bienaventurado Señor, te imaginas que puedes ponerte al lado de los Tathagatas, Arahants, Budas Plenamente Iluminados. Pero, ¿qué tienen en común con ellos los miserables Pathikaputtas como tú?’.

[2.9] “Entonces, Bhaggava, como ni siquiera con la ayuda de esta parábola, Pathikaputta fue capaz de levantarse de su asiento, Jaliya pronunció este [otro] verso:

“’Siguiendo las huellas de otros, alimentándose

De los restos, el chacal se olvida de su naturaleza,

Pensando: «Soy un tigre», trata de rugir

Un poderoso rugido, pero sólo un aullido sale en su lugar.

El león es el león y el chacal sigue siendo chacal.

“’De la misma manera tú, amigo Pathikaputta… ¿qué tienen en común con ellos los miserables Pathikaputtas como tú?’.

[2.10] “Entonces, Bhaggava, como ni siquiera con la ayuda de esta parábola, Pathikaputta fue capaz de levantarse de su asiento, Jaliya pronunció este [otro] verso:

“’Alimentado de ranas y ratas de granero,

De los cuerpos de al lado del cementerio,

Estando en soledad del gran bosque, el chacal pensó:

«Soy el rey de las bestias», y trató de rugir

El rugido del león, pero sólo un aullido salió en su lugar.

El león es el león y el chacal sigue siendo chacal.

De la misma manera tú, amigo Pathikaputta… ¿qué tienen en común con ellos los miserables Pathikaputtas como tú?’.

[2.11] “Entonces, Bhaggava, cuando Jaliya se dio cuenta de que Pathikaputta no podía ayudarse a sí mismo, ni siquiera al escuchar esta parábola, y vio su desconcierto, regresó junto a la asamblea y les dijo: ‘El asceta desnudo Pathikaputta está desconcertado. Él dice: «Ya voy, ya voy», pero solo se retuerce en la silla de un lado a otro, sin poder levantarse de su asiento’.

[2.12] “Entonces, yo les dije esto, Bhaggava: ‘El asceta desnudo Pathikaputta no es capaz de encontrarse conmigo, cara a cara, sin que renuncie a sus palabras, abandone su pensamiento y deje este punto de vista. Y si hiciese lo contrario y viniese a encontrarse conmigo, su cabeza explotaría en pedazos. Incluso si a los amigos licchavi se les ocurriese: «Tomemos las correas y arrastrémoslo hasta aquí, usando carros con yugos», el asceta desnudo Pathikaputta sería capaz de romper estas correas. El asceta desnudo Pathikaputta no es capaz de encontrarse conmigo, cara a cara, sin que renuncie a sus palabras, abandone su pensamiento y deje este punto de vista. Y si hiciese lo contrario y viniese a encontrarse conmigo, su cabeza explotaría en pedazos’.

[2.13] “Entonces, Bhaggava, instruí, inspiré, elevé y deleité a aquella asamblea, con una plática del Dhamma y, habiéndolo hecho, la dejé libre de la gran esclavitud, rescatando ochenta y cuatro mil seres del camino de la gran perdición. Entonces, entré en el elemento de la meditación del fuego y me elevé en el aire a la altura equivalente a unas siete palmeras, proyectando la flama del fuego a la altura equivalente a otras siete palmeras, brillando y resplandeciendo, para luego reaparecer en el salón con el techo de dos aguas, en el Gran Bosque.

“Acto seguido, se acercó a mí el licchavi Sunakkhatta, me rindió homenaje, se sentó a un lado y yo le dije: ‘¿Qué piensas de eso, Sunakkhatta? ¿Ocurrió con el asceta desnudo Katikaputta lo que declaré de él o no?’.

“’Ocurrió lo que el Bienaventurado declaró de él’.

“’¿Qué opinas, Sunakkhata? Siendo así, ¿se produjo un milagro que va más allá del poder de una persona común y corriente?’.

“’Ciertamente, siendo así, se produjo un milagro que va más allá del poder de una persona común y corriente’.

“’Entonces, aún así, hombre tonto, después de haber realizado semejante milagro, ¡seguirás diciendo que no realizo milagro alguno que va más allá del poder de alguien común y corriente! Considera, hombre tonto, lo grande que es tu falta’. Entonces, Bhaggava, al escuchar mis palabras, Sunakkhatta dejó este Dhamma y Disciplina como alguien que se condena a sí mismo al infierno.

[2.14] “Yo conozco, Bhaggava, el primer comienzo de las cosas y conozco no solamente eso, sino mucho más. Y, conociéndolo así, no lo pervierto. Y, no habiéndolo pervertido, conozco en mí esta paz mediante cuyo descubrimiento el Tathagata no cae en el error.

“He aquí, Bhaggava, algunos ascetas y brahmanes que declaran que, según su doctrina tradicional, aquel primer comienzo de las cosas fue obra de un poderoso señor, el Brahma. Y a ellos yo les pregunto: ‘¿Es cierto, venerables señores, que vosotros declaráis que, según vuestra doctrina tradicional, el primer comienzo de las cosas fue obra de un poderoso señor, el Brahma?’. A lo que ellos me responden: ‘Sí’.

“Entonces les pregunto: ‘En este caso, ¿cómo declaran los venerables señores que el poderoso señor Brahma lo produjo?’. Y cuando se les pregunta así, no son capaces de ofrecer una respuesta ni tampoco hacer una contra-pregunta.

[2.15] “Sin embargo, cuando a mí se me pregunta acerca de este asunto, yo respondo así: ‘Ahora viene el tiempo, señores, cuando tarde o temprano, después de un periodo muy largo, sucederá que el mundo se va a contraer. En este momento de la contracción del mundo, la mayoría de los seres renacerán en el Mundo Resplandeciente, donde aparecerán mentalmente, alimentándose de la dicha, emitiendo la luz de sí mismos, atravesando los aires y continuando en la gloria; y así permanecerán por muy largo tiempo.

“’Pero después, señores, vendrá tarde o temprano, el tiempo cuando después de un período muy largo, el mundo se volverá a expandir. En este mundo expandido aparecerá el vacío Palacio del Brahma. Entonces, algunos seres, exhaustos por haber pasado su tiempo de existencia —o gracias a sus méritos—, caerán del Mundo Resplandeciente al vacío Palacio del Brahma, donde aparecerán mentalmente, alimentándose de la dicha, emitiendo la luz de sí mismo, atravesando los aires y continuando en la gloria; y así permanecerán por muy largo tiempo.

[2.16] “’Entonces, señores, aquel ser que apareció ahí primero y estuvo sólo por largo tiempo, llegó a estar descontento y pensó: ‘¡Oh, si tan sólo los otros seres hubiesen llegado a este lugar!’. Entonces, los otros seres, exhaustos por haber pasado su tiempo de existencia —o gracias a sus méritos—, cayeron del Mundo Resplandeciente al vacío Palacio del Brahma, donde aparecieron como la compañía de aquel primer ser, después de lo cual moraron ahí mentalmente, alimentándose de la dicha, emitiendo luz de sí mismos, atravesando los aires y continuando en la gloria; y así permanecieron por muy largo tiempo.

“’Entonces, señores, aquel ser que renació primero ahí, pensó de esta manera: «Yo soy el Brahma, soy el Gran Brahma, el Supremo, el Omnisciente, Todopoderoso, el Gobernador, el Señor de todo, el Hacedor, el Creador, el Padre de todo lo que existe y lo que puede llegar a existir. Todos estos seres fueron creados por mí. ¿Por qué? Porque fui yo quien tuvo este pensamiento: ‘¡Oh, si tan sólo los otros seres hubiesen llegado a este lugar!’. Este fue mi deseo y luego todos estos seres llegaron a existir». Por otro lado, aquellos seres que llegaron después, pensaron lo siguiente: «Éste, amigos, es el Brahma, el Gran Brahma, el Supremo, el Omnisciente, Todopoderoso, el Gobernador, el Señor de todo, el Hacedor, el Creador, el Padre de todo lo que existe y lo que puede llegar a existir. ¿Por qué? Porque hemos visto que él estaba aquí primero y nosotros aparecimos después de él».

[2.17] “’Y este primer ser, señores, es más longevo, más hermoso y más poderoso de todos. Y podría suceder que algún ser cayera de aquel reino y apareciera en este mundo. Una vez renacido aquí, pudo haber renunciado a la vida hogareña y escogido el estilo de vida sin hogar. Entonces, a través del correcto esfuerzo, la aplicación, la diligencia y la recta reflexión, pudo haber alcanzado un cierto grado de concentración que permite recordar la última existencia pasada, pero nada más que esto. De ahí, que este ser habrá pensado: «Este Brahma, el Gran Brahma, el Supremo, el Omnisciente, Todopoderoso, el Gobernador, el Señor de todo, el Hacedor, el Creador, el Padre de todo lo que existe y lo que puede llegar a existir, nos creó a nosotros, y él es permanente, estable, eterno, no sujeto a cambio; es el mismo por toda la eternidad. Pero nosotros, que fuimos creados por este Brahma, no somos permanentes, ni estables y llegamos a este mundo con una duración limitada de vida». Así es cómo llegó a suceder lo que vosotros, venerables señores, declaráis como lo que ha sido creado por un poderoso señor, el Brahma’.

“Entonces, Bhaggava, me dicen: ‘Hemos escuchado, maestro Gotama, lo que nos has enseñado’. Pero yo conozco, Bhaggava, el primer comienzo de las cosas y conozco no solamente eso, sino mucho más. Y conociéndolo así, no lo pervierto. Y, no habiéndolo pervertido, conozco en mí esta paz mediante cuyo descubrimiento el Tathagata no cae en el error.

[2.18] “Además, Bhaggava, hay otros ascetas y brahmanes que declaran que, según su doctrina tradicional, aquel primer comienzo de las cosas se produjo a través de la corrupción del placer. Y a ellos yo les pregunto: ‘¿Es cierto, venerables señores, que vosotros declaráis que, según vuestra doctrina tradicional, el primer comienzo de las cosas se produjo a través de la corrupción del placer?’. A lo que ellos me responden: ‘Sí’.

“Entonces les pregunto: ‘En este caso, ¿cómo declaran los venerables señores que se produjo este primer comienzo de todas las cosas a través de la corrupción del placer?’. Y cuando se les pregunta así, no son capaces de ofrecer una respuesta ni tampoco hacer una contra-pregunta.

“Sin embargo, cuando a mí se me pregunta acerca de este asunto, yo respondo así: ‘Señores, existen algunos devas, llamados «Corrompidos por el Placer», los cuales dedican un excesivo tiempo al regocijo, al juego y al disfrute de los placeres, hasta el punto en que se vuelven adictos a ellos. Por esa razón, la atención consciente de estos devas se disipa y, a causa de la disipación de la atención consciente, caen de aquel mundo y renacen en éste.

“’Entonces, puede suceder que algún ser entre ellos, habiendo caído de aquel estado y habiendo renacido en este mundo pudo haber renunciado a la vida hogareña y escogido el estilo de vida sin hogar. De este modo, a través del correcto esfuerzo, la aplicación, la diligencia y la recta reflexión, pudo haber alcanzado el grado de concentración que permite recordar la última existencia pasada, pero nada más que esto.

“’De ahí, que este ser pensó: «Aquellos venerables devas que no son corrompidos por el placer, que no dedican un excesivo tiempo al regocijo, al juego y al disfrute de los placeros, y no son adictos a ellos, estos devas no tienen la atención consciente disipada y, a causa de la atención consciente no disipada, no caen de aquel mundo. Estos devas son permanentes, estables, eternos, no sujetos a cambio, son los mismos por toda la eternidad. Pero nosotros, que somos corrompidos por el placer, que dedicamos un excesivo tiempo al regocijo, al juego y al disfrute de los placeres, y somos adictos a ellos, nuestra atención consciente se disipó y, a causa de la disipación de nuestra atención consciente, caímos de aquel estado; no somos permanentes ni estables y llegamos a este mundo con una duración limitada de vida». Así es cómo llegó a suceder lo que vosotros, venerables señores, declaráis como lo que ha sido creado mediante la corrupción del placer’.

“Entonces, Bhaggava, me dicen: ‘Hemos escuchado, maestro Gotama, lo que nos has enseñado’. Pero yo conozco, Bhaggava, el primer comienzo de las cosas y conozco no solamente eso, sino mucho más. Y conociéndolo así, no lo pervierto. Y, no habiéndolo pervertido, conozco en mí esta paz mediante cuyo descubrimiento el Tathagata no cae en el error.

[2.19] “Además, Bhaggava, hay otros ascetas y brahmanes que declaran que, según su doctrina tradicional, aquel primer comienzo de las cosas se produjo a través de la corrupción de la mente. Y a ellos yo les pregunto: ‘¿Es cierto, venerables señores, que vosotros declaráis que, según vuestra doctrina tradicional, el primer comienzo de las cosas se produjo a través de la corrupción de la mente?’. A lo que ellos me responden: ‘Sí’.

“Entonces les pregunto: ‘En este caso, ¿cómo declaran los venerables señores que se produjo este primer comienzo de todas las cosas a través de la corrupción de la mente?’. Y cuando se les pregunta así, no son capaces de ofrecer una respuesta ni tampoco hacer una contra-pregunta.

“Sin embargo, cuando a mí se me pregunta acerca de este asunto, yo respondo así: ‘Señores, existen algunos devas, llamados «Corrompidos de la Mente», los cuales dedican un excesivo tiempo a considerarse uno al otro con envidia. Por esa razón, su mente se corrompe y, a causa de la mente corrompida, llegan a estar agotados y cansados corporal y mentalmente y, finalmente, caen de aquel mundo y renacen en éste.

“’Entonces, puede suceder que algún ser entre ellos, habiendo caído de aquel estado, habiendo renacido en este mundo pudo haber renunciado a la vida hogareña y escogido el estilo de vida sin hogar. De este modo, a través del correcto esfuerzo, la aplicación, la diligencia y la recta reflexión, alcanzó el grado de concentración que permite recordar la última existencia pasada, pero nada más que esto.

“’De ahí, que este ser pensó: «Aquellos venerables devas que no son corrompidos en su mente, que no dedican un excesivo tiempo a considerarse uno al otro con envidia, estos devas, al no tener una mente corrompida, no se agotan ni se cansan corporal ni mentalmente, por lo cual, no caen de aquel mundo. Estos devas son permanentes, estables, eternos, no sujetos a cambio, son los mismos por toda la eternidad. Pero nosotros, que somos corrompidos de la mente, dedicamos un excesivo tiempo a considerarnos los unos a los otros con envidia, siendo corrompida nuestra mente, llegamos a estar agotados y cansados corporal y mentalmente y, finalmente, caímos de aquel estado, no somos permanentes ni estables y llegamos a este mundo con una duración limitada de vida». Así es cómo llegó a suceder lo que vosotros, venerables señores, declaráis como lo que ha sido creado mediante la corrupción de la mente’.

“Entonces, Bhaggava, me dicen: ‘Hemos escuchado, maestro Gotama, lo que nos has enseñado’. Pero yo conozco, Bhaggava, el primer comienzo de las cosas y conozco no solamente eso, sino mucho más. Y conociéndolo así, no lo pervierto. Y, no habiéndolo pervertido, conozco en mí esta paz mediante cuyo descubrimiento el Tathagata no cae en el error.

[2.20] “Además, Bhaggava, hay otros ascetas y brahmanes que declaran que, según su doctrina tradicional, aquel primer comienzo de las cosas se produjo por casualidad. Y a ellos yo les pregunto: ‘¿Es cierto, venerables señores, que vosotros declaráis que, según vuestra doctrina tradicional, el primer comienzo de las cosas se produjo por casualidad?’. A lo que ellos me responden: ‘Sí’.

“Entonces les pregunto: ‘En este caso, ¿cómo declaran los venerables señores que se produjo este primer comienzo de todas las cosas por casualidad?’. Y cuando se les pregunta así, no son capaces de ofrecer una respuesta ni tampoco hacer una contra-pregunta.

“Sin embargo, cuando a mí se me pregunta acerca de este asunto, yo respondo así: ‘Existen, señores, ciertos devas llamados «No-perceptivos». Tan pronto les llega alguna percepción, estos devas caen de aquel plano de la existencia [y no recuerdan nada]. Entonces, puede suceder que alguno de estos seres que haya caído de aquel plano y apareció en este mundo, pudo haber renunciado a la vida hogareña y escogido el estilo de vida sin hogar. Entonces, a través del correcto esfuerzo, la aplicación, la diligencia y la recta reflexión, alcanzó el grado de concentración que permite recordar la última existencia pasada, pero nada más que esto. Entonces, pensaría lo siguiente: «El yo y el mundo han aparecido casualmente. ¿Por qué? Porque antes, no existía y ahora existo. Habiendo no existido, llegué a existir». Así es cómo llegó a suceder lo que vosotros, venerables señores, declaráis como lo que ha sido creado mediante la casualidad’.

“Entonces, Bhaggava, me dicen: ‘Hemos escuchado, maestro Gotama, lo que nos has enseñado’. Pero yo conozco, Bhaggava, el primer comienzo de las cosas y conozco no solamente eso, sino mucho más. Y conociéndolo así, no lo pervierto. Y, no habiéndolo pervertido, conozco en mí esta paz mediante cuyo descubrimiento el Tathagata no cae en el error.

[2.21] “Y entonces, Bhaggava, yo que enseño estas cosas, soy acusado por ciertos ascetas y brahmanes que —falsa, injustificada y maliciosamente— dicen de mí: ‘El asceta Gotama está equivocado y sus monjes también están equivocados. Él dice: «Cualquiera que haya alcanzado el estado de la liberación conocido como Lo Bello, considera todas las cosas como repulsivas»’. Pero yo, Bhaggava, nunca dije esto. Lo que yo dije es: ‘Cualquiera que haya alcanzado el estado de la liberación conocido como Lo Bello, es consciente que esto es bello’”.

“Pero entonces, Venerable Señor, están todos equivocados los que imputan al Bienaventurado y a sus monjes semejante error. Yo me he deleitado con el Venerable Señor y he pensado que el Bienaventurado es capaz de enseñarme a alcanzar el estado conocido como Lo Bello, y a permanecer en él”.

“Es difícil para ti, Bhaggava, que sostienes diferentes puntos de vista, que tienes diferentes inclinaciones, que estas sujeto a diferentes influencias, que sigues una diferente Disciplina y tienes a un diferente maestro, alcanzar el estado conocido como Lo Bello y permanecer en él. Para eso, Bhaggava, tienes que esforzarte mucho y poner tu confianza en mí”.

“Venerable Señor, por más que sostuve diferentes puntos de vista, que tuve diferentes inclinaciones, que estuve sujeto a diferentes influencias, que seguí una diferente Disciplina y tuve a un diferente maestro —y por eso me será difícil alcanzar el estado conocido como Lo Bello y permanecer en él—, aún así me esforzaré mucho y pondré mi confianza en el Bienaventurado”.

Esto es lo que dijo el Bienaventurado y el asceta errante, Bhaggavagotta, fue complacido y se deleitó en las palabras del Bienaventurado.

 


FUENTES:

Rhys Davids (1899). Mystic Wonders and the Origin of Things. Recuperado de http://www.leighb.com/dn24.htm

Walshe, M. (1995).Patika Sutta: About Patika. The Charlatan en The Long Discourses of the Buddha: A Translation of the DighaNikaya, pp. 371-320.

Mahasamayasuttam en World Tipitaka Edition


Traducción: Anton P. Baron

Edición: Federico Angulo y Anton P. Baron

Publicación de Bosque Theravada, 2015-2017.    

 

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