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Domingo, 07 Junio 2009 03:43

Khn 1,11 {3V.1.8,32-33} Marakatha – Porción con el Mara

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El Buda envía a sus discípulos a enseñar el Dhamma y desenmascara a Mara, el Malvado.

El sistema de numeración entre corchetes corresponde al sistema de Oldenberg, seguido luego por Horner, en las ediciones de Pali Text Society y, el de entre las llaves, de World Tipitaka Edition

[Leer en pali]

[11] {32} En una ocasión, el Bienaventurado se dirigió a los monjes con estas palabras: “Yo monjes, he trascendido todas las ataduras, tanto las celestiales como humanas. Y vosotros también, monjes, habéis trascendido todas las ataduras, tanto las celestiales como humanas. Salid, monjes, de gira, para el beneficio de muchos pueblos, para la felicidad de muchos pueblos, movidos por la compasión por el mundo, por el bienestar, el beneficio y la felicidad de los devas y los seres humanos. No andéis entre dos por el mismo camino [1]. Monjes, enseñad el Dhamma que es agradable desde el principio, agradable en el medio y agradable al final. Explicad el espíritu y la letra de esta vida santa, completamente realizada y completamente pura. He aquí, monjes, hay seres con poco polvo en sus ojos, quienes, si no escuchan el Dhamma, decaen, pero cuando sean enseñados en ella, crecerán. Y yo, monjes, voy sólo a Uruvela, al asentamiento de la ciudad, con el propósito de enseñar el Dhamma.

{33} Entonces, Mara, el Malvado, se acercó al Bienaventurado. Y habiéndose acercado, se dirigió al Bienaventurado en verso:

Atado estás tú con todas las ataduras,

De ambas clases, tanto las celestiales como humanas,

En gran cautiverio estás atado,

Asceta, nunca serás liberado de mí.

Libre soy de todas las ataduras,

De ambas clases, tanto las celestiales como humanas,

De gran cautiverio soy liberado,

Humillado eres tú, ser inferior.

El cuento sobre las impresiones mentales es la atadura,

Que teje estos recuentos por aquí y por allá en el aire,

Con ellos, tendré algo con qué atarte,

Asceta nunca serás liberado de mí.

Las vistas, los sonidos, los olores, los sabores y cosas que tocar,

Con los cuales se deleitan las mentes humanas –para semejantes cosas,

Todo deseo, todo querer se ha ido de mí,

Humillado eres tú, ser inferior.

Entonces, Mara, el Malvado, pensando: “el Bienaventurado me conoce, el Tathagata sabe quién soy”, se apenó, se afligió y desapareció de ahí.


NOTA:

[1] Algunos lo leen en el sentido de recorrer de a dos el mismo camino, pero los Comentarios del Vinaya Pitaka sugieren lo contrario, al igual que los del SN i,172.


FUENTES:

“Marakatha” en The World Tipitaka Edition http://studies.worldtipitaka.org/tipitaka/3V/1/1.8 (13/05/2008)

HORNER, I.B. (2000) “Told is the Talk on Mara” en The Book of the Discipline (Vinaya-Pitaka). Vol. IV: Mahavagga. Oxford, Pali text Society. Págs. 28-29.


Traducido y editado por Isidatta para el Bosque Theravada, 2009

Publicación del Bosque Theravada, 2009, 2010


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